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Las embarazadas con depresión pueden ser más propensas a tener cesáreas

Un nuevo estudio ha encontrado que las embarazadas con depresión y otros trastornos del ánimo tienen más probabilidades de tener una cesárea por primera vez.

Hasta ahora, la investigación ha mostrado que los diferentes trastornos perinatales relacionados con la ansiedad y el estado de ánimo (conocidos PMAD, por sus siglas en inglés), se han asociado con resultados adversos del embarazo, como podría ser el caso de parto prematuro y peso del bebé más bajo en el momento de nacimiento.
Sin embargo, de acuerdo a un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, y publicado en el mes de octubre de 2021 en la revista Health Affairs, estos trastornos también podrían estar relacionados con tasas más elevadas de cesáreas, especialmente en aquellas embarazadas que, de otro modo, tenían originalmente un riesgo bajo de tener una.
Si bien es cierto que los expertos no conocen cuál es la conexión exacta entre los diferentes trastornos perinatales de la ansiedad y el estado de ánimo, y tasas más elevadas de cesárea, señalan que sería motivo de preocupación, ya que tanto los PMAD como las cesáreas tienden a conllevar riesgos para la salud tanto de la embarazada como de su bebé.
De hecho, ambos serían especialmente importantes, ya que presentan morbilidad y mortalidad que sí son conocidas por parte de los expertos, y que afectan tanto a las mamás como a los bebés. De ahí que sea esencial comprender cuál sería la relación real entre ambas, de forma que los especialistas puedan aumentar la conciencia y, sobre todo, mejorar el diálogo con las mujeres sobre estos riesgos.

¿Qué nos dice el estudio?

Los investigadores analizaron datos de Estados Unidos de un total de 360.225 hospitalizaciones por parto entre los años 2008 y 2017 entre mujeres con edades comprendidas entre los 15 y los 44 años de edad. Encontraron que el 24 por cierto tuvieron un primer parto por cesárea.
Según los autores del estudio, es bastante importante aclarar cuáles pueden ser las consecuencias para la salud asociadas con la ansiedad y con los trastornos perinatales del estado de ánimo, puesto que esto permite identificar intervenciones realmente efectivas, sobre todo en caso de diagnóstico y tratamiento.
Foto: Istock

Depresión y cesáreaFoto: Istock

El motivo es más que evidente: la cesárea se convierte en un resultado importante de la gestación, y reducir la tasa de cesáreas es, en realidad, una prioridad para muchos expertos.
Es cierto que, hasta ahora, distintos estudios anteriores se habían centrado en mujeres específicamente ansiosas por la llegada del trabajo de parto. Sin embargo, esta nueva investigación indica que las tasas de cesárea tienden a aumentar ampliamente en el grupo de mujeres que sufren ansiedad o cualquier otro trastorno del estado de ánimo, de forma que los expertos podrían proporcionar un resultado apropiado para monitorear a la embarazada en el momento del parto.
En nuestro país se estima que una de cada diez mujeres sufre depresión posparto, la cual puede ser de intensidad moderada o grave. En Estados Unidos, de acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), este tipo de depresión afecta a alrededor del 13% de las embarazadas. Y cerca del 32% de los bebés nacen por cesárea.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se está observando una tendencia en el aumento del número de cesáreas en países como Estados Unidos desde la década de 1990. Aunque señalan que los niveles parecen haberse estabilizado en los últimos años, la tasa general continúa situándose en torno al 31%.
Además, señalan que alrededor del 85% de las embarazadas que han tenido una cesárea en un embarazo anterior tendrán una nueva cesárea en una futura gestación. Y, como indican los expertos, cada cesárea adicional aumenta el riesgo de complicaciones en futuros embarazos y partos, al ser una cirugía abdominal mayor, teniendo riesgos de complicaciones.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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