Halitosis

Mal aliento en el embarazo: ¿por qué ocurre y cómo tratarlo?

Las hormonas pueden hacer que el mal aliento, o halitosis, se convierta en un problema muy común y bastante incómodo durante el embarazo. Aunque no siempre es posible evitarlo, sí existen algunos consejos útiles que ayudarán a lidiar con él fácilmente.

También conocido como halitosis, el mal aliento es definido como aquel olor desagradable que emana de la boca y de otras cavidades llenas de aire, como podría ser el caso de la nariz, los senos nasales y la faringe. No obstante, se calcula que en el 90 por ciento de los casos, el olor se origina únicamente en la cavidad bucal.

Lo cierto es que se trata de un problema tremendamente común en las mujeres embarazadas, debido principalmente a los cambios que ocurren durante la gestación en hormonas como la progesterona y el estrógeno, que pueden contribuir a que el flujo de saliva varíe. 

Así, si la saliva disminuye, la boca puede secarse con demasiada facilidad, y dado que esta limpia los dientes y ayuda a eliminar las partículas de comida que se han quedado en la boca, una disminución en su producción puede ocasionar un aumento en la tasa de crecimiento de las bacterias anaeróbicas, principales culpables del mal aliento.

De esta forma, a medida que estas bacterias empiezan a crecer, la boca comienza a oler mal. Pero no son las únicas causas relacionadas.

¿Por qué el mal aliento es tan común en el embarazo?

Existen diferentes factores y causas que pueden influir en el desarrollo de los compuestos volátiles de azufre, especialmente en mayores cantidades:

Cambios hormonales

Como te hemos indicado, el aumento de hormonas en el cuerpo (en especial la progesterona y los estrógenos) pueden hacer que la boca se convierta en el caldo de cultivo perfecto para las bacterias y la placa.

Por ejemplo, un aumento en los niveles de progesterona y estrógeno podría exacerbar la respuesta de las encías a la placa, originando la aparición de gingivitis o encías inflamadas. Cuando existe inflamación en las encías, los alimentos pueden alojarse en las bolsas que se forman, causando mal olor.

Deficiencia de calcio

El bebé en crecimiento en el útero absorbe una gran cantidad de calcio de los depósitos de calcio presentes en el cuerpo de la futura mamá. Si ocurre insuficiencia de calcio en la sangre de la madre, el calcio puede obtenerse de los huesos y los dientes, lo que podría causar dientes débiles.

Estos cambios hacen que los dientes sean más propensos a la formación de caries. Y los dientes con caries tienden a causar mal aliento.

Náuseas y vómitos

Si bien es cierto que las náuseas, evidentemente, no son una causa directa de mal aliento, sí influyen en la aparición de los vómitos. Y las náuseas, sean o no matutinas, son comunes en el embarazo.

Por ejemplo, se estima que entre un 60 a un 66 por ciento de las mujeres embarazadas las experimentan en algún momento del embarazo. Y los vómitos frecuentes provocan la creación de un ambiente ácido en el área de la boca, ocasionando a su vez la desmineralización de los dientes.

Así, los dientes son más propensos a la acumulación de alimentos y a la formación de caries, lo que a su vez puede causar mal aliento.

Deshidratación

La hidratación durante el embarazo es fundamental, puesto que es necesario compensar la pérdida de líquido cuando existe un exceso de micción (igualmente habitual en la gestación), o por los vómitos. 

Además, beber menos cantidad de agua de la necesaria puede causar sequedad en la boca y deshidratación, lo que a su vez se traduce en mal olor.

Digestión lenta

Además de la disminución del flujo de saliva, también es común que la digestión se vea afectada debido a los cambios hormonales y, posteriormente, a la expansión y crecimiento del útero, lo que puede causar reflujo

Este reflujo, cuando es constante, puede provocar la desmineralización del esmalte, formando cráteres en los dientes donde los alimentos acabarán por acumularse.

¿Cómo tratar el mal aliento en el embarazo y qué hacer para reducirlo?

Existen algunos consejos útiles que pueden ayudar a la hora de reducir al máximo el mal aliento. A continuación, te ofrecemos los más sencillos y eficaces:

  • Cepíllate los dientes al menos dos veces al día. Es, como de buen seguro sabrás, el primer paso para conseguir una boca lo más sana y limpia posible.
  • El hilo dental puede ser también de bastante utilidad ya que ayuda a evitar que se acumulen restos de comida entre los dientes.
  • Durante el proceso de limpieza de la boca no te olvides de la lengua, puesto que puede protegerte de las bacterias causantes de la halitosis.
  • En el embarazo, un enjuague bucal sin alcohol o un poco de agua salada tibia o con bicarbonato sódico son ideales para enjuagarse la boca después de una comida.

También es recomendable evitar aquellos alimentos con olor muy fuerte. Y en caso de consumirlos, cepillarse los dientes después de haberlos comido.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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