Parto

Las 8 grandes dudas sobre el parto

El primer parto es una circunstancia desconocida que genera muchas preguntas y cierta dosis de ansiedad. Para que los nervios no se apoderen de ti, te resolvemos las dudas más comunes sobre lo que ocurre en el hospital.

Las 8 grandes dudas sobre el parto

 En primer lugar, te reconocerá una matrona que comprobará si estás o no de parto. Si lo estás, decidirá tu ingreso en la sala de dilatación o en la sala de preparto o expectantes. Si resulta que no estás de parto o si existe algún problema, intervendrá el ginecólogo, que te dará el alta médica o diagnosticará posibles alteraciones. En cualquier caso, lo normal es que te hagan una monitorización externa o al menos escuchen el latido cardiaco fetal y que midan tu temperatura y tensión arterial para ver si existe fiebre o hipertensión. Y si procede, te realizarán una amnioscopia, para valorar el color del líquido amniótico, y te harán una analítica para conocer tu estado antes del parto y tu grupo sanguíneo.

¿Es obligatorio el rasurado y el enema?

Actualmente se intenta rasurar solo si es necesario, cuando sea necesario una sutura, por ejemplo, para que esta sea más fácil y limpia. Pero puedes pedir que no lo hagan. El enema se pone para evitar que se expulsen heces durante la dilatación y el expulsivo, algo que a muchas mujeres les resulta muy desagradable y que puede manchar al recién nacido mientras nace. Tampoco es obligatorio y puedes negarte a que te lo administren.

¿Cuándo me pondrán la epidural?

El criterio que prevalece es que exista dolor, independientemente del grado de dilatación (aunque si esta ya es completa y queda poco tiempo para el expulsivo, a veces no merece la pena ponerla). Una vez que te coloquen el catéter de epidural, te irán administrando por este la medicación necesaria durante todo el tiempo que dure el parto, para que no exista dolor. Ese mismo catéter sirve también para administrar la anestesia (más potente) en caso de cesárea.

¿Podré moverme?

Si decides parir sin epidural, tendrás libertad de movimientos y podrás cambiar de postura cuando quieras, incluso caminar y desplazarte con autonomía. Con la epidural los movimientos suelen estar limitados. Aunque hay algunos tipos con los que se puede caminar, lo habitual es perder fuerza en las piernas y tener que estar tumbada. No obstante, sí que podrás cambiar de postura (sentada, tumbada de lado...) o hacer balanceos con la pelvis que te alivien y ayuden al descenso del feto por el canal de parto.

Me da vergüenza perder los nervios

El nacimiento de un hijo es un momento vital muy intenso en el que pueden aflorar sensaciones desconocidas. Cada persona manifiesta de un modo distinto sus miedos, sus emociones, sus expectativas, su dolor... Por eso es igualmente válida y lícita cualquier expresión que ayude a liberar la tensión, y eso no debe darnos vergüenza, puesto que a veces es nuestro inconsciente el que prevalece y surge en ese momento. Los profesionales van a entender y respetar las expresiones de cada parturienta, que no siempre van a ser iguales.

¿Y si se me olvida cómo respirar?

Las técnicas de respiración tienen como objetivo aliviar el dolor, proporcionar bienestar y favorecer la oxigenación de la madre y el bebé. No hay una técnica ideal, cada mujer debe elegir la que le produce más confort. No se deben memorizar, sino que se deben interiorizar durante el embarazo para que, llegado el momento, el cuerpo y la mente la pongan en marcha de forma espontánea. De todos modos, si te surgen dudas o te bloqueas, siempre podrás pedir ayuda a los profesionales que te atiendan, ellos te explicarán en cada momento cómo debes respirar y qué puedes hacer para sentirte mejor.

¿Puedo negarme a la episiotomía?

Actualmente, todas las sociedades profesionales coinciden en que la episiotomía se debe realizar de forma selectiva (únicamente cuando sea estrictamente necesario). Puedes manifestar tu deseo de que no te la hagan en la medida de lo posible, pero siempre teniendo en cuenta que hay algunas circunstancias ( parto instrumental con fórceps o ventosa, fetos muy grandes...) en las que es muy difícil evitarla. Habla con el profesional que asista tu parto, que te explicará tus circunstancias concretas.

Quiero donar el cordón, ¿cómo lo hago?

No todos los hospitales públicos o privados están acreditados para la donación de sangre de cordón umbilical a un banco público. Pregunta a tu ginecólogo o matrona si esto es posible en el centro donde vas a parir. Si lo es, solo tienes que firmar unos consentimientos, ellos se encargarán de todos los trámites necesarios.

 

Etiquetas: cordón umbilical, enema, epidural, episiotomía, parto

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