Tristeza en el posparto

10 trucos para estar feliz

Ahora que, por fin, tienes a tu bebé en casa y deberías sentirte dichosa pasas de la risa al llanto incontrolado. Te contamos qué hacer para sentirte mejor.

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La mayoría de las mujeres, en los días que siguen al parto, pasan por una fase de tristeza más o menos intensa, que conocemos con el nombre de ‘tristeza puerperal' (en inglés, maternity blues, ‘días azules’). Es más frecuente tras el nacimiento del primer hijo, aunque puede suceder después de todos los partos. Suele aparecer a los 3 o 4 días de dar a luz, cuando llegamos a casa y tenemos que poner en marcha nuestra vida con el bebé.

Por ello, se dice que es un trastorno adaptativo, es decir, originado por los numerosos cambios que tenemos que asumir. A ello se suma un estado físico delicado (no estamos enfermas, pero sí cansadas y tal vez doloridas), nos surgen dudas sobre la alimentación del bebé, tenemos multitud de llamadas y visitas que atender... y nuestro hijo ha venido al mundo sin manual de instrucciones. Todo un reto.

Aunque la tristeza es pasajera y no requiere tratamiento, sí hay algunas cosas que puedes hacer para sobrellevar mejor esta etapa en la que parece que se nos cae el mundo encima:

1. Verbaliza lo que te pasa. Cuéntaselo a tus seres más queridos y no escondas lo que sientes. Hablar de ello te ayudará a desahogarte y a sentirte comprendida.

2. Descansa siempre que lo necesites, aprovecha los ratos en los que el niño duerme para relajarte, lo demás puede esperar.

3. Delega. Hay muchas cosas que no tienes por qué hacer tú. No somos imprescindibles y no podemos asumir todas las tareas. Hay que delegar en las personas más cercanas.

4. Pide ayuda y consejo a las personas de tu confianza, pero no permitas que te digan cómo tienes que hacer las cosas si tú no estás de acuerdo. No pasa nada si cometes errores, de ellos aprenderás.

5. Date tiempo para recuperarte. Al menos durante seis meses, no tendrás el mismo cuerpo de antes. Los cambios son lentos, pero tarde o temprano volverás a sentirte a gusto con tu aspecto.
Y también para retomar la vida sexual. Necesitas tiempo para volver a la normalidad. Tu pareja debe entender que tardarás unos meses en sentirte plena al cien por cien, es algo temporal.

6. No permitas que el exceso de visitas condicione tu vida en estos momentos. Encárgale a tu pareja que controle la situación para que no os veáis desbordados por demasiada familia. Seguro que tus seres queridos van a entender que queréis estar solos con el bebé. Y quien no lo entienda es porque no quiere lo mejor para ti.

7. Intenta no desatender tus cuidados más básicos aunque estés agotada: tu higiene diaria, tu alimentación, tu aspecto físico... Cuidarte hará que te sientas mejor, aunque te suponga un esfuerzo.

8. No te sientas culpable por estar así. Esto no significa que no seas una buena madre, sino tan solo que te estás adaptando a una nueva vida, y los cambios siempre cuestan al principio.

9. No tengas miedo de perjudicar a tu hijo. Ninguna mujer con tristeza puerperal (ni con depresión puerperal) hace daño a su bebé. Las agresiones a los recién nacidos se producen por otros trastornos psiquiátricos más graves e infrecuentes.

10. Si tienes dudas sobre los cuidados de tu niño, pide consejo a personas que hayan pasado recientemente por tu situación. Si no conoces a nadie, siempre puedes acudir a tu pediatra, enfermera o matrona del centro de salud. Ellos te podrán orientar y resolver tus dudas sobre la crianza del bebé.

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