Físicamente activa

¿Qué ejercicios son los más recomendables durante el embarazo?

Mantenerse activa físicamente es fundamental durante todo el embarazo siempre y cuando no haya indicación médica que apunte a lo contrario. Lo importante es adaptar la rutina de entrenamiento a la nueva situación para evitar ejercicios de impacto y apostar en su lugar por aquellos que pueden ayudarte a encontrarte mejor.

Embarazada
Embarazada (Foto: depositphotos)

Salvo que se trate de un embarazo de riesgo o que por indicación médica se mande reposo absoluto a la madre por precaución para su salud o la del bebé, mantenerse activa físicamente es fundamental durante los nueve meses de espera. Lo es por varios motivos. En primer lugar porque te ayudará a hacerle frente a la pesadez propia del proceso y encontrarte mucho mejor; en segundo lugar porque está demostrado que puede resultar un factor que asegure la calidad del entorno intrauterino en el que se desarrolla en feto; y, en tercer lugar, porque hará que la recuperación tras el parto sea mucho más rápida y sencilla.

Partiendo de esta base, es importante no perder la perspectiva en ningún momento y tener en cuenta que no todos los ejercicios son compatibles con un embarazo. Las condiciones físicas de cada mujer antes de ser madre serán las que determinen el tipo de entrenamiento a seguir durante el periodo de gestación y, sobre todo, la intensidad del mismo, pero siempre teniendo en cuenta que hay determinados movimientos o prácticas que es mejor evitar. Los ejercicios deben ir adaptándose en función del paso del tiempo ya que, como es lógico, el cuerpo no se encontrará igual en la semana 20 que en la 36, pero siempre siguiendo unas pautas básicas. Lo mejor es consultar al ginecólogo antes de comenzar ninguna rutina y dejarse guiar por los expertos a la hora de hacerlo para que no exista ningún problema durante su práctica.

Yoga y pilates, infalibles

Hay que evitar los deportes de impacto así como los ejercicios en los que hay riesgo de caídas o pueden ser extenuantes y apostar en su lugar por disciplinas como el yoga o el pilates -siempre adaptados a las circunstancias- en las que se trabaja la flexibilidad y la postura además de ayudar a nivel mental para la preparación al parto. Todo lo que sean ejercicios de estiramiento serán muy beneficiosos para que la madre pueda llevar mejor problemas comunes como el dolor de espalda o la hinchazón de piernas

Trabajo cardiovascular

Caminar es otra de las prácticas que hay que tratar de realizar de forma diaria porque puede ayudar en el mismo sentido, al igual que nadar o sesiones que combinen múltiples ejercicios en los que se trabaje la movilidad de la pelvis con la ayuda de elementos como una fitball, se tonifiquen los brazos de forma suave con la ayuda de gomas, o se activen las piernas con movimientos como sentadillas, por ejemplo. La cuestión es hacerlos todos ellos de manera controlada y consciente, siempre con la intensidad que pida tu cuerpo en ese momento para que, aunque cueste, no suponga un esfuerzo excesivo. 

Puedes combinar todas estas prácticas entre ellas o apostar solo por una de ellas con sesiones de una hora durante una media de 3-4 días por semana que seguro tu cuerpo lo agradecerá durante el embarazo y, sobre todo, en el posparto, cuando por fin tengas a tu bebé en brazos y tu cuerpo necesite tirar de recuerdos para recuperarse.

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