Salud infantil

Vómitos del bebé sin fiebre: causas y qué hacer

Aunque los vómitos pueden llegar a ser muy comunes en el bebé, es normal que se convierta en motivo de preocupación para muchos padres. Te descubrimos algunas causas comunes.

Vómitos del bebé sin fiebre
Foto: Istock

Siempre que el bebé o el niño pequeño vomita se convierte en motivo de alarma para los padres, independientemente de que se presente otros síntomas o no relacionados, como por ejemplo podría ser el caso de la fiebre. De hecho, los vómitos de los bebés pueden suelen caracterizarse por ser una causa bastante común de preocupación, sobre todo entre padres primerizos.

Pero, ¿qué ocurre cuando el bebé vomita sin fiebre? En realidad, un niño que vomita pero no presenta una elevación de la temperatura corporal podría ser una señal de que su cuerpo se encuentra lidiando con muchas cosas. 

Por tanto, saber en qué otros síntomas fijarse y en qué más buscar puede ser de utilidad a la hora de identificar los posibles motivos y obtener el tratamiento necesario. Pero, por suerte, en la mayoría de las ocasiones no se trata de un síntoma de un problema grave.

¿Se trata realmente de un vómito?

En muchas ocasiones puede ser un poco difícil diferenciar entre un vómito o una regurgitación, ya que ambos pueden presentar el mismo aspecto y características más o menos similares. Sin embargo, como coinciden en señalar muchos pediatras, una de las principales diferencias es la fuerza con que el bebé lo expulsa.

El vómito generalmente sale con fuerza. Y esto ocurre independientemente de que se trate de un bebé, un niño pequeño o un adulto. Se debe a que el vómito ocurre cuando los músculos situados alrededor del estómago son activados por el denominado como “centro del vómito”, presente en el cerebro, con la finalidad de expulsar todo su contenido.

En el caso de una regurgitación, sin embargo, suele producirse antes o después de un eructo. Además, se caracteriza por ser bastante común en bebés menores de 1 año de edad, y generalmente tiende a presentar una apariencia lechosa muy característica.

Si se trata de un vómito, es común que el niño tosa o haga pequeños ruidos similares a arcadas, especialmente antes de vomitar. Y esta es, posiblemente, la única advertencia que tendrán sus padres para coger rápidamente un paño o una toalla antes de que finalmente lo expulse. 

Por otro lado, la regurgitación suele ser muy normal, pudiendo ocurrir en cualquier momento. Sin embargo, no sucederá lo mismo con el vómito, ya que el bebé solo vomitará cuando presenta un problema digestivo o si tiene otra enfermedad.

Posibles causas del vómito sin fiebre en el bebé

Gripe estomacal

También conocida médicamente como gastroenteritis, lo cierto es que suele ser una causa muy común de vómitos entre bebés y niños pequeños. Cuando este es el motivo, el bebé puede presentar vómitos que aparecen y desaparecen a lo largo de 24 o 48 horas.

Además, aunque no tenga fiebre, sí pueden presentarse otros síntomas, los cuales pueden durar más de 4 días, como pueden ser: diarrea leve o líquida, poco apetito, calambres estomacales, dolor de estómago y continua irritabilidad o llanto.

Es causada por un virus que suele desaparecer por sí solo en alrededor de una semana aproximadamente. Eso sí, si es grave puede causar deshidratación, por lo que es recomendable acudir rápidamente a la consulta del pediatra si se observan otros síntomas como sequedad (de la piel, boca u ojos), llanto débil y / o sin lágrimas, somnolencia poco usual o cuando no moja el pañal durante 8 a 12 horas.

Causas del vómito sin fiebre en el bebé
Foto: Istock

Reflujo

Cuando el bebé tiene reflujo es posible que vomite, aunque esto es más común durante las primeras semanas o meses de vida. Este vómito se produce cuando los músculos situados en la parte superior del estómago se encuentran demasiado relajados, lo que provoca que el pequeño vomite al poco de haber comido.

Por suerte, a medida que los músculos del estómago se fortalecen los vómitos causados por el reflujo acaban desapareciendo por sí solos. 

Mientras tanto, es aconsejable ofrecerle tomas pequeñas, pero más frecuentes, hacerle eructar también con bastante frecuencia, sostenerlo en posición vertical durante 30 minutos después de alimentarlo, y evitar alimentarlo en exceso, ya que puede acabar causando más problemas.

Infección en el oído

Al igual que la gastroenteritis, la gripe y los resfriados, las infecciones del oído son también otra enfermedad común en los bebés. Cuando ocurre, es posible que el pequeño tenga náuseas y vómitos sin fiebre debido a que puede originar mareos y pérdida del equilibrio.

Pueden ocurrir otros síntomas, como dolor en uno o ambos oídos, diarrea y observar al pequeño muy molesto, sobre todo cuando se lleva las manos a las orejas o cerca de ellas.

Gripe y resfriado

Dado que todavía su sistema inmunológico está desarrollándose, es normal que los bebés contraigan resfriados y gripes con bastante facilidad, algo que suele ser todavía más común cuando el pequeño va por primera vez a la guardería.

Cuando se trata de un resfriado o una gripe puede causar distintos síntomas en el bebé, y además de la propia congestión nasal, es posible que también surjan vómitos sin fiebre.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

Vídeo de la semana

Continúa leyendo