¿Cómo conseguirlo?

Claves para adelgazar después del parto de forma saludable

Descanso, alimentación, rutinas y, cuando el médico dé su consentimiento, actividad física progresiva: esta es la receta que garantiza recuperar el estado físico anterior al embarazo de manera saludable

Perder peso tras el embarazo (Foto: iStock)
Perder peso tras el embarazo (Foto: iStock)

Los cambios físicos que se producen en el organismo en tiempo récord con motivo de un embarazo y el posterior parto son inevitables. Se pueden limitar con una rutina saludable, pero quien más quien menos se queda con algunos kilos de más después de dar a luz.

Esto, por mucho que a veces parezca lo contrario en las revistas de sociedad y las películas, es lo habitual, así que no hay nada de lo que avergonzarse, sino todo lo contrario. Lo que sí es importante hacer en cuanto pasan los primeros días después de dar a luz, que son de recuperación y dedicación al recién nacido casi en su totalidad, es empezar a introducir rutinas saludables para que la recuperación física sea total. Y no es solo por adelgazar y recuperar el peso anterior a la gestación, sino por salud, tanto física como mental. 

No hay prisa. Esta es la primera clave. Mejor dar pasitos cortos y seguros que pasos grandes en falso. Los primeros días estarás muy cansada y además querrás dedicarte en plenitud a fortalecer el vínculo con tu peque, a conocerle y a proporcionarle todo aquello que necesita. Además, necesitarás recuperar fuerzas

Establece rutinas

Pero ya en estos primeros días puedes hacer algo muy recomendable para la recuperación física: tratar de mantener unos horarios en las comidas. Dentro de las circunstancias, es importante dibujar una rutina que te permita no tener que comer un día a las 2 de la tarde y otro a las 6 de la tarde. Al mismo tiempo, esto te ayudará también a tener fases de descanso más estables e incluso es posible que os ayude a crear la rutina adecuada para el pequeño, más allá de que tome leche a demanda, lógicamente.

Y es que todavía hay muchas personas que se creen que adelgazar significa dejar de comer. No cometas este error durante el posparto porque además es fundamental para tu salud y la de tu hijo que tu dieta sea rica, variada y saludable. La alimentación y el descanso, por lo tanto, son dos pilares para recuperar el peso anterior al embarazo, y dado que el segundo es más difícil de conseguir de forma completa, trata de que el primera esté asegurado. No hace falta que te compliques la vida en la cocina y toda ayuda que recibas en ello es bienvenida, pero evita caer en las comidas ultraprocesadas, los excesos calóricos y también en el caos de horarios que a veces la maternidad parece incitar.

Mantenerse activa

Una vez asentados estos dos pilares, el cuerpo y la mente poco a poco se irán encontrando mejor con el paso de los días. Y pronto, tras la famosa cuarentena, y siempre una vez que el médico dé su ok, será momento de preocuparse del tercero: la actividad física. Es necesario recalcar que no se trata de querer volver a estar al nivel anterior a la gestación, sino de reactivar poco a poco el cuerpo. 

Para hacerlo bien, hay que tener en cuenta cómo haya sido el parto y el posparto, y sobre todo qué nivel físico tenías previamente y qué hiciste durante el embarazo para mantenerte activa. Lo ideal, dado que notarás a tu cuerpo muy distinto en caso de que hayas sido deportista activa, es ponerse en manos de un especialista que adapte un plan de entrenamiento a tus circunstancias. Y en todo caso, son recomendables los deportes sin impacto y, tanto si haces trabajo de fuerza o de cardio como si no, las disciplinas en las que se trabajen factores muy importantes para la salud mental, como el yoga o el pilates. 

Como ves, todo suma para recuperar el estado físico previo al embarazo y dejar atrás cuanto antes esos kilos de más. Pero cuando hablamos de “todo” nos referimos también a la paciencia y a las cosas bien hechas. La palabra progresión es la que debes grabarte a fuego. Las prisas solo pueden traer consecuencias negativas, ya sea porque te puedan las ganas de dejar de hacer ejercicio y de comer de forma saludable o incluso porque ocurra alguna lesión que retrase el plan de recuperación. 

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