Ser Padres

Los mitos más frecuentes sobre el uso pantallas en los niños

Marta Prada, autora de ‘Educar sin pantallas’, enriquece el debate desmontando siete mitos de la relación entre pantallas y la primera infancia. 

En un contexto social en el que el debate en torno al uso de pantallas y la infancia está tan vivo, todas las opiniones formadas que aporten los expertos en distintas materias relacionadas con la crianza nos interesan. Por eso, y porque nos ha ayudado a reflexionar, queremos compartir con vosotros lo que nos cuenta Marta Prada, de la Escuela Pequefelicidad, en uno de sus post más recientes en redes sociales.
La especialista en educación reflexiona sobre los falsos mitos que perviven en lo que respecta al uso de las pantallas y los niños en la primera infancia. Ella es crítica con dicha herramienta en la infancia, por lo que se trata de una visión crítica con la industria tecnológica y quienes defienden el uso de pantallas. Es una opinión, pero es de una especialista en crianza y educación, y la plantea de forma interesante, apoyándose en la evidencia científica, en su libro Educar sin pantallas, por lo que enriquece este intenso debate.
Si te preocupa que tu pequeño pase demasiado tiempo con dispositivos electrónicos, estas señales de alerta te pueden sacar de dudas.

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Estos son, según Marta Prada, los mitos alrededor de las pantallas y la primera infancia:
  • Los niños y las niñas necesitan prepararse para la era digital. “Los niños y las niñas necesitan primero crear orden y habilidades emocionales, sociales y cognitivas, defiende Prada. “Para ello, necesitan experiencias, contacto real con otros seres humanos y sensaciones conectadas con la vida”, añade.
  • Están muy concentrados. En su opinión, “están fascinados”, que no es lo mismo, frente a las pantallas. “La concentración requiere voluntad, conciencia y perseverancia”, explica. “Estas se desarrollan en la corteza prefrontal del cerebro, que está en plena expansión hasta los 6 años y que requiere del contacto activo con el medio del niño para poder clasificar experiencias y organizar información y desarrollar la concentración”, añade.
  • Pueden aprender idiomas y enriquecer vocabulario. “Eso es como recomendar comer hamburguesas para incrementar el consumo de verduras”, denuncia Marta Prado. Según su opinión, “las pantallas tiran mucha información al niño que no es capaz de convertir en conocimiento porque no reciba feedback, hay exceso de estímulos, exceso de velocidad y falta de experiencia y emoción”.
  • Les vienen bien en momentos de espera. Viajes, restaurantes, salas de espera, etcétera, son lugares en los que se ve a muchos niños y niñas con pantalla. “Estas situaciones son especialmente significativas para crear habilidades sociales y aprendizajes emocionales por el impacto que crean en la memoria a largo plazo. Una experiencia de espera e interacción social nueva que son anuladas frente a las pantallas”, defiende la autora de ‘Educar sin pantallas’.
  • Contenidos educativos formativos. “En infantil, lo que necesitan es conocerse a sí mismos, aprender a identificar sus emociones de forma progresiva e ir desarrollando poco a poco la concentración, el autocontrol y la empatía”, dice Marta Prado. “Está demostrado que las pantallas influyen negativamente en la velocidad del procesamiento cerebral, en el desarrollo de la capacidad de atención y el lenguaje”, añade.
  • Comen mejor. Todo lo contrario. Está demostrado, señala Prado, que “las pantallas anulan otras funciones esenciales para regular la sensación de hambre, para establecer gustos y preferencias y aprender a establecer una relación sana y placentera con la comida”.
  • No se sentirán integrados en el cole. Para la especialista en educación, “lo importante es que tengan una autoestima sana, que se sientan valiosos, respetados y escuchados desde pequeños”. Las heridas y la falta de autoestima, añade, hace que “busquen la aprobación de los demás para pertenecer”, concluye. 

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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