Consejos de ayuda

Varicela en bebés: qué hacer y qué no

La varicela es una infección que se reconoce especialmente por las manchitas que produce sobre la piel y por otros síntomas con los que viene acompañada. Conoce aquí algunos consejos para tratar esta enfermedad y lo que debes evitar si el peque de la casa la ha contraído. Recuerda ponerte en manos de un especialista.

La varicela es una enfermedad muy contagiosa reconocible por las características manchitas rojas que aparecen en la piel del que la padece. Es una enfermedad benigna que se suele pasar en la infancia. Veamos cuáles son los síntomas que presenta y cómo tratarla en caso de que el pequeño de la casa la contraiga.

Se trata de una infección causada por el virus varicela zóster (VZ). Se caracteriza especialmente porque hace aparecer sobre la piel unos granitos rosas (pápulas) que se van transformando poco a poco en vesículas, es decir, en ampollas llenas de líquido que pueden provocar un picor intenso. Tras unos días, estas vesículas comienzan a secarse y se convierten en costras. Es también típico encontrarse con este tipo de lesiones en distintas fases: pápulas, vesículas y costras al mismo tiempo porque van surgiendo brotes sucesivos mientras se padece la enfermedad. Suelen aparecer en el cuero cabelludo, en la cara, en los genitales, y en general por todo el cuerpo.

La varicela puede llegar a prolongarse hasta dos semanas y puede generar a su vez, dolencias como fiebre alta, náuseas, vómitos, malestar general, dolor abdominal, cefalea y pérdida de apetito. El virus se propaga muy fácilmente de persona a persona, a través de la tos o el estornudo, por contacto directo o incluso puede transmitirse de la madre al feto cuando la mujer está embarazada. La probabilidad de contagio entre escolares y familiares es mayor al 90 %.

Aunque normalmente no será frecuente que presente complicaciones, algunos colectivos sí que deben tener especial cuidado en caso de pasar por la varicela, como los niños menores de un año, los mayores de 15, los recién nacidos (con menos de un mes, y cuyas madres no están inmunizadas y han tenido la enfermedad en días previos y posteriores al parto), las embarazadas y las personas con sistema inmunológico débil.

Tratamiento de la varicela: qué hacer y que no

Si el peque está pasando por la varicela, por lo general es bastante probable que se recupere sin presentar complicaciones. Debes saber que el tratamiento es sintomático, dirigido a mitigar los síntomas. Toma nota de estos consejos:

  • Para controlar la enfermedad y tratar de reducir el picor (que puede tener una gran intensidad) puede ser que el especialista recomiende antitérmicos, antivíricos y antihistamínicos.
  • Además de ello, vigila y mantén las uñas del bebé siempre cortas, inconscientemente querrá tocar las costras, rascarse o incluso arrancarlas, debemos evitar que haga esto porque pueden dejar señales y marcas circulares que se mantengan en el tiempo. Además de que tocarlas también podría llevar a infecciones.
  • Procura que la piel del bebé esté siempre limpia, para ello lávalo a diario con agua tibia utilizando jabón neutro y sin que el baño sea muy prolongado. Sécalo con la toalla dando pequeños toques sobre la piel, sin frotar.
  • Durante el tiempo que la padezca, vístelo con ropa amplia y de algodón. Así como la propia ropa de cama debe mantenerse aireada. Evita tejidos de lana.

Qué debes evitar

  • No expongas al pequeñín al sol, puesto que la exposición a sus rayos puede favorecer la aparición de manchas oscuras. No obstante, un poco de aire sí que le puede venir bien para la curación.
  • Es conveniente que no lo lleves a la guardería (en caso de que acuda a ella) para evitar la transmisión. De hecho, si quieres acudir al pediatra, puedes comentar que padece varicela para que la citación sea cuando no haya tanta afluencia de gente.
  • Asimismo, evita el contacto con otras personas propensas a poder contagiarse, como aquellas que no han pasado la enfermedad o las que no se han vacunado, entre otros pacientes de riesgo.

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