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Cambios de humor en el embarazo: por qué ocurren y cómo manejarlos

Debido a los enormes cambios hormonales que ocurren a lo largo de la gestación, los cambios en el estado de ánimo de la futura mamá son tremendamente comunes y habituales. Conocer sus causas puede ser de mucha ayuda.

Si has estado embarazada en más de una ocasión, o lo estás ahora mismo (¡enhorabuena!), es muy posible que en algún que otro momento a lo largo de la gestación te hayas preguntado por qué ocurren tantos cambios en el estado de ánimo.
Lo cierto es que, en realidad, muchas de estas variaciones son causadas por una amplia variedad de factores, incluyendo una de las más conocidas o evidentes: las hormonas, que tienden a cambiar muy rápidamente.
Pero no se trata de la única causa o factor que puede influir. Por ejemplo, las molestias físicas propias de la gestación e incluso las preocupaciones normales del embarazo suelen tener que ver, por lo que si en algún momento te sientes feliz y contenta, y a los pocos minutos tienes ganas de llorar, debes saber que se trata de algo absolutamente normal y corriente.

¿Cuáles son las causas de los cambios de humor durante el embarazo?

Son varias las razones por las que es posible que surjan infinidad de cambios de humor a lo largo de todo el embarazo, desde las hormonas a las molestias físicas, pasando por la falta de sueño y la presencia de una ansiedad o preocupación persistente, en especial cuando el momento del parto está más o menos cerca.
Cambios hormonales
Durante los primeros días del embarazo es común que los niveles tanto de estrógeno como de progesterona se incrementen considerablemente, las cuales son esenciales para la evolución y el desarrollo de la gestación.
El estrógeno, por ejemplo, es una hormona que estimula el crecimiento del útero, ayudando a que este se pueda adaptar mejor al desarrollo del niño, además de aumentar el volumen del pecho y, finalmente, la producción de leche materna. Pero, a su vez, actúa en todo el cuerpo, encontrándolo activo en la región del cerebro que regula el estado de ánimo.
De hecho, se trata de una hormona asociada con la serotonina química del cerebro, por lo que sus desequilibrios y fluctuaciones también pueden ocasionar una desregulación emocional.
Por otro lado, durante los tres primeros meses, la progesterona también aumenta considerablemente. Se trata de una hormona que ayuda a relajar los músculos y las articulaciones, previniendo la aparición de contracciones de forma prematura, evitando con ello abortos espontáneos. Sin embargo, también puede causar fatiga, un mayor cansancio y, desde un punto de vista anímico, tristeza.
Cambios físicos
En ocasiones, el embarazo, aún cuando sea motivo de alegría y esperanza, también puede ser una causa común de angustia y ansiedad en la futura mamá, sobre todo a medida que la gestación avanza y los cambios físicos aumentan.
Molestias físicas
Las náuseas matutinas causan una serie de molestias y síntomas físicos muy intensos, pudiendo también influir en el estado mental y psicológico de la futura mamá. Cuando las náuseas se producen de forma constante, y surgen en cualquier momento y situación, es normal que también se conviertan en motivo de estrés y angustia.
La relajación muscular asociada a los efectos de la progesterona también puede ser una causa común de estreñimiento durante la gestación, lo que suele estar asociado a muchas molestias digestivas.

¿Qué ocurre con los cambios de humor en el segundo y tercer trimestre de embarazo?

Aunque durante esta etapa las hormonas continúan variando, esos cambios son menos drásticos que durante los tres primeros meses de gestación. Este es un motivo común por el que, en el segundo trimestre de embarazo, la futura mamá se siente con mayor energía, a lo que se le puede unir un descenso en la intensidad de las náuseas matutinas.
Aún así, todavía pueden seguir ocurriendo desencadenantes emocionales que acabarán influyendo en los cambios de humor. Los cambios físicos, más evidentes en el cuerpo a medida que avanza el embarazo o las pruebas prenatales también pueden causar cierta angustia emocional, sobre todo ante determinadas pruebas importantes, como podría ser el caso de la amniocentesis (cuando se recomienda llevarla a cabo).
No obstante, muchos de estos cambios de humor no tienen por qué ser negativos. Por ejemplo, algunas mujeres experimentan durante el segundo trimestre de embarazo un aumento tanto de la libido como del deseo sexual, algo que podría deberse al aumento del flujo sanguíneo en la región pélvica y a que empieza a sentirse mejor físicamente.
A lo largo del tercer trimestre es posible que el estado de ánimo vuelva a cambiar muchísimo, especialmente a consecuencia de los problemas que pueden surgir al intentar dormir bien por la noche, lo que origina cansancio y fatiga.
Además, los temores y las preocupaciones normales ante la inminente llegada del bebé pueden terminar volviéndose muy intensos durante las últimas semanas, por lo que es muy común que la futura mamá se encuentre literalmente en un auténtico tiovivo de emociones hasta el momento del parto.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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