Consejos para mamás y embarazadas

Cuida tu piel y tu cabello después del verano

Aunque el verano es una época de descanso y relax, puede que después cueste recuperarse de los estragos que puede provocar en nuestra piel y cabello.

Embarazo sin estrías

Al partir del tercer mes de embarazo, es probable que aparezcan melasmas en tu piel. Estas manchas son más que habituales en la mayoría de las embarazadas, y consisten en una simple hiperpigmentación de la piel producida por cambios hormonales. Los melasmas son marcas que, aunque no se deben a la radiación solar, pueden empeorar al tomar el sol durante tu embarazo.

Si no estás embarazada, estas manchas también pueden aparecer en tu piel si no te hidratas bien, si llevas maquillaje a la playa o si tomas anticonceptivos. La solución es dejar que pase el tiempo y vayan desapareciendo por sí solas, pero si quieres eliminarlas antes, las cremas despigmentantes o blanqueadoras son la clave. Con paciencia y persistencia podrás hacer que cualquier tipo de mancha se haga más pequeña, incluso que desaparezca.

Por supuesto, en tu mano está tratar de evitarlas: no exponiéndote demasiado al sol, utilizando cremas con filtro solar alto y evitando los maquillajes antes de tomar el sol.

Otro problema al que se pueden enfrentar las embarazadas tras el verano es la aparición de varices. Durante tu embarazo es probable que te descubras alguna, ya que su aparición es más común en esta época de tu vida debido a los cambios hormonales y a la compresión de las venas pélvicas que provoca el crecimiento del feto. Además, durante el verano el calor hace que puedas sentirte más molesta si sufres varices.

Te toca esperar: muchas veces estas venillas desaparecen después del parto, y siempre será mejor que, si ya sufres este problema (embarazada o no), te protejas las piernas del sol.

Por supuesto, para recuperar tu piel tras el verano deberás hidratarte a conciencia y, una vez a la semana, hacerte una exfoliación corporal (y facial) que elimine las células muertas y ayude a tu piel a absorber las cremas hidratantes. Si eres paciente y te hidratas a conciencia, también bebiendo agua, conseguirás controlar los estragos que el verano haya dejado en tu piel

La piel de los labios también es muy delicada y el verano afecta directamente en esta zona. Los rayos ultravioleta, el cloro, la sal y el viento, son factores que deshidratan y hacen que tus labios se agrieten. ¿La solución? Has de protegerlos durante todo el verano y, después, seguir aportando un extra de hidratación hasta que los notes totalmente recuperados.

 

Daños veraniegos en tu cabello

Durante tu embarazo ya sabes que es muy probable que luzcas un cabello envidiable y que, tras el parto, pierdas algo de pelo que se recuperará meses después.

Conociendo este proceso, debes de ser muy consciente de que tu cabello sufre con las agresiones externas, y que las precauciones deben ser siempre obligatorias. Es imprescindible enjuagar bien en pelo con abundante agua. El cloro y la arena sólo perjudican al cabello. Trata de dar el último aclarado con agua fría para hacerlo brillar.

Tras lavarte el cabello, utiliza siempre un acondicionador que mantenga el pelo suave, brillante e hidratado. Las mascarillas reparadoras son una gran solución tanto para mujeres embarazadas como para mamás. De hecho, los cuidados del cabello deben ser iguales para toda la familia.

El resto de tu cuerpo no tiene por qué sufrir mayores daños durante el verano. Quizá te preocupe tu figura, pero si has cogido algún kilo lo perderás fácilmente en cuanto tu vida vuelva a la rutina o des a luz.

 

 

Etiquetas: embarazo

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