Ser Padres

Escucha activa: la importancia de mirar a los niños a los ojos

No dejar de mirar la pantalla del móvil mientras hablas con tus hijos puede ser más perjudicial de lo que piensas. Descubre la importancia que tiene la escucha activa en el desarrollo psicoemocional de los niños.

¿Alguna vez has tratado de explicarle algo a una persona que está constantemente mirando su teléfono móvil? Por más que intentabas llamar su atención para establecer un mínimo de contacto visual que te indicara que estaba prestándote atención, no lo conseguías. ¿Has sentido que estaba ignorándote? Es muy frustrante, ¿verdad? Probablemente, hasta te dieron ganas de dejar de tratar de mantener una conversación con esa persona. Para conectar con alguien es fundamental sentirse escuchado y, desde luego, saber escuchar. Por eso, es importante no olvidar que los hijos, independientemente de su edad, también merecen que sepamos prestarles la atención que necesitan. Y esto implica mirarles a los ojos cuando hablamos con ellos.

La dependencia de los padres a los smartphones afecta al desarrollo infantil

En un día a día repleto de estímulos dispuestos a captar nuestra atención constantemente, incluso de forma simultánea, es complicado encontrar la manera de concentrarse y evitar las mil y una distracciones. Los smartphones son uno de los principales culpables, ya que actualmente son considerados casi imprescindibles. Se utilizan para todo: comunicarnos, trabajar, estudiar, socializar, consultar las últimas noticias, leer… Han sustituido a las agendas, a los mapas, a la cartera, al despertador… Y también se han convertido en una vía de escape para desconectar de la realidad y evadirse de determinadas situaciones. Sin embargo, en ocasiones, la dependencia de los teléfonos móviles puede llevar a descuidar muchas cosas que requieren pleno interés por nuestra parte. ¿Cómo influye en los niños, especialmente durante los primeros años de vida, que sus adultos de referencia no puedan dedicarles toda la atención que necesitan? 
A lo largo de los tres primeros años de vida de los menores se asientan las bases del desarrollo de su capacidad cognitiva, emocional, social, lingüística y conductual. Se empiezan a crear las primeras conexiones neuronales, condicionadas en gran parte por la estimulación que los niños reciben del entorno, en el que los padres juegan un papel fundamental. Los más pequeños que gozan de una relación paternofilial basada en el afecto, en la que los progenitores prestan atención a las necesidades de los hijos y en la que existe una buena comunicación, verán impulsado su desarrollo cerebral; al contrario de lo que ocurre en los niños cuyos padres se muestran más distantes. El impacto psicológico que supone lidiar con unos padres “ausentes” afecta negativamente en su crecimiento. Un niño que no se siente escuchado, tenderá a reducir sus intentos comunicativos, en detrimento de su autoestima, su capacidad expresiva y, probablemente, en su conducta.

Sentirse escuchados les enseñará a saber escuchar

No es suficiente con tener en cuenta lo que se dice, también es imprescindible ser conscientes de cómo se dice. El lenguaje no verbal ocupa un papel indispensable, es en el contacto visual donde pueden cerciorarse de que son escuchados. Y esa escucha activa favorece significativamente el desarrollo de los menores, quienes se sienten tratados con respecto, ya que sus intervenciones reciben la atención que merecen y son tenidas en cuenta por su entorno. Esto favorece la validación emocional, fundamental a la hora de convertirse en adultos seguros de ellos mismos, así como los vínculos afectivos sanos. Sin duda, los padres dejan una importante huella en la personalidad de sus hijos, en la percepción de sí mismos y en su forma de relacionarse. Sentirse escuchados les enseñará a saber escuchar. 

Periodista especializada en cultura y nuevas tendencias. Siempre he querido contar aquellas historias que cambiarán el mundo, y quienes sin duda definirán el mañana serán los niños de hoy.

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