Ser Padres

Por qué llamar a tu hijo trasto es un error que no debes cometer

Es evidente que muchos rasgos de la personalidad tienen una base genética muy fuerte, sin embargo existen otros que van forjándose en función de las vivencias y el entorno en el que se crece.

No se puede negar que muchos rasgos de la personalidad tienen una base genética muy fuerte, cómo por ejemplo el carácter o la capacidad de socialización. Estos rasgos nos definen y empiezan a forjarse en la infancia una de las etapas, si no la más, crucial en las vidas del individuo pues en ella construimos nuestra identidad y por lo tanto definimos el tipo de persona que vamos a ser.
Sin embargo, al ser etapas de enseñanza y educación es lógico que en algunas situaciones se saquen de contexto regañinas a los niños con frases como “Nos ha salido travieso”, “Eres un trasto” o “Todo el día haciendo travesuras”.
En esta primera etapa de construcción y aprendizaje todo lo que digan los adultos de referencia es relevante para el niño o niña. De hecho, cada mensaje recibido por su círculo afectivo influirá de tal manera que servirá de base para construir la imagen que hacen de ellos mismos. Según un estudio realizado por Ana Roa García, Pedagoga y Profesora especialista en educación infantil, en la infancia se construye el autoconcepto a través de la imagen que les devuelven los demás.

Evita estas palabras

Esto se puede traducir en un concepto confuso sobre ellos mismos si no tienen claro lo que su entorno les proyecta. Si el pequeño o pequeña asumen que son traviesos, malos o revoltosos, opinarán que están mal hechos y que directamente no podrán cambiarlo pues viene implícito en su personalidad. Otro error muy común es el utilizar palabras sentenciadoras como “Siempre” o “Nunca” ya que damos por hecho que actuarán de esa forma todos los días de su vida, lo cual es imposible porque los niños evolucionan y buscan mejorar sus errores.
Por ello, esta pedagoga relata en su estudio “La educación emocional, el autoconcepto y su importancia en la infancia” la importancia de darle valor a una autoestima sana. Esto implica una valoración objetiva y realista de nosotros mismos aceptándonos tal y como somos además de desarrollando sentimientos positivos hacia nosotros. Es importante no confundir la autoestima sana con verse una persona extraordinaria ni perfecta.
Lo que es verdaderamente importante es tener una percepción objetiva y positiva de uno mismo, aceptarse tal y como es, con sus aspectos positivos y negativos así como logros y limitaciones. De esta forma, aconseja que si hay que corregir algo se trate de evitar caer en generalizaciones puesto que hay una gran diferencia entre ser una persona mala y hacer algo mal.

Fomenta su autoestima y seguridad

Detectar que un niño o niña tienen un rasgo diferente a los comunes está bien, sin embargo, es imprescindible no hacerle cargar con la culpa y ayudarle a domesticar ese defecto.
Pero el problema va más allá que un simple “Vaya trasto” después de pintar las paredes de miles de colores con témperas. Cuando los propios progenitores asumen y creen que sus hijos son así les colocan una 'etiqueta' por la que empezarán a comportarse con los rasgos típicos de la misma. Esto afectará a su autoestima, confianza y seguridad.  Por ello es importante cuidar estos detalles y lograr que el entorno en el que crezcan los pequeños sea seguro, honesto y sobre todo de confianza.

"Los adultos representan el peligro más activo para los niños, a no ser que hayan tomado la decisión de reconocer y respetar los procesos de desarrollo". - Rebeca Wild

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