La alimentación en el embarazo

Claves para una dieta sana

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El embarazo aumenta las necesidades energéticas, pero esto no significa que haya que comer por dos, sino cambiar los hábitos alimenticios. ¿Cómo?

dieta

En el embarazo hay que cuidar mucho la alimentación para proporcionar al organismo materno las vitaminas y minerales que necesita para el buen desarrollo del feto, en especial calcio y hierro (si no los aporta la alimentación, el bebé tirará de las reservas de la madre).

-El calcio (leche y derivados) es fundamental para el desarrollo de los dientes y los huesos del bebé

-El hierro (carne, pescado, huevo, legumbres) es necesario para la formación de los glóbulos rojos. También conviene aumentar la ingesta de ácidos grasos esenciales Omega3 (pescado azul, nueces..) pues intervienen en la formación el cerebro y el sistema nervioso.

Controlar el peso

Cuando una mujer parte de un peso correcto, lo ideal es engordar entre 9 y 12 kilos. Pero si tenía sobrepeso antes, no debería coger más de 7 kg. Para no pasarse mucho, hay que tener cuidado sobre todo al principio del embarazo, porque entonces el apetito puede aumentar notablemente y sin embargo, no es necesario comer más.

Durante todo el embarazo hay que intentar seguir una dieta equilibrada, sin fritos ni grasas (se puede cocer al vapor y recurrir más el horno y el microonda) Conviene hacer cinco comidas al día, pasar así no pasar hambre entre horas.

El desayuno debe ser consistente, a media mañana y en la merienda se puede recurrir a tentempié sano (yogures, fruta, frutos secos...).

En la comida y la cena hay que tomar todos los nutrientes necesarios, en pequeñas cantidades.

Qué contiene una dieta equilibrada

  • 4 ó 5 raciones de carbohidratos ( patatas y cereales como pan, arroz, pasta).
  •  5 ó 6 raciones de frutas y verduras.
  • 2 raciones de proteínas (carne, pescado, huevos, legumbres, frutos secos).
  • 3 ó 4 raciones de leche o derivados: 1 vaso de leche, 2 yogures y 1 trozo de queso.

Alimentos a evitar

Hay alguna enfermedades benignas para la madre que pueden resultar muy peligrosas para el feto, como la toxoplasmosis y la listeriosis, y que se transmiten a través de ciertos alimentos contaminados.

Si la madre no las ha pasado, el médico aconsejará evitar el consumo de:

  • Embutidos y pescados crudos, salvo que se congelen previamente.
  • Vegetales crudos si no hay certeza de que están bien lavados.
  • Quesos blandos, como feta, brie, camembert, ni de pasta enmohecida o con vetas azules, como el Roquefort o el Cabrales…

Dieta para problemas especiales

Si la embarazada desarrolla diabetes gestacional, es esencial distribuir las calorías y los hidratos de carbono a lo largo del día; no hay que saltarse ninguna comida y evitar el azúcar, las pastas y los dulces. El desayuno es fundamental porque los niveles de azúcar en sangre están generalmente más descompensados por la mañana.

Si hay problemas de hipertensión, la dieta debe ser rica en frutas y verduras y baja en sal. No es necesaria una reducción calórica, salvo en casos concretos y bajo supervisión del médico y el dietista.

Etiquetas: alimentación en el embarazo, embarazo

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