Candidiasis y alimentación

Tu alimentación podría estar favoreciendo una candidiasis vaginal

Aunque siempre asociamos la infección por candidiasis vaginal a la floral vaginal, quizás la intestinal tenga más que ver. Y es que, adaptar la dieta puede ser la solución definitiva para prevenir y curar este mal que sufren muchas mujeres.

candida
Fuente: iStock

¿Sabías que la cándida es la causante de entre el 75 y el 90% de las infecciones causadas por levaduras? En concreto, la cándida vaginal afectará a alrededor de un 75% de las mujeres a lo largo de su vida.

Esta infección, lejos de lo que mucha gente piensa, no está considerada como una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) ya que no hace falta mantener sexo con nadie para desarrollarla. De hecho, son muchas las adolescentes que no han mantenido relaciones sexuales y que, sin embargo, se enfrentan a un brote de candidiasis. ¿Por qué pasa entonces? Pues porque la cándida es un hongo que convive con nosotros, ya que está presente en nuestra flora intestinal. Si crece más de lo debido, puede desencadenar episodios de este tipo.

Y esto puede ocurrir por diferentes motivos pero el más común es el descontrol de la flora vaginal. De ahí que sea muy importante elegir bien el jabón íntimo a la hora de lavarnos, tomar probióticos de vez en cuando y, sí, también controlar nuestra alimentación.

Y es que la cándida se alimenta, principalmente, de azúcar, levaduras y carbohidratos, por lo que a veces, además de tratar la candidiasis local, también sería necesario dejar de ‘alimentar’ ese hongo a través de nuestra dieta. “Si disminuimos notablemente el consumo de estos nutrientes, la cándida disminuirá su proliferación de forma notable”, nos cuentan desde Chilly, marca especializada en higiene íntima.

¿Cómo readaptar la dieta?

De acuerdo a la información proporcionada por Chilly, deberíamos reducir el consumo de azúcares y diseñar una dieta baja en carbohidratos, así como evitar también alimentos procesados, lácteos de vaca y bebidas estimulantes (alcohol, refrescos o café, entre otras). Además, deberemos aumentar el consumo de vegetales y una parte animal.

Así, la marca nos ha contado que deberemos aumentar el consumo de alimentos vegetales. Pero no de todos. En concreto, de estos:

  • Vegetales y hortalizas de color verde (tienen mucha fibra y poco almidón). Hablamos, por ejemplo, de la alcachofa, el espárrago, el pepino, el apio o las crucíferas
  • Frutas: evitaremos las que tengan alto contenido en almidón, como el plátano, y en fructosa, como la uva, los higos… aumentaremos, sin embargo, el consumo de cítricos, peras, manzanas, arándanos, frutos rojos…
  • Grasas ricas en ácidos grasos polinsaturados como el aguacate, las semillas de chía, el lino, el sésamo, etc.
  • Alimentos fermentados ricos en probióticos como el kéfir, el té kombucha, el chucrut, etc.
  • Proteínas vegetales presentes, por ejemplo, en legumbres
  • Polifenoles porque son antioxidantes y antiinflamatorios. ¿Dónde podemos encontrarlos? En el aceite de oliva virgen extra, en el aceite de coco, en especias como el orégano, en frutos secos o en el té verde.

Evita estos alimentos

Aunque los vegetales corresponden, tal y como vemos, una parte importante de la dieta, desde Chilly también nos informan de que hay que readaptar el consumo los alimentos de origen animal, aumentando algunos y reduciendo otros:

  • Reducir consumo de proteínas y grasas animales
  • Fomentar el consumo de pescado blanco y azul
  • En el caso de los lácteos, nos decantaremos por aquellos que lleven leche fermentada de cabra, evitando la vaca.
Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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