Ser Padres

Lorena Alonso: ''Los padres que han sufrido muerte perinatal sufren un duelo que hay que sanar''

La muerte perinatal sigue estando estigmatizada: ¿no tienen derecho esos padres a sentir dolor por la pérdida de su bebé? La experta en duelo Lorena Alonso nos habla de la importancia de hablar y superar el duelo.

“En 12 semanas de embarazo, a los padres ya les ha dado tiempo a soñar con el bebé, a tenerlo en sus brazos, pensar su nombre. Incluso, han podido cantarle. Han creado un vínculo con ese bebé. Si lo pierden y hay vínculo, hay dolor y si hay dolor hay que pasar un duelo”. Esto no lo decimos nosotros. La autora de estas palabras es Lorena Alonso, doctora en Psicología, especializada en psicooncología y cuidados paliativos y autora del libro Más allá del dolor de la pérdida (Editorial Vergara) en el que brinda las herramientas necesarias para aprender  a aceptar la impermanencia de la vida y la inevitabilidad de muerte y a superar el duelo gracias al Mindfulness.
Aprovechando su experiencia con el duelo tras la pérdida de un ser querido, hemos querido charlar con ella sobre una pérdida que sigue estigmatizada: la del bebé antes de nacer o a las pocos días de hacerlo. La conocida como muerte perinatal, fruto de un aborto espontáneo o una complicación.
¿No tienen derecho esos padres a sentir dolor? ¿Deberían recibir más apoyo psicoemocional tras la muerte de ese pequeño, aunque no le hayan conocido?

¿Es posible vivir un duelo con una muerte perinatal?

Cualquier muerte en cualquier momento del ciclo vital se considera un duelo. El hecho de que no hayamos podido ver a nuestro bebé ya que ha fallecido antes de nacer, no es un factor relevante para que se excluya del proceso. Es un duelo en toda regla porque los padres han de adaptarse a un mundo sin ese bebé con el que habían creado ya un mundo. A esto se le llama el futuro no vivido y es uno de los elementos importantes que hay que trabajar en cualquier pérdida. Aquello que habíamos proyectado y que no va a poder ser, produce un gran dolor. Es como haber creado un castillo de ilusiones y proyecciones futuras, que de repente caen al suelo en un plumazo. Poder recomponerse tras una pérdida como esta es muy difícil y lleva su tiempo.

La muerte perinatal, o justo después del nacimiento, es todavía tabú: ¿necesitan los padres más apoyo emocional y psicológico?

Creo que es una muerte muy difícil por lo que he comentado antes del futuro no vivido y que es cierto que en muchas ocasiones no se está dando el espacio que necesitan los padres para poder elaborar este tipo de pérdidas. Es como si no pudiesen expresar el dolor porque no ha nacido o porque no han tenido experiencias todavía con el bebé, ya que ha nacido muerto. Y es cierto que esto lo complica, es lo que se llama un duelo desautorizado. Como si no tuviesen derecho los padres para expresar el dolor. Es por ello que desde mi punto de vista es necesario apoyar a estos padres psicológicamente para dar un lugar a este dolor, para validarlo, para dar un lugar al bebé que no ha nacido o ha fallecido al nacer y elaborar ese futuro no vivido, que es uno de los elementos clave en el proceso del duelo.

¿Cómo aliviar el dolor por la pérdida de un bebé al que no has conocido?

Aunque los padres no hayan conocido a ese bebé, lo han sentido, lo han imaginado, lo han proyectado en su futuro. Es por ello que se trabaja de la misma manera que en cualquier otro tipo de duelos. Los padres tienen una imagen de su bebé y unos sentimientos hacia él, así que el proceso pasa por las mismas fases y tareas.
De hecho, en la investigación del programa MADED pude acompañar a una madre que perdió a su bebé en la fase perinatal, adaptando las sesiones de forma individual, pero haciendo el trabajo de todas las tareas pendientes. Poder aceptar la pérdida, abrirse al dolor emocional, adaptarse a un medio en el que el ser querido está ausente, recolocar y recordar al ser querido y seguir viviendo. Estas cuatro tareas que provienen del modelo de Worden son totalmente adaptables al duelo perinatal. Adaptarse a un medio en el que el ser querido no ha nacido y recolocarle pese a no haber nacido, darle su lugar en el corazón. Cuando esos padres tengan otros hijos, seguirán siendo padres del que no nació y formará parte del árbol genealógico. Tengo que decir que cuando atiendo a pacientes que vienen por otros motivos a mi consulta, hago una exploración exhaustiva del genograma familiar incluyendo a los abortos y los que nacieron muertos o murieron al poco tiempo de nacer.

¿Cómo aliviar el sentimiento de culpa que, normalmente, envuelve a estos padres?

