La opinión de los expertos

¿Es verdad que el chupete estropea los dientes de los niños pequeños?

Los especialistas en odontopediatría sí advierten de que pueden producirse malformaciones bucodentales derivadas del uso prolongado de este instrumento.

El chupete es motivo de debate permanente. Primero, por si es perjudicial para la lactancia materna; más adelante, para cuestiones del desarrollo de los peques como el habla y otras habilidades sociales; y también por si estropea los dientes. En esto último nos detenemos a continuación.

El deseo de chupar está relacionado con la necesidad esencial de sobrevivir”, explica la Sociedad Española de Odontopediatría en el documento titulado ‘Uso y abuso de los chupetes’. “Ese deseo de chupar no desaparece en los primeros meses de edad y es frecuente encontrar a niños con 3-4 años que succionan con intensidad sus chupetes o sus dedos pulgares”, añade. 

Aunque a medida que lo peques crecen disminuye el número de ellos que todavía utiliza chupete, hay niños y niñas que, efectivamente, utilizan chupete más allá de los 3 años, cuando ya hace tiempo que tienen todos sus dientes de leche fuera. Si el uso del chupete es prolongado en estas edades, al igual que si se chupan mucho el dedo pulgar, los especialistas en odontología advierten de que puede tener un impacto negativo en la dentadura de los menores. “El uso prolongado del chupete influye en la forma de la boca y en la alineación de los dientes, ya que a medida que los bebés y los niños maduran físicamente, sus maxilares crecen alrededor de todo lo que se retiene en su interior de manera repetida”, aseguran desde Adelas dental.

Transformación de la boca de los peques

En este sentido, la Sociedad Española de Odontopediatria explica que “Cuando un niño se introduce la tetina de un chupete en la boca y lleva a cabo lo que los expertos denomina succión no nutritiva, cuyo propósito no es ingerir alimento alguno, los dientes centrales inferiores se desvían paulatinamente hacia dentro, mientras que los que se encuentran en el mismo plano, pero en el maxilar superior, tienden a separarse y a sobresalir hacia fuera (dientes de conejo)”. Además, continúa, “Con el tiempo, los caninos (colmillos) chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cierran correctamente (mordida abierta)”. Y a esto se añade, concluyen desde la sociedad, “la acción de succionar pone en funcionamiento una serie de músculos de la cara que, junto con la posición de la lengua, hacen que finalmente las líneas superiores e inferiores pierdan su paralelismo (mordida cruzada)”.

Desde Adeslas dental inciden también en otro detalle que se ha observado que puede estar relacionado con el uso prolongado del chupete: “el uso de los chupetes después de los 5 años, puede retrasar la caída de los dientes de leche frontales y obstaculizar la erupción de los dientes permanentes”, indican. 

Pese a lo descrito, no todos los niños y niñas que usan chupete más allá de los 3 o 4 años sufren deformaciones en la dentadura por ello. Hay distintos factores que entran en juego. Entre otros, destaca la Sociedad Española de Odontopediatría, el tiempo y la energía. “Se estima que, para que las malformaciones sean apreciables, es necesario ejercer una presión más o menos constante durante seis horas diarias, aproximadamente”, señalan. 

Además, concluyen que la situación “es reversible unos meses después de interrumpir el uso del dispositivo”, pero esto no quita para que, en la medida de lo posible, se intente evitar el uso prolongado del chupete en los niños y niñas más allá de los 3 años de edad. No solo por su salud dental, también, por ejemplo, para favorecer sus habilidades sociales, el habla sobre todo. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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