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Estoy embarazada y toda la comida me sienta mal, ¿qué puedo hacer?

Cambiar hábitos alimentarios incompatibles con una correcta digestión, dejar de fumar si es que no lo has hecho antes, y evitar ejercer presión en el vientre con las posturas que adoptes al sentarte y tumbarte respectivamente son las medidas más eficaces para sentirte mejor.

Embarazada (Foto: Pexels)
Embarazada (Foto: Pexels)

Los cambios hormonales de la gestación también pueden ralentizar y dificultar la digestión, problema que no se puede hacer desaparecer pero sí limitar mucho su impacto con una serie de consejos.  

La lista de problemas más o menos molestos en las mujeres gestantes que provocan los cambios hormonales que se producen en el organismo por la gestación es muy larga. Muchos son conocidos hasta por quien no haya experimentado nunca un embarazo, como es el caso de las náuseas y los vómitos. En cambio, otros son menos conocidos e igual de comunes en las embarazadas. ¿O acaso sabías que podrías sentir que toda la comida te sienta mal?

Si estás embarazada y te sientes hinchada todo el día, con independencia de lo que comas, no es un síntoma preocupante porque entra dentro de lo normal. Esta es la parte buena del asunto, que no estás sola en ello y que, salvo excepciones, no es un problema serio. La mala es que es muy incómodo porque tienes gases de forma permanente, acidez, reflujo gástrico y hasta sensación de tener el estómago lleno y la comida en la garganta horas después de ingerirla. 

¿Por qué ocurre?

El motivo por el cual ocurre esto en el organismo de muchas mujeres gestantes es que por los músculos del cuerpo se relajan con el aumento de los niveles de ciertas hormonas, lo que conlleva una ralentización de la digestión al no estar a pleno rendimiento el aparato digestivo. 

Para aliviar el malestar provocado por las malas y lentas digestiones, se pueden aplicar una serie de consejos que por lo menos limitarán el impacto del problema en tu día a día. 

Uno de ellos es evitar ejercer presión sobre el estómago durante la digestión de cualquier comida. Para ello, es preferible sentarse una hora después de comer antes que tumbarse directamente. De hecho, es aconsejable elevar un poco el colchón o utilizar almohadas o cojines para coger una postura cómoda en la cama al dormir, de manera que no estés tumbada por completo y así se pueda liberar presión de la zona del vientre. 

Otro movimiento que se debe evitar es el de inclinar la cintura para agacharte porque ejercerás presión añadida al estómago. Siempre es recomendable la alternativa de flexionar las rodillas. También lo agradecerá tu espalda, que sufrirá menos, especialmente a medida que el feto aumente de peso. 

Consejos que pueden ayudarte

Pero si hay consejos efectivos que limiten las malas digestiones, no son los posturales los más eficaces. Lógicamente, lo primero que debes hacer es cambiar tus hábitos alimentarios. 

Por ejemplo, comer más veces al día pero en cantidades menores. También dejar la cafeína por completo, no tomar ni siquiera el café diario permitido, y cenar al menos tres horas antes de irte a la cama. Esto último es especialmente importante si los síntomas estomacales descritos al comienzo del texto aparecen por la noche. 

En cuanto a la dieta, es fundamental evitar difíciles de digerir como todas las recetas picantes y muy condimentadas, además de los alimentos grasos y los ultraprocesados. Incluye las bebidas azucaradas en este último grupo. Y también es recomendable apuntar cada día lo que comes porque así tendrás un registro sobre qué alimentos son los que peor te sientan y cuáles los que mejor. 

Por último, si fumas, no te olvides de dejarlo porque también incide en las digestiones durante el embarazo. No te faltaban motivos para ello, pero ahora ya tienes otro más para apagar el cigarro para siempre. 

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