El sentimiento de culpa en el programa MADED tiene dedicada una sesión completa para poderla reconocer y procesar. Es un sentimiento natural dentro del proceso de duelo, pero que si no se trabaja puede complicar el duelo. La forma en la que yo trabajo este sentimiento es a través del cultivo de la autocompasión.
A veces es una culpa irracional y es necesario ventilarla, darle espacio, promover recursos de aceptación y compasión frente a esta emoción para que no se ancle en nuestro inconsciente, para que pueda ser liberada. Cuando se trata de un sentimiento de culpa que corresponde con la realidad (algo que hemos hecho o no hecho que ha influido en que el embarazo no haya ido adelante) el recurso que trabajo sin duda es la capacidad de perdonarse.
Aún así siento que la mayoría de veces es un sentimiento que no corresponde con la realidad, es como que nos cuesta menos aceptar que la culpa es nuestra, a pensar que el mundo es un lugar impredecible y que estas muertes pueden suceder en cualquier momento. Es por ello que trabajar este sentimiento es fundamental en los procesos de duelo y por supuesto en el duelo perinatal.

Y cuando la pérdida sucede antes de las 12 semanas de embarazo, ¿cómo superar ese duelo?

Para mí el tiempo es relativo, no es lo que marca cómo ha de hacerse un duelo. En realidad, en esas doce semanas ya se ha soñado con el bebé, ya uno se ha imaginado tenerlo en sus brazos, ha podido pensar en su nombre, le ha podido cantar, hablar. El vínculo está creado, así que cuando hay vínculo hay dolor cuando se pierde, aunque sean 12 semanas. Reitero de nuevo que el proceso es el mismo y ya que es un duelo que se considera desautorizado, creo que es esencial proporcionar a los padres ese espacio para expresar el dolor, transformando por tanto un duelo desautorizado en un duelo totalmente autorizado.

En muchos países es habitual dejar que los padres se despidan del bebé en una habitación pero, en España, es una práctica todavía poco extendida, ¿no despedirse del bebé puede dificultar ese duelo?

Es esencial hacer un ritual de despedida en todos los duelos, y por supuesto en el duelo perinatal. La no despedida dificulta el proceso. Nuestra mente necesita estos rituales y también necesita el calor de otros seres que nos acompañan. Así que animo sin duda a hacer esta congregación con familiares cercanos para hablar de ese bebé no nacido, hacer la despedida y darle su lugar.

¿Cómo puede ayudar el mindfulness a los padres que han perdido a un bebé o que han sufrido un aborto espontáneo?

El mindfulness es una filosofía de vida que permite que salgan a la luz todos nuestros recursos internos, así que esta antorcha de luz que es la atención plena es una buena compañera de viaje. Si transitamos los momentos difíciles o las noches oscuras del alma con esta antorcha, podremos encontrar de nuevo la brújula que nos lleva de regreso a casa. No concibo vivir un duelo sin consciencia, y esta práctica nos proporciona esta consciencia, el respeto, la ternura, el amor y la compasión que necesitamos para salir adelante tras las experiencias difíciles. Así que el mindfulness y la compasión aportan esa serenidad que todos los seres necesitamos para afrontar el dolor.

¿Cómo saber cuándo ha llegado el momento de buscar un nuevo embarazo?

Es importante sanar primero el duelo, ya que si no se hace muchas veces ese sufrimiento impide que la persona pueda quedarse embarazada.
He acompañado a algunas mujeres que habían tenido abortos no elaborados, que pese a recibir ayuda médica para embarazarse, no lo conseguían. Concretamente a una mujer que acompañé tras el duelo por el fallecimiento de su padre, me encontré con tres abortos previos que generaron en ella un sentimiento y una creencia negativa de no tener un cuerpo adecuado para ser madre. Cuando pudo elaborar esto con psicoterapia contemplativa y EMDR (dos herramientas con las que trabajo), se quedó embarazada de forma natural sin ningún tipo de ayuda médica. Sanó estas creencias disfuncionales y el sentimiento de culpa, lo que le permitió elaborar esas pérdidas y desde ahí su cuerpo-mente pudo estar preparado para gestar una nueva vida.
Así que para poder buscar un nuevo embarazo creo que es esencial elaborar la pérdida. Para decir hola, se necita decir adiós, en primer lugar. De esta manera no arrastramos de un embarazo a otro nada que no esté resuelto.

¿Qué herramientas podemos poner a su disposición para superar esa pérdida?

