Primeros días con el bebé

Consejos para preparar tu nevera con antelación para el posparto

Los primeros días con tu bebé en casa serán mucho más llevaderos si tienes asegurada que podrás llevar una correcta alimentación sin tener que preocuparte por cocinar.

Una de las cosas de las que no se suele hablar de los primeros días en casa tras dar a luz es de la logística. Si el parto ha ido bien y tanto el bebé como la mamá se encuentran con buena salud que es lo verdaderamente importante, el proceso que empieza es de aprendizaje. 

Son momentos en los que las emociones están a flor de piel y hay que tratar de disfrutar al máximo cada instante. Para poder hacerlo y que los factores externos no os impidan concentrarte en esta recién estrenada etapa, es fundamental dejar todo bien atado para que no quede nada a la improvisación. Esto implica tener preparado todo lo necesario para la vuelta a casa tras el hospital, desde lo imprescindible para el pequeño hasta aspectos del día a día como disponer de una despensa llena. 

Puede que no hayáis reparado en ello y en cambio es algo que de verdad va a facilitar mucho la tarea a la familia en el posparto, porque evitará que tengáis que estar pendiente de cualquier otra cosa que no sea la mamá y el bebé. La adaptación a las nuevas rutinas, el sueño acumulado o las ganas de pasarse todo el día con el recién nacido en brazos son algunos de los factores que pueden impedíroslo. Es más, aunque ahora no lo creáis, si tenéis visitas, agradeceréis mucho más que os lleven un tupper con comida recién hecha a un ramo de flores. ¡Palabra! 

Qué dejar en el congelador y la nevera para los primeros días en casa

Anticiparse es clave. Hacer una correcta planificación en las semanas previas a salir de cuentas te ayudará a que vayas elaborando poco a poco este particular batchcooking. ¿Cómo? Aquí tienes una serie de claves para sea lo más fácil, rápido y efectivo posible:

  1. Aprovecha el cocinado. Esto es fundamental cuando te pongas con las manos en la masa. Lo es en cualquier circunstancia porque aquí ahorrarás tiempo entre los fogones, pero más aun cuando estás en plena recta final del embarazo y te cansas más que nunca. Ya que vas a meterte en preparar algo para ese día, cocina más raciones a las habituales y déjalas congeladas para entonces. 
  2. Los guisos, los mejores aliados. Prepararse una ensalada o hacer un pescado al horno da menos pereza, de ahí que sea recomendable que dejes listo para consumir platos más elaborados que, además, estén llenos de nutrientes. Un buen plato de cuchara caliente lo agradeceréis infinito. 
  3. Fruta troceada. Para haceros un smoothie en el desayuno o para acompañar un yogur en una merienda puede veniros muy bien que tengáis ya varias piezas de fruta en el congelador previamente peladas y troceadas. 
  4. Verduras listas para la sartén. Al igual que la fruta, podéis ahorrar mucho tiempo si os dejáis preparada la base de un sofrito partida y almacenada en bolsas zip. Solo tendréis que sacarlas y volcarlas a la cacerola o la sartén cuando las necesitéis. 
  5. Cremas y caldos. Geniales para cenas ligeras o como primer plato en una comida, son ambas una forma genial de tomar verdura en estas circunstancias. 
  6. Algún dulce. Si sois dulzones los antojos aparecerán, por eso es mejor mostrarse precavidos y dejar que sucumbáis ante ellos de la manera más saludable posible. Siempre será mejor que dejéis listos bollos o galletas caseros que industriales por lo que podéis dejaros una pequeña remesa en el congelador para el día que necesitéis atacarla. 
  7. Despensa con productos de larga duración. Legumbres, cereales, conservas, aceite de oliva virgen extra, leche, frutos secos... puede sacaros de más de un apuro. 

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