Leche cruda en el embarazo

El peligro de la leche cruda en embarazadas y niños

En 1990 el Gobierno de España prohibió la venta de leche cruda para evitar los graves problemas de salud que puede ocasionar su consumo, especialmente en mujeres embarazadas y niños. Hace unos meses, en contra de las recomendaciones sanitarias nacionales y de la Agencia para la Seguridad Alimentaria de la Unión Europea, algunas Comunidades Autónomas han vuelto a autorizar su comercialización.

¿Qué es la leche cruda?

La leche cruda es la que se consume según se extrae de la vaca, sin pasar por ningún tipo de tratamiento. De ahí la importancia de conservarla siempre en frío y de hervirla antes de consumirla. A diferencia de la leche fresca que pasa por un proceso de pasteurización que mantiene todas sus propiedades (sabor, textura y olor) pero que elimina todos los microorganismos causantes de una infección o de la leche esterilizada o UHT, la más consumida en España y la que compramos en tetrabrik.

¿Qué beneficios nutricionales tiene la leche cruda?


Sus defensores, aseguran que tiene más sabor y propiedades. Pero no hay evidencias científicas que demuestren que la leche cruda tenga más beneficios para la salud que el consumo de leche sometida a tratamientos térmicos. Los estudios realizados demuestran que el contenido de vitaminas y minerales al igual que el de proteínas, es similar a la leche pasteurizada o esterilizada, sobre todo teniendo en cuenta que para poder consumir la leche cruda hay que hervirla previamente en casa (no vale microondas) y conservarla entre 1 y 4ºC (nuestras neveras oscilan entre los 2 y los 8ºC) y siempre antes de las 72 horas desde su ordeño.

¿Tiene algún riesgo consumir leche cruda?


Sí. Los riesgos del consumo de leche cruda son muchos y muy variados. A pesar de cumplir todos los controles sanitarios, al no pasar por ningún proceso de pasteurización ni de esterilización, la leche cruda puede contener microorganismos que la contaminen como la Salmonella, la Listeria, la Echerichia Coli o Campylobacter entre otros y que son causantes de intoxicaciones y de numerosas enfermedades.

Aunque el ordeño, el transporte y la conservación se hagan bajo unas normas estrictas de higiene, se pueden disminuir los riesgos, pero nunca eliminarlos. Porque no es suficiente solo con un control veterinario. Existen microorganismos que albergan en el intestino de la vaca sin causar ningún daño, pero que pueden contaminar la ubre y terminar en la leche. Además de los virus y bacterias que existen en el ambiente (el equipo de ordeñar, la hierba, el agua…) que también pueden contaminarla.

En países como EEUU, donde está permitida la venta de leche cruda hay cuatro veces más brotes de infecciones alimentarias (el 60% en niños menores de cinco años). Y en Italia, donde en 2007 se aprobó la venta de leche sin tratar, el Gobierno tuvo que rectificar dos años después y obligar a los fabricantes a tener que hervir la leche antes de ponerla a la venta, después de aumentar el número de ingresos hospitalarios por intoxicaciones y de que un estudio del Instituto de Sanidad italiano alertase de que el síndrome hemolítico urémico en niños estaba causado por ingerir lácteos sin pasteurizar.

¿Y qué ocurre en el embarazo?

De todas las infecciones que puede causar el consumo de lácteos elaborados con leche cruda, sin duda, la más preocupante (al menos para matronas, ginecólogos y neonatólogos) es la Listeriosis.

Si estás embarazada, debido a los cambios que se producen en tu sistema inmunitario, eres más susceptible (hasta 10 veces más que un adulto sano) a una infección por Listeria, especialmente en el tercer trimestre. Una infección por Listeria en el embarazo termina la mayoría de las veces con un aborto o una muerte intraútero. En el mejor de los casos, en un parto prematuro con el recién nacido infectado que si sobrevive es muy probable que tenga importantes daños neurológicos.

Como la listeria es un microorganismo resistente al calor y al frio, únicamente se destruye a temperaturas elevadas, mayores a 50ºC. La pasteurización o la esterilización son los únicos métodos eficaces para eliminar por completo la Listeria de la leche. Por eso, el consumo de leche cruda y sus derivados está totalmente prohibido en el embarazo.

Los niños, especialmente los menores de cinco años, también son más susceptibles a contraer una infección por el consumo de leche cruda, teniendo en cuenta que la leche es su principal fuente de alimento durante los dos primeros años de vida.

El consejo

En España, y gracias a la prohibición de comercializar leche cruda en 1990, las infecciones por Listeria durante el embarazo habían disminuido a dos o tres al año, y todos los productos lácteos que podías comprar en tiendas estaban elaborados con leche pasteurizada precisamente para proteger a mujeres embarazadas y niños.

Ahora, es muy importante que revises las etiquetas y te asegures que la leche, los yogures, los quesos y todos los derivados lácteos están elaborados con leche pasteurizada antes de consumirlos. 

Si a pesar de la advertencia, consumes lácteos elaborados con leche cruda y presentas fiebre alta y malestar general, debes acudir cuanto antes a urgencias y e informar de los alimentos que has consumido. Aunque comienza con síntomas parecidos a una gripe, la Listeriosis se complica en pocas horas y el único tratamiento que puede proteger a tu bebé son dosis altas de antibióticos de forma precoz. 

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Artículo escrito por la matrona Leticia del Valle.

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