Las siete diferencias

Así es el ginecólogo ideal

¿Cuál es el perfil del ginecólogo ideal? ¿Qué cualidades debe reunir médico, según las embarazadas?

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Ginecólogo ideal

“¡Apúntate con la doctora, es una pasada de mujer!”, recomendó una amiga a Marta cuando se quedó embarazada. La doctora, ginecóloga en un centro de salud de Madrid, tiene siempre el cupo a reventar porque el boca a boca funciona y las embarazadas de la zona quieren ser acompañadas por ella. ¿Qué hace, qué ofrece esta mujer que no aportan otros profesionales?

El ginecólogo cobra especial relevancia durante el embarazo, una época de novedades en la que la futura madre necesita resolver sus dudas con un profesional. Además es la persona que más acceso tiene a nuestro futuro bebé a través de las ecografías. ¿Qué relación tenemos con nuestro ginecólogo, cómo nos gustaría que fuera? ¿Qué diferencia a unos profesionales de otros?

Lo que valoramos más

1.- Obvio: que sea profesionalmente competente. Está claro que en un momento tan importante de nuestra historia buscamos un buen profesional. La dificultad respecto a esto es que, a menos que seamos ginecólogas, nos será difícil valorar su competencia profesional. ¿Es bueno en lo que hace? Probablemente, sí. Los ginecólogos de hoy día están muy preparados. A veces parece que si el ginecólogo es bueno, todo lo demás es irrelevante. Sin embargo esos “extras” son importantes y cada vez más las mujeres esperan una relación diferente con el especialista. Por ejemplo...

2.- Que sea cercano, empático. "Nada más entrar en la consulta me pesa, me toma la tensión, mira la analítica y me cita para la siguiente vez. Ni siquiera se molesta en mirar mi nombre en la ficha”, afirma Carolina desencantada. Es una de las quejas más habituales entre las mujeres, la frialdad y distancia que marcan algunos profesionales.

El ginecólogo cercano, sin embargo, lo cambia todo: "Le comenté que tenía un dolor en la pelvis... Me dijo: 'Ay pobre, sí que duele, a ver qué podemos hacer', y sentirme comprendida me sentó fenomenal; el embarazo genera molestias, a veces muchas molestias, y suele haber mucha incomprensión", recuerda Marta. Frases relativamente comunes como "Habértelo pensado antes" reflejan una gran falta de empatía.

Pero... ¿es realmente importante, tiene relevancia para el desarrollo del embarazo la actitud del profesional? "Cuando el profesional no se muestra accesible no te atreves a preguntar, puede que le ocultes cosas por falta de confianza e incluso resultar estresante la idea de la visita”, apunta Alejandra, madre reciente. "La actitud del profesional, la forma en la que trata a la mujer o cómo le ofrece la información puede generar estrés o tranquilidad, así que el trato influye de alguna forma en su salud", reconoce Miriam Al Adib Mendiri, ginecóloga del hospital Tierra de Barros (Badajoz) y autora del blog Mujer al día en ginecología. "El sufrimiento humano no es algo puramente biológico y desde la Medicina hemos de cuidar todos los aspectos de la persona", afirma.

Casos prácticos:

Mujer embarazada entra por la puerta de la consulta.
Profesional 1.- Buenos días. Al peso
Profesional 2.- Buenos días, ¿cómo estás?

Mujer embarazada.- Doctor, me duele bastante aquí abajo al andar, es muy molesto.
Profesional 1: Ya sabes, hay que aguantarse un poquito.
Profesional 2: Sí que es doloroso. ¿Quieres que busquemos algo para aliviar el dolor? Ya queda poco, lo estás haciendo muy bien.

3.- Que comparta sus conocimientos con nosotras: "No hay nada más angustioso que un prolongado silencio durante una ecografía", reconoce Trini. "La primera vez que me pasó le pregunté al ginecólogo si todo estaba bien, lo veía volver una y otra vez sobre el mismo lugar y su silencio me asustó. Semanas después tuve la experiencia opuesta: me hizo la ecografía otro ginecólogo que me fue explicando paso a paso, con amabilidad y humor, lo que íbamos viendo: sus pulmones, su corazón, el bazo... Nos hizo partícipes de todo y nos sentimos muy cómodos", recuerda.

Habrá mujeres para las que un “todo está bien” sea suficiente, sobre todo si no es el primer embarazo. Pero otras muchas salen de la consulta con un saco de preguntas sin responder. “Nada más salir llamo a una amiga ya madre y le pregunto todas las dudas sobre lo que me ha dicho el médico”, afirma Carolina. “Y si son importantes, pido una cita con mi ginecóloga privada”, reconoce.

La doctora Al Adib, que atiende también una consulta privada en Almendralejo y Zafra, se encuentra a menudo con esta situación: "A mi consulta llegan mujeres con un diagnóstico adecuado; al principio me costaba entender por qué venían a verme si les diagnosticaba lo mismo, pero con el tiempo entendí que necesitaban que alguien les explicara ese diagnóstico, qué les estaba pasando y con qué opciones contaban para afrontar la situación", resume.

