Ser Padres

Tiene problemas para pronunciar la r: ¿qué ejercicios pueden ayudarle?

Te damos algunos consejos para que el niño pueda evolucionar a través del aprendizaje lúdico con algunos ejercicios sencillos y divertidos que se pueden hacer en casa.

Autor: Rubén García
Cuando los niños empiezan a hablar, una de las cosas que más preocupa -obsesiona en algunos casos- a los padres es la pronunciación de determinados sonidos, especialmente de la letra erre. Tiene sentido que así sea porque este es un sonido que puede ser dificultoso de reproducir para los peques, hasta el punto de que hay un trastorno denominado rotacismo que hace referencia exclusiva a la incapacidad de reproducir el fonema “R”.
Este problema de pronunciación suele ser pasajero, ya que se suele aprender a corregir a medida que el peque coge soltura con el habla y afina su audición. Es cuando se cumplen los cinco años cuando el niño ya debería pronunciarlo bien; de lo contrario, conviene consultar al logopeda para que este determine el origen del problema y diseñe el tratamiento correcto.
Mientras tanto, hay ejercicios que se pueden hacer en casa para ir poco a poco corrigiendo el rotacismo, si bien se debe abordar el tema con tacto para que el pequeño no lo vea como una obligación o como algo que acabe dañando a su autoestima, en cuyo caso puede provocar el efecto contrario. Es mejor hacerlos más a menudo pero sin que sea una tarea estricta ni se alargue innecesariamente más allá de media hora. Enfocarlos a través del juego, de forma lúdica, es siempre lo más aconsejable porque será, además, lo más efectivo.

Aprender a través del juego

Por un lado, se puede trabajar el posicionamiento de la lengua, clave en la pronunciación de todos los fonemas. Sacarla, mover una punta de ella hacia la izquierda, luego a la derecha y también arriba y abajo es una forma divertida de que el peque aprenda a controlar su dirección. Para complicarlo un poco más, se le puede pedir que la chasquee con el paladar superior a distintas velocidades, que la muerda ligeramente o que recorra su dentadura en distintas direcciones, incluso que la doble hacia dentro y hacia fuera. Todo, movimientos sencillos y guiados para que se acostumbre a manejarla.
Además, los logopedas, con los niños más pequeños, recomiendan ejercicios como el de dibujar mentalmente utilizando la lengua como mano y lápiz al mismo tiempo. Se les pueden pedir conceptos concretos como el de pintar una casa porque de esa forma tendrá que viajar por toda su boca para hacer el trazo de la misma con su lengua. Y una vez “dibujada”, se le puede pedir que acuda a los distintos lugares de esta, incluso que salga fuera y vuelva a entrar.
Por otro lado, se puede trabajar en el sonido de la letra “R” en concreto a través de distintos objetos cotidianos para él, o términos como el color rojo. También con onomatopeyas o sonidos que se pueden reproducir de forma sencilla y amena, como es el caso del de una moto. Hay quien recomienda incluso trabalenguas como este: “ “Erre con erre guitarra, erre con erre barril, ruedan que ruedan las ruedas, las ruedas del ferrocarril”. Lo importante es dar ejemplo, ser no solo guías sino también espejos. Que vea como lo pronuncia otra persona y como incide en el sonido para mostrarle la posición de todos los elementos de la boca que participan en el habla es muy valioso para que el niño pueda progresar.
Por último, es aconsejable enseñar al niño a dominar su respiración para que tenga una herramienta para relajar su cuerpo y la lengua a través de respiraciones profundas. Le ayudará de paso en otros ámbitos de la vida, así que este es un ejercicio transversal, ya que aprender a autocontrolarse y volver a la calma es un gran hito si se consigue llevar a cabo. Y no hay que olvidarse del material externo que puede servir de gran ayuda: es el caso de algunos tutoriales que puedes encontrar en Youtube y, sobre todo, de cuentos infantiles que están dirigidos en concreto al trabajo de aprender a pronunciar la letra erre.
tracking