Vitaminas en el embarazo

Vitamina D en el embarazo: funciones, beneficios y alimentos

La vitamina D es un nutriente esencial para la salud humana, particularmente para los huesos, la conducción nerviosa, la contracción muscular y la función celular en general. Además, podría ayudar a reducir el riesgo de preeclampsia o de diabetes gestacional en el embarazo.

A lo largo de todo el embarazo, e incluso antes de que la concepción se produzca, hay una serie de nutrientes fundamentales tanto para la mamá como para el feto. De esta manera, si se produce algún tipo de déficit, pueden surgir complicaciones cuya gravedad dependerá de qué vitamina o mineral presenta esa deficiencia. Un buen ejemplo es la vitamina D, menos conocida si cabe durante la gestación (en comparación con otros nutrientes más populares), pero igual de importante.

¿Qué es la vitamina D?

La vitamina D es una vitamina liposoluble, lo que significa que puede dispersarse y almacenarse en la grasa (es lo que ocurre con otras vitaminas igualmente liposolubles, como por ejemplo es el caso de la vitamina A, E y K, así como algunos fitonutrientes, como los carotenoides). Es necesaria para disfrutar de un cuerpo más saludable, además de para mantener unos huesos fueres.

Habitualmente conocida como la “vitamina del sol”, esta vitamina se forma cuando nuestra piel está expuesta a los rayos ultravioleta solares. Eso sí, también es posible encontrarla en ciertos alimentos y en algunos suplementos dietéticos.

¿Cuáles son las funciones de la vitamina D? ¿Y en el embarazo, por qué es tan importante?

La función principal de la vitamina D es la de ayudar al cuerpo a absorber el calcio y el fósforo en el intestino delgado. Ayuda a prevenir la pérdida ósea, así como el ablandamiento de los huesos.

Por este motivo, las personas con una deficiencia de vitamina D pueden desarrollar huesos blandos, débiles y quebradizos, una condición conocida como raquitismo en niños, y osteomalacia en adultos.

En el embarazo, la vitamina D es imprescindible para un desarrollo normal y saludable de los huesos del bebé. Su deficiencia está relacionada con la preeclampsia, que consiste en una complicación grave del embarazo, que se caracteriza por presión arterial elevada y señales de daños en algunos órganos, como el hígado y los riñones.

Un estudio publicado en el año 2010 demostró que tomar 4.000 UI por día de vitamina D ayudaba a reducir los partos prematuros en el embarazo, además de prevenir otros problemas, como la preeclampsia o la diabetes gestacional

Pero esta recomendación debe ser cogida con pinzas, puesto que en su momento causó cierta controversia, dado que muchos especialistas creen que dosis muy altas de vitamina D en el embarazo podría causar defectos de nacimiento. No obstante, no existen evidencias de que la suplementación con esta vitamina, aún en cantidades superiores a 10.000 UI, sea tóxica.

Durante la lactancia materna es igual de importante

Siempre tendemos a hablar de los beneficios de la mayor parte de los nutrientes a lo largo del embarazo (o incluso antes de que la concepción se produzca, como ocurre con el ácido fólico), pero ¿qué ocurre con la lactancia materna?.

Lo cierto es que la vitamina D es igualmente importante durante la lactancia, y no solo durante la gestación.

Por ejemplo, se ha demostrado que aquellos bebés alimentados exclusivamente con leche materna, pero cuyas mamás presentan niveles bajos de vitamina D, suelen ser mucho más propensos a sufrir algunos problemas.

Principales fuentes de vitamina D

1. El sol: la principal fuente

Necesitamos de luz solar para que nuestro cuerpo pueda ser capaz de fabricar vitamina D, por lo que en realidad son varios los factores que influyen en la capacidad del organismo para poder producirla y absorberla, como el lugar donde vivimos, la estación en la que nos encontremos, cuánto tiempo pasamos al aire libre… Incluso si tenemos -o no- unos intestinos sanos, lo que nos asegurará una correcta absorción.

No obstante, basta con pasar más tiempo al sol para conseguir una buena cantidad de vitamina D. Eso sí, siempre con la debida protección.

2. Fuentes alimenticias

La realidad es que pocos alimentos contienen vitamina D de forma natural. De ahí que algunos alimentos hayan sido enriquecidos con ella (o fortificados). Esto significa que se ha añadido vitamina D en su composición. No obstante, encontramos esta vitamina en los siguientes alimentos: 

  • Salmón
  • Sardinas
  • Yema de huevo
  • Camarones

Además, puedes encontrar vitamina D en algunos de los siguientes alimentos y bebidas; eso sí, siempre enriquecidos o fortificados: 

  • Leche
  • Cereales
  • Yogurt
  • Zumo de naranja

¿Son necesarios los suplementos de vitamina D en el embarazo?

No está del todo claro si los suplementos de vitamina D, ya sea solos o combinados con calcio, tienen efectos beneficiosos o perjudiciales durante la gestación (para la madre o para su bebé).

Recientemente se publicó una revisión que consistía en actualizar una revisión llevada a cabo en el año 2012, y que fue posteriormente modificada y actualizada en el año 2016, en la que se evaluó el efecto de la administración de suplementos de vitamina D durante el embarazo. 

Se constató que administrar a las embarazadas suplementos de esta vitamina “probablemente” reduzca el riesgo de preeclampsia, diabetes gestacional y bajo peso al nacer. Además, reduciría el riesgo de sufrir una hemorragia grave después del parto.

No obstante, serían necesarios otros ensayos aleatorios mucho más grandes y de mayor calidad para poder evaluar estos efectos, en relación con el riesgo de que se puedan producir efectos adversos en la embarazada.

La suplementación con vitamina D podría ser necesaria en aquellos casos en los que exista un déficit de esta vitamina, dado que bajas concentraciones en sangre de ésta en las embarazadas se ha asociado a complicaciones del embarazo.

Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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