Deporte durante la espera

En forma en el embarazo: ¿qué puedo hacer y qué no?

Todo lo que sea trabajar sin impactos bruscos, y si es posible dentro del agua, es altamente recomendable durante el proceso de gestación para mantenerse en forma tanto física como mentalmente si no hay alguna contraindicación al respecto.

Ejercicio en el embarazo
Ejercicio en el embarazo (Foto: depositphotos)

A la alegría de un embarazo le suceden, afortunadamente en la mayoría de los casos, muchas más alegrías, pero también sensaciones extrañas y nuevas. Para que estas sean lo más llevaderas posibles, y se puedan limitar otras como el cansancio extremo e incluso dolores intensos derivados de factores como el sobrepeso, es importante mantenerse activa. Pero del mismo modo que, salvo prescripción médica, no es conveniente dejar la actividad física de golpe, tampoco es recomendable pasarse con el deporte, de ahí que sea tan importante saber qué tipo de ejercicio sí se puede durante la gestación. La salud de tu bebé y la tuya propia están en juego.

Como norma general, aquellas modalidades en los que el cuerpo se someta a muchos impactos bruscos están vetadas para una embarazada. Por este motivo, dejar de correr siempre será lo primero de lo que te alerte tu ginecólogo o matrona de confianza. Esto no tiene nada que ver con el caminar rápido, por ejemplo, aunque solamos vestirnos y calzarnos igual para ambas cosas. Los impactos son mucho más limitados al ser progresivos y no tan intensos, por lo que andar sí es positivo en caso de no existir algo que lo contraindique. De hecho, es perfecto para mujeres que no tenían vidas muy activas antes del embarazo. 

Trabaja la flexibilidad

Las mismas razones que explican por qué el running no es compatible con la gestación se pueden argumentar para todo lo contrario con deportes de agua como la natación o la gimnasia acuática. En el agua, los impactos son prácticamente inexistentes, por lo que trabajar aprovechando la resistencia del agua es ideal. Ya sabemos, y eso es otro cantar, que la natación no gusta a todo el mundo, pero una cosa es la salud y otra lo que divierta o aburra. 

Complementarias con el agua y con el caminar son todas las disciplinas que trabajen especialmente la flexibilidad, un aspecto fundamental para la salud física de cualquier persona, más si cabe en las embarazadas, a las que puede ayudar a retrasar y limitar los dolores de espalda que tarde o temprano aparecerán. Las dos más famosas, aunque hay muchas más, son el yoga y el pilates, ambas totalmente recomendables para embarazadas siempre y cuando se hagan de la mano de personas cualificadas en la materia que guíen el trabajo. Es importante este detalle porque en ambas disciplinas hay posturas que no son compatibles con el embarazo y también es distinto el límite que se debe buscar en comparación con personas que no estén esperando a un bebé. 

El nivel de intensidad marca la pauta

Ocurre muy parecido en el caso del baile y del entrenamiento funcional, las otras dos modalidades que queremos destacar en estas líneas porque no son incompatibles con el embarazo. La primera lo es siempre y cuando tenga mucho salto, vuelo o movimiento brusco, pero los bailes latinos tipo zumba se pueden practicar durante la primera mitad del proceso. Basta con adecuar el nivel de exigencia y prestar atención a los detalles, especialmente a no tener nadie cerca que pueda dañarte si lo practicas en grupo. 

En cuanto al entrenamiento funcional, de la mano de un entrenador personal o técnico cualificado, puede ser una de las mejores opciones para hacer ejercicio durante el embarazo, ya que trabajarás todo el cuerpo y conociendo tu situación, tu guía se centrará en aquellos grupos musculares que necesitas tener más en forma para los meses posteriores. Además, limitará en todo momento el trabajo con peso, algo fundamental en tu situación, y adaptará los ejercicios a medida que la barriguita asome

Cuidado con las caídas

Por último, hay muchas dudas acerca de la simbiosis entre ciclismo y embarazo. Por supuesto, no son compatibles en la segunda mitad del embarazo bajo ningún punto de vista, pero son muchos especialistas médicos los que coinciden en indicar que tampoco es recomendable en el primer trimestre por el riesgo que conllevaría tanto para la mamá como para el feto alguna caída o golpe fortuito con el manillar.

Por sentido común, por lo tanto, recomendamos optar por las otras disciplinas mencionadas antes que por coger la bicicleta. No pasa nada por dejarla aparcada unos meses si eres capaz de encontrar la motivación en ejercicios menos arriesgados en tus circunstancias. Y siempre te puedes quitar el mono con la bici estática en los primeros meses del embarazo, la cual acaba con el problema de las posibles caídas y golpes. 

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