Alimentación en el embarazo

¿Se puede comer marisco en el embarazo?

Con los mariscos ocurre absolutamente lo mismo que con la carne o el pescado: para considerar su consumo como cien por cien seguro durante la gestación es fundamental que hayan sido bien cocinados, no siendo aconsejable consumirlos crudos.

Comer en exceso, beber alcohol o no seguir una dieta saludable puede provocar un aumento de peso. Además, es evidente que algunos alimentos pueden aumentar el riesgo de problemas de salud durante el embarazo, en especial para el feto.

En el caso del alcohol, por ejemplo, es cierto que se trata de una bebida que debería evitarse siempre, se esté o no embarazada. Pero, durante la gestación, su consumo está absoluta y totalmente prohibido, especialmente ante el riesgo de que se produzca el conocido como síndrome de alcoholismo fetal, que puede afectar gravemente al desarrollo y a la propia salud del bebé.

También es cierto que existen determinados alimentos que, aunque en cualquier otro momento y etapa de la vida no suelen causar problemas, sí pueden acabar convirtiéndose en un riesgo innecesario durante el embarazo.

Esto es debido a que, durante la gestación, dado que el cuerpo cambia y las defensas bajan con la finalidad de que el cuerpo no rechace al bebé que está gestando, es común que la salud de la futura mamá se resienta, estando más predispuesta a sufrir determinadas infecciones tanto víricas como bacterianas.

En este sentido, alimentos que hasta el momento de la concepción no tenían por qué producir ningún tipo de problema, durante la gestación el riesgo tiende a aumentar de forma más o menos considerable, puesto que el riesgo de infección alimentaria es muchísimo mayor.

Es lo que ocurre, por ejemplo, con carnes y pescados mal cocinados. En el caso de la carne, por ejemplo, el riesgo de infectarse con el parásito del toxoplasma es bastante elevado, sobre todo cuando se consume carne cruda o rosada y con sangre en el medio.

La toxoplasmosis es una enfermedad, similar a la gripe, la cual se desarrolla semanas después de haber consumido el alimento contaminado. Eso sí, aunque es originalmente una enfermedad bastante leve para la embarazada, puede acabar dañando al bebé, causándole problemas graves de salud.

Es más, en lo que a la toxoplasmosis se refiere, aún cuando la infección en mujeres embarazadas hoy en día es poco común, en un pequeño número de casos puede provocar un aborto espontáneo, o incluso la pérdida del bebé al nacer.

En el caso de los pescados, por ejemplo, ocurriría algo similar. Aunque en estos casos el riesgo viene de la presencia de una serie de parásitos y patógenos potencialmente dañinos, pudiendo originar una infección en la sangre que podría poner en peligro la vida tanto de la futura mamá como del propio bebé.

¿Es seguro comer marisco en el embarazo?

En relación al marisco la situación es similar al pescado. Consumir marisco crudo o poco cocinado podría causar infecciones alimentarias, debido a la posible presencia de patólogos o parásitos dañinos. 

Es más, consumir marisco crudo o mal cocinado podría provocar la aparición de enfermedades transmitidas por alimentos, como:

  • Listeriosis. Causada por la bacteria Listeria monocytogenes, se trata de una infección especialmente peligrosa en mujeres embarazadas, ya que puede originar complicaciones graves al aumentar el riesgo de sufrir una infección más avanzada.
  • Salmonela. Causada por ciertas bacterias del grupo Salmonella, es un tipo muy común de intoxicación alimentaria, pero que durante el embarazo puede causar también distintas complicaciones, sobre todo para la salud del feto.
Comiendo marisco seguro durante el embarazo
Foto: Istock

Esto no significa, evidentemente, que no sea seguro consumir marisco durante la gestación. Al contrario, los mariscos son absolutamente seguros, siempre y cuando estén bien cocinados. Por tanto, el marisco crudo o mal cocinado no lo serán, debido al riesgo evidente de intoxicación alimentaria.

De esta forma, los mejillones, vieiras, cangrejo, gambas, langosta y ostras son seguras para comer durante la gestación, siempre y cuando hayan sido adecuadamente cocinadas, no solo el tiempo suficiente, sino a la temperatura más adecuada.

Algunos consejos útiles a tener en cuenta

A la hora de preparar y consumir el marisco es fundamental seguir las mismas recomendaciones que se pautan a la hora de preparar y comer pescado. Esto significa que es particularmente importante cocinar el marisco a la temperatura suficiente, que nunca sea consumido crudo o mal cocinado, y que, una vez preparado, se mantenga debidamente conservado en la nevera.

A la hora de cocinarlo, es conveniente seguir los pasos que te indicamos a continuación:

  • Debemos cocinar las almejas, mejillones y ostras hasta que las conchas se hayan abierto completamente, desechando, eso sí, aquellas que no se han abierto. 
  • En el caso de cocinar ostras y almejas sin cáscara, estarán completamente cocidas cuando presenten una apariencia blanco lechosa (opacas) y estén firmes.
  • A la hora de cocinar langosta, vieiras o camarones, es conveniente cocinarlas hasta que alcancen su color más apropiado. Mientras que las vieiras deben ser opacas y firmes, los camarones y las langostas deben tener un color blanco lechoso.

Igualmente, si prefieres disfrutar de una mariscada que incluya pescado, recuerda que durante la gestación es aconsejable también evitar ciertos pescados incluso aunque estén bien cocidos, como podría ser el caso del pez espada.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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