Ser Padres

Este es el mensaje que reciben tus hijos cuando haces las cosas por ellos

“A veces no ayudarles es la mejor forma de sí hacerlo”, señala Helena Ruiz, experta en educación respetuosa.

Razones que nos empujan a hacer las cosas por nuestros hijas e hijos pequeños hay tantas como colores. La vergüenza porque no responda y parezca maleducado (no lo es), las ganas de que lo haga bien, las prisas e impaciencia, porque no se frustren si no les sale, porque los vemos demasiado pequeños todavía, etcétera, etcétera.
Todos los expertos en educación nos recuerdan lo importante que es para la evolución física y emocional de los niños y niñas que sus padres retengamos este impulso que, por otro lado, es natural, lógico e inmediato. Es, al fin y al cabo, una “reacción de ofrecer ayuda instintiva”, como la define Helena Ruiz, especialista en comunicación familiar y educación respetuosa.
Ruiz recuerda que “conviene tomar consciencia de esa actitud y reflexionar cuándo tu ayuda es realmente necesaria y cuándo es más beneficioso dejar espacio para que ellos mismos puedan explorar y superarse, generando conocimientos y habilidades importantes durante el proceso”.
Hay infinidad de tareas y hábitos diarios que los niños y niñas pueden hacer por sí solos. Lógicamente, les llevarán más tiempo (o no), pero están capacitados para afrontarlos sin ayuda. La rutina de aseo y vestirse son dos buenos ejemplos de ello. También tareas del hogar que estén. “Que contribuyan con tareas a la familia les aporta muchísimo más”, señala Helena Ruiz, que compete cuatro ejemplos de los mensajes negativos que reciben cuando hacemos las cosas por ellos:
  • “Tú no puedes solo”. Cuando tomamos la iniciativa por nuestros hijos e hijas en una tarea donde pueden tenerla ellos le trasladas este mensaje. “Porque si él realmente pudiese… ¿para qué le ayudarías siempre?”, te pregunta Helena Ruiz.
  • “Necesitas ayuda para lograr lo que quieres”. Si siempre haces las cosas por él, interpretará según la especialista en educación respetuosa que “siempre deberá apoyarse en ayuda externa para conseguir cualquier meta, limitando así el desarrollo de su independencia y autonomía”.
  • “No eres capaz”. Ayudar de manera puntual a nuestros hijos e hijas es bueno y necesario, sobre todo que sepan que estamos a su lado cuando la necesiten, pero hacerlo siempre conlleva un mensaje que gotea de manera constante hasta calar por completo, según Helena Ruiz. “La ayuda continua deja calar este mensaje en tus hijos, minando su autoconfianza a la hora de hacer las cosas o enfrentar nuevos retos”, apunta.
  • “No sabes hacer las cosas”. Si este es el mensaje que cala en nuestros hijos y hijas, Helena Ruiz incide que sentirán que “aquello que quieren lograr está fuera de su alcance”. 
Por ello, la comunicadora familiar concluye que “a veces no ayudarles es la mejor forma de sí hacerlo, porque si creemos en su capacidad y les damos tiempo y espacio, potenciamos su confianza en sí mismos de forma sorprendente”, concluye.
Conseguir el equilibrio adecuado no es fácil, pero lo más complicado es cambiar el chip y trabajar de manera consciente en autocorregirnos cuando el impulso de tomar la iniciativa en tareas que sabemos que pueden hacer solos se apodere de nuestra mente. Si eres capaz de controlarlo, no te resultará difícil encontrar ese equilibrio entre ayudar o no en función del contexto.

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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