Casos prácticos:

Mujer embarazada.- Doctor, llevo unos días que me duele aquí abajo, es muy molesto
Profesional 1.- Eso es normal.
Profesional 2.- Probablemente es porque ya está muy encajado. Estás segregando una hormona que relaja la pelvis para favorecer el nacimiento...¡ya queda poco!

Mujer embarazada.- Doctor, me duele aquí arriba, en el esternón, a veces hasta me cuesta respirar.
Profesional 1.- Eso es normal.
Profesional 2.- Ya ha crecido mucho y sigue muy alto. Probablemente cuando baje un poco sentirás alivio.

Mujer embarazada.- Doctor, me duele un pie.
Profesional 1.- Eso es normal.
Profesional 2.- ¿Qué?

4.- Que no regañeeeeeeee… Ni ridiculice. A estas alturas sólo nos faltaba eso, podemos pensar antes de quedarnos embarazadas. Sin embargo el estado de buena esperanza nos vuelve vulnerables y a veces soportamos un trato que no toleraríamos en otra etapa de nuestra vida. "Iba acobardada a la consulta del ginecólogo, una vez me regañó por haber cogido mucho peso y siempre acudía nerviosa", reconoce Inés. Alejandra, que siempre había sentido vergüenza de preguntar, encontró en su ginecólogo un gran apoyo: "Cada vez que decía que le iba a preguntar una tontería, él me decía que no había tonterías", afirma.

5.- Que nos tranquilice: "¿Le han dicho alguna vez algo sobre si su hijo tiene el fémur corto?", preguntó un ginecólogo a Trini durante una ecografía. "No, ¿por qué?", preguntó ella con tensión. "Por nada", respondió el profesional. "¿Está eso asociado a alguna enfermedad?", insistió ella. "No, nada, nada", obtuvo por respuesta. "Salí fatal y en cuanto pude contacté con mi ginecóloga habitual, que me explicó qué podía haber visto y me tranquilizó mucho... Ella me tranquilizó a lo largo de todo el embarazo, es una de las cosas que más le agradezco", reconoce.

Hoy sabemos mucho, leemos mucho y estamos perfectamente al tanto de los peligros que nos acechan. Cuando María acudió a un ginecólogo en un tercer embarazo (no buscado) después de dos cesáreas, el alarmismo del profesional la hizo salir pitando por la puerta no sin antes tragarse una gran bronca sobre su enorme irresponsabilidad. "Yo sabía que la situación no era ideal y precisamente por eso hubiera agradecido las palabras contrarias, algo así como: "Tranquila, todo va a salir bien". Es lo que esperas y necesitas, la actitud contraria solo puede aumentar tu ansiedad y por lo tanto perjudicar tu embarazo", reflexiona.

Casos prácticos:

1.- Qué barbaridad, has engordado un montón, ¡eso es peligrosísimo!
2.- Tranquila mujer, unas ganan más que otras, lo perderás en cuanto nazca tu bebé.

1.- Ufffff, la placenta está vieja, veremos cómo acaba esto.
2.- La placenta envejece conforme avanza el embarazo, es normal y uno de los motivos por los que, cuando llega el momento, se pone en marcha el parto; tu bebé está fenomenal, no hay de qué preocuparse.

6.- Que esté en sintonía con nuestra filosofía de parto: (especialmente si lo va a atender). No quiere decir que piense igual que nosotras, pero sí que sea respetuoso con nuestra opción. Que si nos queremos poner epidural no nos juzgue, y si no nos la queremos poner, tampoco. "Me encantaría llevar mi plan de parto a mi ginecólogo y comentarlo con él, pedirle ayuda para elaborarlo, pero sé que no será bienvenido", apunta Carolina.

Si nos va a atender durante el parto, hemos de estar especialmente bien informadas de su filosofía. “Es algo que no te planteas hasta el final, cuando a veces es tarde”, reconoce Gracia. “Yo tenía muy buena relación con mi ginecólogo, pero al final del embarazo me di cuenta de que su enfoque era muy diferente al mío, especialmente en lo que se refiere a quién toma las decisiones; cada vez que le comentaba cómo quería que fuera mi parto, me decía: “Bueno, ya veremos”.

Casos prácticos:

Mujer embarazada: Cuando nazca el bebé quiero que no corten el cordón hasta que deje de latir
Profesional 1: Eso son tonterías, mujer.
Profesional 2: Bien, eso lo podemos hacer.

Mujer embarazada: No quiero que me separen de mi hijo cuando nazca.
Profesional 1: Bueno, ya estamos con eso.
Profesional 2: Siempre que sea posible, así será. Es muy importante que paséis ese tiempo juntos.

7.- Que no decida por nosotras
¿Qué es lo mejor para el paciente y quién lo decide? "Durante más de 1.000 años hemos aceptado que el médico debe buscar el bien del paciente y le hemos dejado decidir. Desde hace unas décadas contamos con el Principio de Autonomía, que dice que el paciente puede decidir qué es lo mejor para él. El profesional siempre ha de poner su conocimiento a nuestro servicio, pero cuando hay varias opciones (y así suele ser siempre) el paciente tiene derecho a decidir qué cree que es mejor para él", resume Miriam Al Adib. Tenemos, pues, la última palabra en lo que a nuestra salud (y la de nuestro hijo) se refiere. La tenemos en la teoría, y cada vez más en la práctica.

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Etiquetas: embarazo

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