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¿Las pantallas táctiles hacen que los niños pequeños se distraigan más?

Según un reciente estudio, el uso de pantallas táctiles en niños no sería una causa de distracción directa, y tendrían reflejos más rápidos para responder mejor a los estímulos distractores.

En el coche, al momento de comer en un restaurante o una cafetería con la finalidad de conseguir que esté tranquilo… en los últimos años, el uso de los dispositivos táctiles en los niños pequeños ha aumentado de forma considerable. Es más, durante el confinamiento el aumento se ha vuelto todavía más pronunciado.
Reconociendo esta tendencia, investigadores de la Universidad de Birbeck, en Londres (Inglaterra), buscaron descubrir qué impacto podría tener el uso de pantallas táctiles y otros dispositivos similares en el cerebro de los niños más pequeños.
Los científicos encontraron que los niños pequeños con un uso elevado de pantallas táctiles tendrían más dificultades para evitar distracciones mientras intentaban completar una tarea en una pantalla, en comparación con aquellos niños pequeños que usan las pantallas de forma mucho más reducida.
Pero también encontraron que los niños acostumbrados a pasar más tiempo frente a una pantalla tenían tiempos de respuesta más rápidos cuando se trataba de tocar objetos llamativos que aparecían en la tableta digital.
No hay duda que los dispositivos móviles con pantalla táctil se han convertido en una parte integral de nuestro día a día y de nuestra propia vida familiar. A pesar de ello, también es algo de lo que los padres se preocupan mucho, a pesar de que, en realidad, existe una falta de evidencia empírica que, originalmente, respalde cualquier exageración o temor.
Con la finalidad de atender a estas dudas, los científicos llevaron a cabo un estudio para investigar las asociaciones existentes entre el uso de la pantalla táctil, en una etapa temprana de la vida, y el desarrollo cognitivo.

¿Qué mostró el estudio?

El estudio ha sido publicado recientemente en la edición especializada ‘Nature Scientific Reports’, el cual siguió a un total de 40 niños de 12 meses a 3,5 años de edad, con la finalidad de evaluar cuál era el impacto del uso de las pantallas táctiles en el cerebro de los niños aún en desarrollo.
Durante la realización del mismo, los padres informaron de la cantidad de tiempo que sus hijos pasaban frente a los dispositivos táctiles. Seguidamente, los investigadores clasificaron a los niños como “usuarios bajos” o “altos” en función de si estaban por debajo o por encima del período de tiempo medio informado por los padres.
Foto: Istock

Uso de pantallas táctiles en niñosFoto: Istock

En cada una de las tres revisiones de la investigación (comprendida en 12 meses, 18 meses y 3,5 años de edad), se mostraron imágenes a los niños en una pantalla de ordenador. Los movimientos de sus ojos, a su vez, fueron rastreados en respuesta a los diferentes estímulos que aparecían en la pantalla.
Así, dependiendo de la frecuencia y la velocidad de lo que miraban los niños, los estudiosos podían determinar si estaban respondiendo de forma automática a los estímulos, o respondiendo voluntariamente con anticipación, así como si los niños estaban reaccionando debido a factores internos o externos.
Los resultados mostraron que los niños que utilizaban mucho las pantallas táctiles tenían reflejos más rápidos para responder a los estímulos distractores. Sin embargo, tenían menos control voluntario sobre dónde miraban y el qué.
Dicho de otra forma, el estudio no mostraría realmente que las pantallas táctiles sean una causa de distracción directa, ya que simplemente muestra que existe algún tipo de vínculo entre el uso elevado de las pantallas táctiles y la distracción. Pero los autores sugieren que los padres no deberían preocuparse por estos resultados.

¿Por qué la distracción no sería tan mala como parece?

Muchas personas visualizan a un niño distraído como alguien que no es capaz de concentrarse en una determinada tarea, por lo que podría distraerse fácilmente por el siguiente tema u objeto interesante.
Aunque esto podría llegar a convertirse en un desafío cuando intentamos que nuestro hijo permanezca concentrado en el trabajo escolar, o mantener a un niño pequeño lo suficientemente quieto y tranquilo como para vestirlo, esto no sería del todo malo.
De hecho, como indican los responsables del estudio, a medida que incorporamos cada vez más el uso de pantallas táctiles en nuestro día a día, la capacidad de notar nuevos estímulos emergentes en un dispositivo podría ser en realidad beneficioso.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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