Actividad sexual

Sexo en el embarazo: las posturas más cómodas para practicarlo

Puedes estar tranquila porque la actividad sexual no está contraindicada durante la gestación y de hecho tiene beneficios interesantes tanto a nivel físico como mental, sobre todo si encuentras aquellas posturas con las que te sientas más cómoda.

El sexo durante el embarazo es un tema de conversación que da muchísimo juego. Durante mucho tiempo, como siempre ha ocurrido con este tipo de cuestiones personales e íntimas, ha estado envuelto en un velo de privacidad excesiva, pero cada vez es más natural que se hable sin tapujos de ello porque compartir experiencias solo tiene cosas positivas, y más durante un período que suele coincidir con inestabilidad emocional, dudas y miedos, más allá de todo lo bonito que tiene un embarazo -que es mucho-. 

Adiós a los miedos

Una cosa, eso sí, son las experiencias personales y otra lo que dice la ciencia al respecto. Y los expertos coinciden en que el sexo durante el embarazo es beneficioso. A nivel mental, por descontado, siempre y cuando la mujer sienta que es lo que necesita, algo a lo que su organismo suele ayudar a partir del segundo trimestre porque se produce un aumento de la vascularización y vasocongestión de los órganos genitales que le ayuda a excitarse rápidamente. Además, a partir del tercer mes ya han quedado atrás en la mayoría de embarazos las náuseas, los mareos y demás síntomas que dejan las ganas de practicar sexo al final de la lista de deseos. 

Pero no solo a nivel mental es positivo el sexo durante el embarazo, sino que también lo es en lo que respecta al físico. Se trata de una manera eficaz de estimular la circulación sanguínea, de aliviar tensiones acumuladas durante el embarazo y de liberar endorfinas, lo cual es fantástico para el estado de ánimo. Además, aunque cueste más la movilidad, durante el tramo final del embarazo puede ayudar también a estimular el parto. Pero lo verdaderamente importante en lo físico es que no tiene consecuencias negativas si se toman las precauciones necesarias para que mamá y bebé no se hagan daño, osea que quítate el miedo si esta era tu duda. 

Busca la comodidad

Dentro de todas las posturas corporales que existen, y teniendo en cuenta las limitaciones físicas que existen durante la gestación en el caso de la mujer, hay cuatro que son altamente recomendables. La del misionero, postura clásica en la que el hombre se posa sobre la mujer, que descansa bocarriba, es ideal durante el segundo trimestre, hasta que el tamaño de la barriga la complique. Para evitar esa presión en la barriga que puede incomodar a la embarazada, es interesante la postura de las cucharas, en la cual la mujer se tumba de lado con las piernas ligeramente flexionadas y el hombre imita su forma, encajándose en la parte posterior de la mujer. 

La postura andrómaca, favorita de muchas mujeres porque sienten especialmente estimulados sus órganos sexuales, en la que el hombre es el que se tumba bocabajo y la mujer se sienta sobre su pelvis, es perfecta hasta que las piernas de la embarazada aguanten físicamente porque ella es la que lleva la iniciativa; y por último, la postura del perrito, en la que la barriga queda protegida, lo que dará más confianza a la mujer. El hombre debe tener cuidado al agarrar a su pareja y también al ejecutar el movimiento, y la mujer puede apoyar las rodillas en un cojín o almohada si se siente más cómoda. 

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