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Claves para empezar a fomentar el apego seguro con tu hijo

El apego seguro es el objetivo final al que todos los padres deberíamos aspirar. Sin embargo, antes de intentar aplicarlo en casa hay que conocer algunas claves.

La manera en que nos relacionamos con los demás durante nuestra etapa adulta viene determinada, en gran parte, por la manera en la que se han relacionado con nosotros en nuestra infancia. La relación que los niños tengan con sus padres y figuras de apego durante los primeros años de vida determinará, de manera segura, su manera de relacionarse con el mundo cuando sean adultos.
Por eso hay que ser muy conscientes y muy cuidadosos con lo que les inculcamos en casa. El apego con sus padres será el primer vínculo afectivo del que disfrutarán los niños y, además, será el más importante pues, como decimos, determinará todo lo que vendrá después.
Todos educamos a nuestros hijos como mejor sabemos y como mejor podemos pero, de acuerdo a las palabras de los expertos, a veces no es suficiente y, sin querer, podemos provocar en ellos un daño que les costará reparar cuando sean mayores. Como, por ejemplo, el desencadenado de un tipo de apego poco beneficioso.

¿Qué es el apego seguro y por qué es tan importante?

De acuerdo a las palabras de Rafa Guerrero, psicólogo infantil experto en TDAH y apego seguro, esta relación con nuestros hijos responde a un patrón de comportamiento que contribuye al bienestar emocional del niño, pero también a una relación en la que se sienten protegidos, arropados y entendidos por sus padres.
Sin embargo, en la práctica no podemos practicarlo. Según el mismo profesional, solo un 50-60% de los padres están preparados para ofrecer un apego seguro a sus hijos, y esto dependerá del apego que hayan practicado con sus padres cuando ellos eran pequeños. Por eso, es importante distinguir este apego seguro (el ideal en el mundo de la crianza) de otros tipos de apego que se engloban dentro del inseguro: apegos como el ansioso-ambivalente, el evitativo o el desorientado.

Claves para fomentar el apego seguro con tus hijos (y con éxito)

Partiendo de esta premisa, la primera clave (y la más importante) para practicar el apego seguro en casa es tener claro que, de base, no todos los padres están preparados para ofrecer este tipo de apego a sus hijos. Los que sí lo están, habitualmente comparten algunos rasgos de la personalidad que describimos en este link.
Entonces, si no estoy preparado para ofrecer el apego seguro a mi hijo, ¿está todo perdido? Nada más lejos de la realidad: “Si el padre, de base, no ha practicado un apego seguro con sus padres, deberá acudir a terapia para que le ayuden a reeducar su forma de relacionarse con los demás y, así, aprenda también a relacionarse con su hijo”, explicaba Guerrero en una entrevista con Ser Padres.
Además de esta clave, hay otras que también os pueden ayudar a fomentar el apego seguro en casa. Las mismas las explica a la perfección Álvaro Bilbao y nosotros nos hacemos eco de ellas.
1. Muchos abrazos, muchos besos y mucho cariño
La ciencia dice que los niños necesitan 12 abrazos al día para ser felices. La teoría del apego seguro defiende a capa y espada las muestras constantes de cariño hacia los niños. “También es fundamental el contacto visual: cuando lo sostengas en brazos, cuando hables con él o con ella, cuando interacciones de cualquier manera, míralo a los ojos con ternura”, explica Álvaro Bilbao en su blog.
2. Atender las necesidades emocionales del bebé
Otra de las máximas del apego seguro es esta: estar siempre pendiente de sus necesidades emocionales. Olvídate de frases como ‘¿de verdad estás así por esa tontería?’ o como ‘no ha sido nada’.
Lo mismo si llora: no lo dejes llorando bajo ninguna circunstancia. “Se trata de dar seguridad y certezas sobre ti y sobre él, debe sentir que puede contar contigo, que no está solo ante las dificultades y que sus necesidades emocionales serán satisfechas”, argumenta el mismo experto.
 
3. Ofrecer el tiempo y espacio necesario a los niños para que se calmen
Al igual que estamos presentes y disponibles para ellos, también debemos fomentar su autonomía desde que son pequeños.
 Autonomía para que tengan su espacio y su tiempo para calmarse si es necesario, pero también para que pueda explorar con seguridad y calma su entorno. “Es muy importante que dejemos a nuestros hijos explorar sin movernos del sitio, poniendo un ojo en su seguridad y estando disponibles para cuando terminen”, argumenta Bilbao.
4. Ser responsable con las ausencias
El tiempo de calidad es importante: pero también lo es ser responsable durante el tiempo que estemos fuera. Cuando le tengamos que dejar a cargo de un familiar, le haremos entender que no vamos a estar mejor sin él, le saludaremos con un cariño especial, le haremos entender que nosotros también hemos notado esa breve separación.
5. Validar sus emociones
Hazle sentir que es totalmente válido sentir cualquier emoción, ya sea miedo, tristeza, ira o felicidad. Eso sí, no diferencies entre emociones buenas y malas: todas son igual de válidas.
6. Límites y normas sí, pero saludables
De acuerdo a lo que explicaba a Ser Padres el coach Pedro García Aguado, “los límites deben ser justos, adecuados a las situaciones y a las necesidades de los niños, claros y concisos”.
7. Estar presente para responder a sus preguntas
Los niños nacen con una curiosidad infinita que, poco a poco, por culpa de la poca estimulación, va desapareciendo.
Es importante fomentar el pensamiento crítico desde la infancia, pero también atender con tiempo y paciencia a todas las preguntas que nos formulen los niños (aunque sean muchas y repetitivas). Solo así entenderán que siempre estaremos presentes para ayudarles a resolver sus dudas.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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