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Aumentan las hospitalizaciones de embarazadas no vacunadas por COVID-19

De acuerdo a dos nuevos estudios, la variante Delta originó un aumento en el número de embarazadas hospitalizadas con COVID-19 en Estados Unidos. Por ahora no está claro cómo Omicron podría afectar.

Un estudio publicado en julio de 2021 mostró que la COVID-19 (la enfermedad causada por el SARS-CoV-2), puede ser especialmente peligroso para quienes tienen patologías previas y condiciones preexistentes, como determinadas enfermedades crónicas (entre ellas la diabetes), el cáncer o afecciones cardíacas.
Y también se ha encontrado que el embarazo puede aumentar el riesgo, debido a que la gestación origina una serie de cambios en el cuerpo de la futura mamá que lo hacen más propenso a enfermarse gravemente por enfermedades respiratorias, como es el caso de la COVID-19.
No en vano, un estudio publicado en el mes de septiembre de 2021 en Nature Medicine encontró que un número cada vez mayor de mujeres han sido hospitalizadas con COVID-19 durante el embarazo en Estados Unidos.
No solo eso, los investigadores también encontraron que casi todas las embarazadas con COVID-19, que necesitaron hospitalización, no se encontraban vacunadas (como mostró otro estudio publicado en American Journal of Obstetrics & Ginecology a mediados de septiembre del pasado año).
Como indican los expertos, “estar embarazada y no vacunarse pone a la mujer en un riesgo mucho mayor de enfermedad grave y hospitalización”. No en vano, “la tasa de vacunación es basa entre las embarazada, a pesar de las recomendaciones de vacunación de los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades, la Sociedad de Medicina Materno-Fetal y el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos”.

¿Qué nos dice el nuevo estudio?

El estudio fue llevado a cabo en UT Southwestern Medical Center, y analizó los datos de 1.515 mujeres residentes en el área de Dallas, en Estados Unidos, las cuales estaban embarazadas y dieron positivos por COVID-19 en algún momento entre el mes de mayo de 2020 y septiembre de 2021.
Los investigadores encontraron que alrededor del 5% de los casos desde mayo de 2020 a enero de 2021 fueron graves y provocaron una enfermedad crítica. En este sentido, los casos graves se redujeron luego durante los siguientes dos meses, antes de aumentar de nuevo y alcanzar su punto máximo durante los meses de agosto y septiembre de 2021.
De hecho, como señalan los autores en el mencionado estudio, este aumento en las hospitalizaciones ocurrió en el período en que surgió la variante Delta, y los casos empezaron a incrementarse en Estados Unidos (como también sucedió en la población infantil, cuando las hospitalizaciones de niños sanos con COVID-19 registró cifras récord a mediados de julio y agosto de 2021 en el país).
Así, la citada variante parecía estar relacionada con el aumento de casos graves. Y, como vemos, este estudio ofrecería pruebas de que, en realidad, esto es cierto. No en vano, las pruebas de secuenciación genética mostraron que casi todos los casos se debían a la variante Delta.
Aunque se han producido dudas sobre cuán efectiva sería la vacunación, especialmente porque estos casos ocurrieron luego de que la vacuna ya estuviera disponible en el país, parece que vacunarse sí ayudaría de forma realmente positiva.

¿Por qué la vacunación contra la COVID-19 podría ser importante durante el embarazo?

Dado que las vacunas de ARNm desarrolladas contra la COVID-19 son nuevas, es comprensible que surjan dudas en las embarazadas. Por este motivo, algunas futuras mamás optan por retrasar la vacunación durante la gestación.
No obstante, los datos actuales sugieren que los beneficios de vacunarse contra la COVID-19 durante el embarazo superan los riesgos, ya que la gestación aumenta el riesgo de sufrir complicaciones graves, al tener más probabilidades de ser admitidas en una unidad de cuidados intensivos (UCI) y de morir de COVID-19, en comparación con las mujeres que no están embarazadas.
Además, experimentar fiebre elevada durante el embarazo puede poner en riesgo al bebé, motivo por el cual es importante protegerse contra cualquier enfermedad que se asocie con la fiebre, como es el caso de la COVID-19.
Si bien es cierto que la vacunación no evita que se contraiga la COVID-19, sí reduce las posibilidades de contraerlo y también evita que se produzcan formas graves de la enfermedad. No solo eso, los anticuerpos maternos se transfieren al feto, pudiendo ser beneficiosos para proteger al recién nacido cuando nazca.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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