Adiós pesadez

Consejos para evitar las piernas cansadas en el embarazo

Que la fatiga muscular en las extremidades inferiores no aparezca por lo menos en el tramo final del proceso de gestación es casi un milagro, pero con la aplicación combinada de estas pautas se puede limitar mucho ya que todas van enfocadas a mimar a una de las partes del cuerpo más exigidas a nivel físico durante los meses que dura el embarazo.

Embarazada
Embarazada (Foto: iStock)

No esperes leer en las siguientes “consejos milagro”, porque no existen. Sí, en cambio, buenos ‘tips’ para limitar todo lo posible el inevitable cansancio en las piernas que acompaña a la gran mayoría de las embarazadas durante el proceso de gestación. Es importante recalcar lo de inevitable porque lo último que queremos en engañar a alguien que ha caído en estas líneas sin haber vivido la experiencia previa de un embarazo. Las piernas se cansan, y a medida que avanza el embarazo, más. Pero también es cierto que se pueden mitigar tanto la fatiga en la zona como los dolores, que a menudo se mezclan hasta que llega un punto en el que se funden por completo. 

Los motivos que lo provocan son los mismos que explican por qué es prácticamente imposible que al menos no le ocurra durante un tramo del embarazo a todas las mujeres, sobre todo en el último trimestre. El peso corporal aumenta de forma extraordinaria y los cambios hormonales dilatan más los vasos sanguíneos, perjudicando la circulación. Puede haber otros en cada caso concreto, pero estos dos factores son norma general, y los dos tienen la incidencia suficiente como para que las piernas estén muchísimo más cansadas durante el embarazo. Es habitual incluso que aparezcan los calambres, que son tan dolorosos como efímeros generalmente, un síntoma evidente de que las piernas están fatigadas. 

Realiza actividad física

Para moderar el cansancio acumulado en la zona y todas las consecuencias que ello tiene -malestar, dolores, los mencionados calambres, problemas circulatorios, dificultad de movimiento, etc.-, es importante aplicar con regularidad una serie de consejos que combinados son mucho más efectivos. El primero, aunque suena incongruente, es el la actividad física. El deporte cansa, sí, pero lo hace de forma distinta a la vida sedentaria. Una cosa es que haga llegar agotada a la noche, lo cual no es malo porque facilitará que un sueño más placentero, y otra que ayude  al dolor de piernas de forma sobresaliente. La circulación mejora, y por supuesto la tonificación de tus músculos; al fortalecerlos, les hará más resistentes para soportar el aumento de peso corporal, y además tus niveles de ansiedad se reducirán, lo cual siempre ayuda a nivel mental a disminuir las sensaciones negativas. 

Eso sí, no todas las disciplinas deportivas son aptas para embarazadas, especialmente a medida que avanza el proceso. Las más recomendables son aquellas que tengan lugar dentro del agua caminar, o practicar actividades de flexibilidad, concentración y fuerza como el yoga y el pilates adaptadas para gestantes. 

Masajea la zona

Es interesante complementar la actividad física con la movilidad articular y los estiramientos en casa. Rotaciones de tobillo, ponerse de puntillas, elevaciones controladas de las piernas y cualquiera de los estiramientos recomendados para embarazadas son una excelente de potenciar aquello en lo que más incide la actividad física principal que se practique.

Y, del mismo modo que ocurre con los deportistas, es también muy complementario someter a masajes recurrentes la zona. Si es un profesional de la fisioterapia experto en esta materia, fenomenal, pero también se pueden hacer en casa, aunque estos sean más superficiales. La relajación, corporal y mental, la circulación en las piernas, y la recuperación muscular lo agradecerán. 

Aplica frío

Exactamente de la misma forma, aunque con una capacidad más limitada que un masaje profesional, actúa el agua fría, que es una fantástico aliada contra la fatiga muscular. En caso de no soportar el agua a temperaturas bajas, por lo menos se debe limitar aplicar el calor excesivo que emana del agua a temperaturas altas. Como mínimo, en la ducha o bañera, templada.

La importancia del descanso

El descanso es otro factor importante para evitar las piernas cansadas. Y no nos referimos solo al dormir, sino a cómo aprovechar esos ratitos de asueto en casa. La mejor forma para limitar al máximo dolores y fatiga muscular es poner en alto las piernas durante períodos moderadamente largos. Cualquier opción es buena: cojines, almohadas, sillas, taburetes y, por supuesto, apoyarlas en alguna pared en alto siempre que la flexibilidad y las circunstancias del embarazo lo permitan. En cualquier caso, es interesante ir cambiando de postura cada cierto tiempo -evitando la de piernas cruzadas en todo momento-, y esto es válido también en los demás contextos, ya sea en el trabajo, en un viaje -hacer más paradas si es en coche, por ejemplo- o en cualquier otra situación. 

Cuida la alimentación

Por otro lado, dos detalles más que también su incidencia en el cansancio acumulado en las piernas son la alimentación y la ropa. Es recomendable prestar atención a ambos porque sobre todo tienen mucha capacidad para agravar el problema. Una dieta saludable, rica en productos frescos vegetales, pondrá su granito de arena para mantener fuerte y sano al organismo, pero también a limitar que se coja más peso de lo que ya de por sí es inevitable tomar en esta situación tan especial. Esto impacta directamente en las piernas, extremidades que soportan la gran parte del excedente de peso corporal al que tienen que hacer frente de repente, ya que aparece en un período de tiempo muy corto. Cuanto menor sea la carga añadida a tu peso habitual, menos exigencia física tendrán. 

Escoge bien la ropa y el calzado

La ropa y el calzado, por su parte, más que ayudar a evitar el dolor lo que pueden hacer es provocar más dolor, de modo que es recomendable priorizar siempre que sea posible calzado cómodo, incluso en el contexto laboral, y ropa holgada, que no comprima las piernas, que ya tiene el cuerpo muchas dificultades para hacer correr la sangre por ellas como para que se añadan más de forma innecesaria. 

Y por último, tanto si todo lo anterior funciona como si no lo hace demasiado -cada embarazo es un mundo de igual forma que cada cuerpo tiene sus condicionantes exclusivos-, se puede recurrir a la ayuda externa de la cosmética, donde existe una amplia variedad de productos especializados para ayudar a combatir la fatiga muscular y el dolor acumulado en las piernas durante el embarazo. La mayoría son geles fríos, aceites y cremas hidratantes con composiciones específicas para que inciden en la mejora de la circulación sanguínea y aceleren la recuperación muscular de una zona altamente castigada y exigida durante el embarazo en este sentido. 

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