Salud

¿Qué es un raspado del útero?

Ya sea para obtener tejido del endometrio (por ejemplo para la realización de una biopsia y su posterior estudio) o para extraer materiales y restos que han quedado sin eliminar de forma natural después de un aborto espontáneo, el raspado del útero (o raspado de la matriz) es una de las intervenciones médicas más habituales en este sentido.

Cuando se produce un aborto (espontáneo o no) y el embarazo termina de forma imprevista, en la mayor parte de los casos, lo más habitual es que el útero sea capaz de expulsar todo el embrión y los distintos elementos que componían el desarrollo de la gestación hasta el momento, de forma espontánea y natural. 

Pero en ocasiones esto no sucede así, lo que significa que el útero no ha acabado de eliminar todos los restos. Es cuando puede ser precisa la realización de un legrado uterino, también conocido médicamente como raspado del útero (o de la matriz).

El raspado del útero, o raspado de la matriz, consiste en una intervención médica cuyo fin es expulsar la totalidad del contenido del útero, sobre todo cuando el embarazo no ha llegado a su fin y éste no ha sido capaz de expulsarlo de manera completa, de forma natural.

Pero no solo se lleva a cabo cuando se produce un aborto; también cuando existe un embarazo sin embrión (médicamente conocido como huevo anembrionado, y popularmente como huevo huero), o cuando incluso el aborto se practica de forma intencionada mediante la interrupción del embarazo.

En todos estos casos, desde un punto de vista médico-ginecológico el raspado del útero brinda la posibilidad al especialista de comprender cuál ha sido el problema, facilitando y ayudando en su curación.

¿Por qué se realiza el raspado del útero?

Como te comentábamos brevemente en las líneas anteriores, la realidad es que son varias las causas que pueden derivar en la realización de una dilatación y posterior legrado, o raspado del útero. Aunque el más común es el aborto espontáneo, o la interrupción del embarazo (ya sea un aborto provocado o terapéutico), no son los únicos motivos:

  • Tratar el sangrado entre períodos, periodos irregulares o cualquier otro sangrado menstrual profuso o hemorragia.
  • Diagnóstico de afecciones uterinas, como por ejemplo podría ser el caso del cáncer uterino.
  • Existencia de sangrado después de la menopausia.
  • Engrosamiento del útero.
  • Pólipos en el endometrio.
  • Incrustación de un dispositivo intrauterino (DIU).

En caso de realizarse por un aborto, especialmente cuando el embarazo se ha interrumpido de manera prematura, se trata de una situación complicada, dolorosa y díficil de superar, que puede causar que la mujer sienta aún más temor a la idea de tener que someterse a un raspado del útero.

Aunque se trata de un momento doloroso, la intervención es necesaria, ya que en caso de que ese tejido no eliminado de forma natural se quede en el interior del útero, puede causar serios problemas, especialmente si no es rápidamente removido.

¿Cómo se realiza el raspado del útero? ¿Puede ser doloroso?

Antes del procedimiento de legrado o raspado es necesario llevar a cabo el ensanchamiento del cuello del útero, lo que brinda la posibilidad de que el paso de los instrumentos médico-quirúrgicos sea más sencillo y fácil para el especialista. Se realiza mediante el ensanchamiento de la cavidad vaginal.

Luego se pasa una cureta (que consiste en una especie de asa de metal que se sitúa en el extremo de un mango delgado y largo) o legra a través de la abertura, hasta llegar a la cavidad uterina.

El médico raspa el endometrio, la capa interna de tejido, suavemente, extrayendo el tejido que haya quedado en su interior y sin haber podido ser expulsado.

Si tuviste hijos hace algunos años es bastante posible que, si te realizaron un raspado del útero tras el parto -por ejemplo, porque quedó restos de placenta en el útero, los cuales no pudieron ser expulsados de forma natural por tu propio organismo-, lo recuerdes como una intervención bastante dolorosa.

Si bien es cierto que esto era así hace apenas unas décadas, lo cierto es que hoy en día gracias a la anestesia general o local que se administra antes de su realización, y a las técnicas de aspiración que se llevan a cabo (en lugar de la tradicional técnica de “cuchara”), en realidad no suele ser muy doloroso, aunque es cierto que sí puede llegar a sentirse cierto dolor físico.

Después de haberse llevado a cabo la intervención es normal sentir ciertas molestias, sufriendo pérdidas de sangre durante los días siguientes. Los dolores suelen ser similares a los que surgen durante la menstruación, y las molestias desaparecen poco a poco.

Solo cuando exista sangrado abundante y prolongado, y/o dolor intenso, será necesario visitar nuevamente al ginecólogo.

¿Cuándo es posible intentar de nuevo quedarte embarazada?

Después de superado físicamente el legrado, la mayoría de ginecólogos aconsejan intentar quedarte embarazada de nuevo tras un periodo de dos ciclos. Es el tiempo suficiente en el que el útero suele tardar en reconstituirse.

 

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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