Para mí las herramientas más eficaces para elaborar un duelo son herramientas introspectivas que se integran dentro de los modelos psicológicos de tercera generación, modelos contemplativos que integran la práctica de la meditación. Dentro de estos modelos está la práctica de mindfulness y la compasión. Ambas dos, son pilares esenciales para elaborar pérdidas y traumas. Desde mi punto de vista son una joya en la intervención psicoterapéutica que permiten el procesamiento de las experiencias dolorosas. Hacen posible que podamos rescatar nuestros recursos internos para llenar nuestra mochila de herramientas que nos proporcionen seguridad, para afrontar las adversidades que la vida nos traiga. Gracias a estas herramientas podemos convertir una crisis en una oportunidad.
Cuando recibo un doliente a nivel individual digamos que yo tengo estas tres herramientas terapéuticas: Psicoterapia contemplativa, Hipnosis Clínica Reparadora y EMDR.  A nivel grupal el modelo que utilizo es el programa MADED (Mindfulness y autocompasión para la aceptación del dolor y las emociones en el duelo) que puede considerarse un modelo de psicoterapia contemplativa-integrativo, ya que incorpora los modelos psicológicos del duelo.
Algo que considero muy importante es la conexión con la naturaleza que es totalmente sanadora, de ahí que haya incorporado prácticas como el abrazo de un árbol, paseos meditativos. Además, el autocuidado es esencial. Poder cuidar todas nuestras dimensiones: Física, mental, emocional, relacional y espiritual. Esto sería un ejemplo claro de autocompasión en acción y es muy importante en el proceso del duelo y en la vida en general.
Por otro lado, la escritura es otro pilar importante, como terapia de canalización y procesamiento a través del diario del dolor y de las emociones que ayudan a la Tarea II: Abrirse al dolor de la pérdida.
Además, las cartas que se escriben hacia el ser querido y desde él (que nos diría él) permiten que podamos llevar a cabo la Tarea IV: Recolocar y recordar al ser querido y seguir amando. En estas cartas se invita a los dolientes a expresar las cinco cosas: Lo siento por, Te perdono por, Gracias por, Te quiero por y Adiós (que incluye un nuevo hola simbólico). Estas prácticas se pueden adaptar totalmente al duelo perinatal.
La silla vacía es un gran recurso que proviene de la terapia Gestalt que he integrado dentro de una meditación, que he llamado, la comunicación con los ausentes y que nos ayuda a desarrollar ese vínculo simbólico que es vital en el proceso del duelo.
Y por supuesto, dejarnos arropar por otros seres (amigos, familiares, personas que han perdido un ser querido al igual que tú), formar parte de un grupo de duelo contemplativo como el programa MADED creo que es esencial para vivir el dolor dentro de los lazos de la humanidad compartida. Esto lo cambia todo.
Invito a la lectura del libro Más allá del dolor de la pérdida. Mindfulness y compasión para un duelo consciente, donde aparecen los testimonios de personas que han participado en el formato grupal de la terapia MADED,  y aportan los beneficios de la misma y las ventajas de poder transitar este camino en grupo.

Hablemos sobre el proceso de duelo en la infancia, ¿cómo recomendaría explicar la muerte de un ser querido a un niño?

Es de vital importancia incluir a los niños y niñas en la experiencia de la muerte. Explicarles lo que está pasando adaptando el lenguaje a su edad, y sobre todo hacer hincapié en que, aunque ese ser querido ya no está físicamente, siempre estará vivo en su corazón. Ayudarles a dar sentido a esa muerte y trabajar con ellos la trascendencia. Hay libros con muchas imágenes que facilitan a los padres poder hacer este trabajo con los niños. Es muy importante no confundirlos con frases como está de viaje o está en el cielo. Es mejor que puedan entender la irreversibilidad de la muerte desde una dimensión física, pero ayudarles a que ellos puedan encontrar su propio sentido. Hay niños que pueden verbalizar de forma espontanea que el abuelito les mira desde las estrellas o que la abuelita forma parte del sol. Todas esas imágenes de trascendencia es necesario validarlas, pero no imponerlas. El mundo de las creencias es idiosincrático y los niños tienen grandes recursos para afrontar la pérdida.
En mi experiencia que perdí a mi abuelo cuando yo tenía 9 años, y que para mí era como un padre y una madre, por el vínculo tan especial que tuve y tengo con él pese a su partida, me ayudó mucho poder ver a mi abuelo fallecido -pese a que los adultos nos impidieron entrar en la habitación donde lo estaban velando, yo me colé e hice mi trabajo-. Por otro lado, esa experiencia abrió en mi a una pronta edad una dimensión profunda y espiritual que me ayudó a dar sentido a su partida. Al verlo inerte sentí que mi abuelo no estaba en su cuerpo, pero que estaba en algún lugar. Esta experiencia surgió de forma espontanea y cuando esto surge, lo que un niño necesita es validación.
En resumen, es muy importante no excluir a los niños y niñas de los procesos de muerte y duelo, no subestimar sus capacidades e incluirlos adaptando la información a un lenguaje realista y accesible para ellos.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

tracking