Ser Padres

¿Puede tener mi hijo celos de su hermano con el paso del tiempo?

Lo habitual es que se den en sentido descendente, cuando llega un bebe a casa, pero si es posible que se produzcan celos o envidia en la dirección opuesta también.

Los celos son muy frecuentes en los niños. Todos los puedes sentir en algún momento de su vida, y no siempre tiene que ser por la llegada de un hermano pequeño. Es cierto que los expertos coinciden en que esta es la experiencia que más a menudo los desencadena, pero no es la única.
Desde Psicólogos Animae los celos son “más frecuente en hijos únicos que, al tener sus padres un bebé, se encuentran con que tienen un hermano pequeño”. En esto están de acuerdo todos los especialistas. Pero es bueno que abramos la mente como padres y entendamos que hay más contextos en los que se pueden producir en los niños estos sentimientos porque, como indican desde el centro de psicología catalán, “Sentir celos significa tener miedo a perder el cariño y el afecto de alguien que queremos”.
Esto explica que puedan existir celos entre amigos, por ejemplo, no solo entre hermanos. O con los abuelos o tíos, no necesariamente con los padres. Entre hermanos, los sentimientos de envidia se traducen en celos muy concretos que están basados en verle, aunque sea en determinados momentos, como una especie de rival. Ya sea por un juguete u otro bien material o por el cariño o el tiempo de sus seres queridos, por ejemplo. “Los celos son una manera de defender sus privilegios”, apuntan desde Psicólogos Animae.

La llegada de un nuevo miembro a la familia

El cambio más brusco se da en la vida de un niño que, de repente, tiene que compartir espacios y bienes, materiales e inmateriales, con un recién llegado a la familia. pero esto no quita para que los celos se puedan prolongar en el tiempo o existan casos en los que aparecen más adelante. Es más, los celos se pueden producir en el sentido contrario: del hermano pequeño hacia el hermano o hermana mayor. En este caso, algunos expertos prefieren etiquetar el problema como envidia y no tanto como celos, ya que suele ocurrir porque ven que no pueden hacer todo lo que su hermano mayor o menor hace.
Esto es lo más habitual, pero también pueden ser celos adaptativos “puros y duros”. Por ello, debemos pensar en esta posibilidad cuando, por ejemplo, un niño o niña de dos o tres años está irascible, se comporta mal por momentos con su hermano o hermana mayor, le genera ansiedad o rabia compartir con él o ella, o sufre algún tipo de regresión en su evolución, que son los síntomas compatibles con los celos mas comunes.

Cómo actuar

En este caso, debemos actuar igual que cuando los celos ocurren en la dirección más habitual, de hermano y hermana mayor a pequeño. No podemos ignorarlos. En primer lugar debemos “valorar si la actitud celosa se basa en una situación real o es solo una percepción que tiene tu hijo”, indican desde Psicólogos Animae. “Según si es una situación real o más una percepción de tu hijo, hay que afrontarla de forma diferente”, añaden.
La comunicación, la no comparación entre hermanos, la legimitación de los sentimientos, la educación en positivo y la ayuda para que puedan entender y controlar sus emociones son las herramientas más eficaces. La ventaja cuando los celos se producen en sentido ascendente es que suelen ocurrir a partir de una edad en la que podemos, al menos por momentos, dialogar con los peques y explicarles lo que les ocurre y por qué les ocurre.
Pero, en cualquier caso, no se puede descartar que el desequilibrio emocional de un niño que es hermano o hermana pequeño no se produzca por un episodio de celos continuado con el mayor de tus hijos.

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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