Ser Padres

Mi hijo es zurdo, ¿puede tener consecuencias negativas?

No se trata, ni mucho menos, de una enfermedad, sino de una conducta genética que sí puede implicar ciertos problemas en la vida escolar relacionados con la lectoescritura.

Como te explicamos al detalle en una pieza reciente dedicada a resolver la duda de a qué edad se sabe si un niño es zurdo o diestro, ser lo uno o lo otro no implica solamente que manejen mejor una mano que la otra, sino que es una cuestión que afecta a todo el hemisferio: se es zurdo o diestro de mano, de pie, de oído y de ojo. Es lo que se conoce como lateralidad del cuerpo.
En ningún caso ser zurdo es una patología. Lo único que implica serlo es que su hemisferio dominante es el derecho. Esto es así, aproximadamente, en el 10% de la población. Ser zurdo, igual que ser diestro, es una cuestión genética, una conducta que no tiene nada que ver con enfermedades ni con otras cuestiones negativas, tal y como se asociaba en el pasado. Esto, afortunadamente, hace mucho tiempo que quedó atrás. Ser zurdo es como tener los la piel de un determinado color, o como el color de los ojos, por citar dos ejemplos similares.
Sin embargo, aunque no sea una patología, detalle en el que es fundamental insistir para que no haya confusiones, ser zurdo sí puede conllevar algunas consecuencias específicas de esta conducta. Según apunta la Asociación Española de Pediatría de Atención Temprana (AEPap), “Los mayores problemas de los niños zurdos se dan en el colegio”. AEPap cita diversos estudios científicos que concluyen que “tienen más problemas a la hora de aprender a escribir, son más lentos en comprensión lectora, tienen un razonamiento matemático más pobre y su atención en clase en menor”.
De todas ellas, los expertos inciden sobre todo en la lectoescritura cuando hablamos de niños pequeños que demuestran ser zurdos. Es importantísimo que estos niños y niñas desarrollen bien su lateralidad porque es la manera en la que se previenen mejor problemas derivados de la lectoescritura como es el caso de la dislexia, por ejemplo.

Cómo trabajar la lateralidad

Para ello, se hacen trabajos específicos en el aula que complementarán el trabajo previo realizado en psicomotricidad, atendiendo sobre todo a la postura de la mano, intentando que esta similar a la de los diestros para evitar posturas inadecuadas, y la posición del papel, ya que es importante acostumbrarles a que lo ubiquen en el lado izquierdo y lo inclinen hacia la derecha.
Además, desde la AEPap recomiendan detalles como utilizar material adaptado para zurdos, sentarles en sitios de la clase donde tengan mejor visión desde su lado izquierdo o que se pongan en el lado izquierdo de los pupitres dobles, entre otros.
Esto no garantiza que el niño o niña zurdo no desarrolle algún problema a la hora de escribir en el futuro, pero sí son el trabajo más eficaz de prevención, como decíamos. De todas formas, es aconsejable que los padres de un peque zurdo conozcan cuáles son esos “problemas” más habituales.
Uno de los más característicos es que pongan las letras en espejo, y otro es su tendencia natural a escribir de derecha a izquierda, lo cual puede provocar que pisen las letras a medida que escriben. Además, si no se insiste mucho en el trabajo de lectoescritura recomendado desde que son pequeños, pueden desarrollar una escritura mal estructura, advierten desde la AEPap.
Todo esto ocurre porque los zurdos poseen un sentido direccional y de rotación distinto al diestro, lo cual les complica mucho la vida al ir nuestro sistema de escritura de izquierda a derecha, justo al revés de su posición y tendencia natural.
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