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Yoga facial: qué es y cómo puedo practicarlo

Esto es todo lo que debes saber sobre la disciplina de moda en el universo de la cosmética, inspirada en la famosa actividad oriental que mezcla ejercicio físico y meditación.

Hace ya muchos años que la sociedad -gran parte de ella- aparcó definitivamente sus prejuicios con el yoga. Ahora las clases no solo están llenas de personas de todas las edades que han descubierto sus beneficios en primera persona, sino que cada vez se imparten más y hay hasta referentes de esta disciplina de origen oriental que son auténticas estrellas en las redes sociales. Hasta el universo de la estéticase ha inspirado en el yoga. De este ha surgido una nueva disciplina, el yoga facial.

En el libro Yoga facial con Ara Roscón, la especialista en esta técnica de belleza para cuidar la piel dice que “el yoga facial surge con fuerza como parte de un nuevo estilo de vida saludable para mantenernos jóvenes”. 

Los tratamientos de yoga facial son “el entrenamiento de la musculatura del rostro de una forma metódica y compensada”, indica Roscón, que pone de ejemplo al entrenamiento del resto de grupos musculares del cuerpo a través de la actividad física

Ventajas para la piel

El yoga facial es una de las técnicas más novedosas en estética, y su objetivo fundamental es prolongar la vitalidad y la juventud de la piel previniendo la aparición de arrugas y manteniendo un cutis firme. 

Además, como cualquier técnica basada en el yoga, aporta una mejora en el estado de ánimo a quien se someta a dicho entrenamiento ya que además de los ejercicios que marcan los especialistas en cada rutina es fundamental el papel de la respiración y la relajación mental para que sean efectivos. 

Aunque no es imprescindible acudir a un especialista físicamente para someterse a una sesión de yoga facial, sí es fundamental tener una guía especializada a mano para saber qué rutinas son óptimas y cómo se ejecutan los ejercicios que las componen. 

Hay libros que sirven de guías, y en la red también se pueden encontrar referencias fiables. Pero, si puedes, lo más recomendable, al menos para dar tus primeros pasos en el yoga facial, es aconsejable acudir a algún centro especializado. 

En general, son sesiones que se pueden hacer en un espacio de tiempo muy corto, apenas 10 o 15 minutos, por lo que es muy fácil encontrar tiempo cada día para incorporar la sesión de yoga facial a tu rutina habitual. 

Cómo empezar a practicarlo

Una de las grandes ventajas del yoga facial es que lo puedes hacer al mismo tiempo que lo compaginas con cualquier otra actividad pasiva. Por ejemplo, leer, ver la televisión o navegar por internet en tu dispositivo electrónico.

En el libro mencionado anteriormente Yoga facial con Ara Rosón, una guía completísima en la que se describen, entre otras muchas cosas, todos los músculos de la cara, se recoge una rutina completa de esta disciplina estética.  Cuenta con diez ejercicios para hacer en casa en otros tantos minutos. Según su autora, si se practica con constancia, “se conseguirán verdaderos resultados de lifting facial”. 

Algunos ejercicios son comunes en muchas rutinas de yoga facial. Es el caso del neck roll, movimiento centrado en la musculatura del cuello. Consiste en inclinar la cabeza hacia adelante para girarla posteriormente hacia los lados lentamente, con mucho control, hasta que alcance el hombro. 

Otro ejemplo es el ejercicio conocido como besar el cielo, cuyo movimiento comienza con una inclinación de la cabeza hacia arriba antes de hacer el gesto de lanzar un gesto con la boca. Este último ejercicio es también conocido ampliamente como Marylin, en honor a la diva de Hollywood. 

Gracias a rutinas de ejercicios de yoga facial, la musculatura del rostro no solo se destensa, disminuyendo la aparición de arrugas, sino que además se tonifican y se relaja. De hecho, los expertos también apuntan a que este tratamiento puede ayudar a reducir las ojeras y la sensación de cansancio en el rostro. 

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