Ser Padres

5 cosas cotidianas en las que dar ejemplo a tus hijos es más efectivo que marcarle normas

Es un ejercicio muy recomendable autorrevisar nuestros hábitos, lo cual tendrá un beneficio personal y también facilitará que los peques de la casa los asimilen.

Los expertos en educación, ya sean docentes, orientadores, neuropsicólogos o cualquier otra profesión vinculada con esta materia, se hartan de decir que el ejemplo es la manera más efectiva y natural para el aprendizaje. Los peques aprenden por imitación, así que hacer aquello que les pedimos en aspectos rutinarias de la vida es la mejor forma de que ellos a su vez asimilen dichos comportamientos.
Sin embargo, esto ocurre menos de lo que debería. Todavía es muy común que en familias con peques las normas se marquen de manera inflexible y mediante una orden jerarquizada: “esto es así porque lo digo yo”. Es como prohibirle a un hijo adolescente que fume mientras tenemos un cigarrillo en la mano, por citar un ejemplo un poco exagerado pero que se entiende de manera sencilla y que se puede aplicar a conceptos similares pero en edades tempranas.
Lo vas a entender mucho mejor con estos cinco ejemplos de cosas cotidianas en las que invertimos muchísimas palabras durante la crianza de nuestros hijos pequeños. Las palabras, si se utilizan de una forma adecuada, están fenomenal pero no son tan eficaces como los actos.

La comida

Queremos que nuestros hijos coman verduras, fruta y pescado pero luego las judías verdes se las servimos solo a ellos porque “a mi no me gustan” y de postre tomamos un flan o unas natillas antes que una pieza de fruta. Y eso por no hablar del desayuno y la merienda, dos comidas en las que muchos adultos siguen teniendo mucho margen de mejora con ellos mismos para resultar convincentes cuando se dirijan a sus hijos.

Limpieza y orden del hogar

La de veces que habrás tenido que insistir en que recojan sus juguetes cuando era tan sencillo como proponerles ayudarles en la tarea las primeras veces hasta que poco a poco la asimilan y acaban haciendo por ellos mismos. No se nos caen los anillos ni tenemos que rasgarnos las vestiduras por ello. Por otro lado, al mismo tiempo, también podéis introducir antes a vuestros hijos en la dinámica de las tareas del hogar. Pueden recoger sus servilletas, colocar cubiertos con cuidado, vasos o ayudaros a tender o bajar la basura, por ejemplo.

Empatía y respeto por los demás

Hay una larga lista de conductas adultas a evitar para que luego nuestros mensajes sean más convincentes cuando les pedimos a los niños y niñas que sean respetuosos con las demás personas y que muestren empatía por los demás. No gritar al volante, no criticar a los demás, utilizar el gracias y el por favor, ser educado al cruzarse con alguien en el portal, abrir la puerta y ceder el paso, ayudar a una señora o señor mayor que lo pueda necesitar en un momento dado, etcétera. El día a día proporciona muchísimos ejemplos de esto que comentamos.

Comunicación

En un sentido doble. Por un lado, a la ora de cuidar el lenguaje, ya que será más difícil que diga palabras malsonantes si en casa no os expresáis con ellas. Y por otro lado, también en el tono y la fluidez: la comunicación es una herramienta familiar esencial y debemos cultivarla como tal para evitar que cuando el niño se convierta en un adolescente esta no exista o en todo caso se parezca más a un interrogatorio.

Higiene personal

Convencer a un niño de que lavarse los dientes es un hábito saludable que debe hacer al menos dos veces al día puede llevar su tiempo, sobre todo si no le mostráis que vosotros también lo hacéis. Ocurre igual con la ducha, la higiene íntima, lavarnos las manos antes de comer o al llegar a casa, etcétera.
Son solo cinco de los muchos ejemplos que existen. Es importante autorrevisar nuestras propias conductas y hábitos para intentar mejorar, lo cual será mejor para nosotros mismos y también a la hora de intentar inculcar dichos hábitos en los peques de la casa.

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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