Menú saludable

Estas son las mejores cenas para una embarazada

No se diferencia tanto de lo que es recomendable para la población no gestante más allá de las restricciones propias y exclusivas de la gestación en materia de alimentación.

Embarazada preparando la cena (Foto: iStock)
Embarazada preparando la cena (Foto: iStock)

La cena es una de las comidas, junto al desayuno seguramente, que más dudas y debate suscita entre las personas interesadas en cambiar sus hábitos alimentarios y entre los expertos. Y todavía se añaden más preguntas durante el embarazo.

Si hay un consenso, en general, en lo que respecta a la cena, ese es que esta debe ser ligera y equilibrada, rica en la medida de lo posible en alimentos cuya digestión sea más rápida y sencilla. Esto se debe a que durante la noche la digestión es un proceso que todavía se ralentiza más, por lo que es aconsejable facilitar al organismo dicha tarea. Tu bienestar y tu descanso te lo agradecerán, y si estás embarazada es fundamental que duermas bien. 

Por lo tanto, para saber cuáles son las mejores cenas durante la gestación hay que eliminar de la ecuación en primer lugar a los alimentos picantes y los que son muy grasos. La carne roja, por ejemplo, y el embutido en general, dos clásicos de la cena en muchos hogares, se deben evitar. De hecho, las voces autorizadas en la materia recomiendan limitar todo lo posible su consumo, embarazada o no, pero más si cabe en la última comida del día.

En realidad, las mejores cenas para una mujer embarazada no difieren mucho de las más recomendables para las personas que no lo están. La única diferencia es que la gestante debe tener en cuenta a la hora de confeccionar su menú semanal las restricciones alimentarias propias del embarazo. 

Consejos para elaborar el menú

Se debe optar por platos que le den prioridad a las verduras, como por ejemplo las judías verdes, las espinacas o las acelgas. También las ensaladas y las cremas son alternativas perfectamente válidas. 

También los platos de legumbre, pero acompañados de la forma adecuada: sí en ensaladas, como guarnición de carnes blancas y sobre todo de pescado, o en guisos que no contengan carnes rojas. Es decir, no a unas lentejas estofadas en la cena, sí a unos garbanzos encebollados con un poco de pollo a la plancha, por ejemplo. 

Por otro lado, en lo que respecta a los hidratos de carbono, su consumo debe ser moderado en las cenas, pero se puede incluir un poco de patata y también de arroz y pasta, si bien es aconsejable que estos últimos sean integrales. De todos modos, mejor como acompañamientos que como ingredientes principales cualquiera de ellos en las cenas. 

Los lácteos y el aceite de oliva virgen extra son dos complementos básicos en cualquier dieta saludable de embarazada -salvo en el caso de mujeres que sigan una dieta vegana-, y son perfectamente compatibles con las cenas, Y apuesta por las hierbas para condimentar tus platos y así reducir la cantidad utilizada de sal en cada receta. 

Por último, en el caso de las proteínas, es preferible apostar por el pescado y el huevo antes que por la carne. Y si la incluyes alguna cena porque eres muy “carnívora”, tal y como hemos explicado antes, que sea de alguna carne blanca, como el pollo o el pavo. Deja el cerdo, la ternera y compañía para momentos muy puntuales y siempre en la comida.  

Y a esto hay que añadir un detalle que muy poca gente cumple cuando es una de las recomendaciones más efectivas en lo que respecta a la alimentación y los beneficios de seguir hábitos saludables: cenar temprano. En concreto, entre las 20.00 y las 21.00 horas es una buena hora. De esta manera, el sistema digestivo, si has cenado en la línea de lo descrito anteriormente, habrá podido hacer la digestión antes de meterte en la cama. 

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