Ser Padres

Las pruebas necesarias en el embarazo

El control del embarazo puede causar cierta ansiedad a la futura madre. En los últimos años, estudios científicos recomiendan realizar menos pruebas a las mujeres sanas y reservar la tecnología para los casos de riesgo.

Autor: Pilar de la Cueva
En la sanidad pública suelen alternarse las visitas del obstetra con las de la matrona (con variaciones según las comunidades autónomas). En la medicina privada las revisiones las suele hacer el ginecólogo" target="_self. Pero, ¿qué pruebas son necesarias durante el embarazo?

La primera visita

  • Se realiza una historia clínica completa, para saber si hubo embarazos anteriores y cómo fueron, descartar enfermedades y alergias y saber si la futura madre fuma, toma medicamentos o está expuesta a tóxicos o estrés excesivo en el trabajo. También conviene conocer cómo es la salud del padre, edad, y si trabaja con tóxicos que pueda llevar a casa en la ropa.
  • Se hace una citología si no se ha hecho en tres años, una exploración de las mamas y otra de las piernas para descartar varices.
  • Se practica una primera analítica, que incluye serologías (ver si hay anticuerpos de sífilis, rubéola, sida, hepatitis B y toxoplasmosis), grupo sanguíneo y Rh, hematología (glóbulos rojos, leucocitos...) para ver si hay anemia, y bioquímica: glucosa, colesterol...
  • Se pide un cultivo de orina para descartar una infección sin síntomas, que conviene tratar para evitar que dañe el riñón o aumente el riesgo de parto prematuro.
  • Suele comenzar la educación maternal: alimentación, ejercicio, higiene, relaciones sexuales... y se aconseja visitar al dentista.

Semana a semana

Se puede escuchar ya el latido cardiaco del bebé con una trompetilla y medir la altura del fondo del útero.
Se hace una nueva ecografía de diagnóstico prenatal: se mide al bebé y se miran detalladamente sus órganos y extremidades para descartar malformaciones.

En todas las visitas

  • Se comprueba la tensión y el peso. En algunos sitios, se hace una analítica rápida de orina, con una tira, para descartar infecciones, medir las proteínas...
  • Se comentan las dudas y síntomas de la futura madre. Esto es casi lo más importante: hablar sobre lo que está viviendo le ayuda a tranquilizarse y a saber que su gestación es normal.
  • A partir de las 16-18 semanas de embarazo se escucha en cada revisión el latido cardiaco del bebé, con la tradicional trompetilla o con un aparato electrónico.

¿Cuándo se aconseja la amniocentesis?

En la primera visita médica se informa a la mujer sobre las posibilidades de diagnóstico prenatal en el primer trimestre, mediante pruebas en sangre y la medición de la nuca del feto en la ecografía de las 12 semanas para calcular el riesgo de que el bebé tenga un Síndrome de Down u otra alteración de los cromosomas. Este diagnóstico es muy útil para descartar anomalías congénitas en las gestantes menores de 35 años (a quienes no se recomienda la amniocentesis).
La amniocentesis solo se aconseja cuando hay antecedentes de enfermedades hereditarias o la mujer tiene un riesgo alto por el resultado del diagnóstico prenatal o por la edad. Consiste en extraer una pequeña cantidad de líquido amniótico para analizar las células fetales que flotan en él.
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