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Paritorios de baja intervención: dar a luz de la manera más natural

Cada día son más los hospitales públicos que, siguiendo la Estrategia de Atención al Parto Normal, disponen de paritorios de baja intervención. ¿Sabes en qué consisten?

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Paritorios de baja intervención: dar a luz de la manera más natural

Parto normal, parto natural, más humanizado o de baja intervención médica. Se le dé el nombre que se le dé, el objetivo de los paritorios de baja intervención es, si el embarazo no conlleva complicaciones, dar a luz de la manera más natural, sin epidural, con el fin de que la mujer sea protagonista de cada una de las decisiones que se tomen.

Normalmente es la mujer quien manifiesta su deseo de dar a luz con una intervención mínima (durante el embarazo, presentando un plan de parto, o cuando ingresa de parto). Una vez que la matrona revisa su historia clínica y valora su nivel de riesgo, le explica si es posible o no.

Salas donde moverse libremente

Los paritorios de baja intervención se utilizan en la dilatación y el expulsivo. Cuentan con elementos que ayudan a sobrellevar el dolor del parto: colchonetas, pelotas para que la mujer pueda realizar ejercicios y relajar la pelvis, sillas cómodas, luz indirecta regulable, taburetes de parto, una cama obstétrica articulada que permite posiciones variadas, duchas y bañeras (el agua caliente durante la dilatación ayuda a relajarse, reduce la ansiedad y acorta el periodo de dilatación). Además, se permiten objetos personales, como los reproductores de música.

Las mujeres que optan por un parto menos intervencionista pueden moverse libremente. Las matronas las animan a cambiar de posición, pasear o movilizar la pelvis sobre la pelota. Cambiar de postura en lugar de permanecer tumbada (como ocurre en los partos convencionales) acorta el periodo de expulsivo, disminuye el dolor y mejora la eficacia de las contracciones. Además, en estos paritorios no se realizan muchas de las acciones que se utilizan rutinariamente durante el proceso de parto. Estos son algunos ejemplos:

  • No se rasura ni se administra enema de limpieza.
  • No se practica la rotura de la bolsa de las aguas.
  • No se utiliza oxitocina de rutina.
  • No se administran sueros intravenosos (aunque se suele canalizar una vía venosa por si hay que dar medicamentos).
  • No se realizan tactos innecesarios.
  • No se prohíbe la ingesta de líquidos (agua, infusiones azucaradas, zumos...).

Lo que sí se aplican son técnicas complementarias para el alivio del dolor: inyección de agua estéril, masajes, técnicas de relajación, apoyo continuo...

Pero lo más importante es que la futura madre puede intervenir en todas las decisiones. Por ejemplo, si finalmente pide la epidural porque no soporta el dolor del parto, se atiende su petición y sale voluntariamente del protocolo de partos de baja intervención.

El nacimiento del bebé

El expulsivo puede tener lugar donde la mujer prefiera: cama, taburete o colchoneta. Y la mujer puede adoptar la posición que le resulte más cómoda: sentada, de pie, en cuclillas o de rodillas.

Los pujos son espontáneos y no dirigidos, es decir, la matrona deja que la mujer puje cuando sienta la necesidad.

La episiotomía se hace solo si hay riesgo de pérdida de bienestar fetal o de un desgarro importante, nunca de forma rutinaria.

 Asesores: Mª Carmen Sánchez-Carnerero, matrona supervisora de paritorio del Hospital Virgen de Altagracia de Manzanares (Ciudad Real) y Juan Carlos Higuero, matrón, supervisor del Área Obstétrica del Hospital Costa del Sol (Málaga).

 

Etiquetas: dar a luz, embarazada, embarazo, mujer, paritorio, parto

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