Nuevas fórmulas

Bañeras para la dilatación: qué son y por qué se han puesto de moda

En el último lustro su uso ha ido en aumento como “método de alivio” durante la fase de dilatación, y cada vez son más los hospitales que la incluyen en sus instalaciones.

El parto en el agua, ya sea en uno de los centros hospitalarios que lo ofrezcan o en casa, es una de las formas alternativas de parir más populares, sobre todo en los países anglosajones. No es el objeto de esta pieza profundizar en esta cuestión, sino explicar en qué consisten las bañeras de dilatación, una opción intermedia entre un parto natural al uso y el parto por inmersión en el agua.  

Llevan aproximadamente un lustro en crecimiento y cada vez, aunque sea a cuentagotas, son más los hospitales que incluyen esta opción en sus paritorios. Por eso, por si no tienes ni idea de que es y estás en pleno proceso de documentación y decisión sobre dónde y cómo parir, te explicamos a continuación en qué consisten estas bañeras.

Cómo son y cuándo se utilizan

Como su propio nombre indica, las bañeras de dilatación son espacios que la mujer de parto utiliza en la primera parte del trabajo, durante la dilatación. De aspecto muy similar a las bañeras de hidromasaje, por ejemplo, incluyen una escalera que aporta seguridad para que la mujer pueda entrar y salir de ella sin peligro a una caída. 

Desde el hospital IMED de Valencia, donde cuentan con una bañera de dilatación en sus instalaciones, explican que “Para optar al uso de la bañera es requisito indispensable el haber tenido un embarazo de bajo riesgo, es decir, no presentar ninguna circunstancia que suponga riesgo en el momento del parto” Además, también destacan la importancia de que exista “ deseo de la paciente de tener un parto mínimamente intervenido, ya que el uso de la bañera no es compatible con el uso de medidas farmacológicas de alivio del dolor (óxido nitroso y epidural)” .

Método de alivio del dolor

El equipo de One to One, especializado en el servicio integral de parto natural respetado y elección de la actriz de La casa de papel Esther Acebo para dar a luz recientemente por primera vez en su vida, también cuenta con una bañera de dilatación en sus instalaciones en el Hospital HM Nuevo Belén. Se refieren a la bañera de dilatación como “uno de los métodos que se utilizan para reducir el dolor de las contracciones” y hablan de “método de alivio” que no necesariamente tiene que utilizarse en un parto que culmine en el agua. 

Esta es la clave de las bañeras de dilatación: que al permitir hacer este trabajo sumergida en agua caliente, “se reduce el dolor y facilita la relajación”, señalan desde One to One. En esto están de acuerdo fuentes médicas de distinta índole especializadas en ginecología todas ellas. 

Lo destacan los equipos médicos de hospitales que cuentan con una bañera así. Por ejemplo, desde el IMED de Valencia se habla de “amplia evidencia de que el uso de la bañera durante el periodo de dilatación disminuye el dolor y acorta los tiempos”, y desde el hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar,  Patricia Gilart Cantizano, su coordinadora de matronas, se refiere a los beneficios de las bañeras de dilatación en términos similares: “el alivio del dolor ya que atenúa el estrés, ayuda a que los músculos perineales se relajen y estimula la producción de endorfinas que es nuestro analgésico natural”, apunta. Desde One to One, además, destacan dos ventajas más de las bañeras de dilatación: “Acelera el proceso de la dilatación, por lo que acorta el tiempo del parto y reduce el riesgo de desgarro perineal”. 

Acerca de estos dos últimos supuestos beneficios no hemos encontrado consenso médico alguno, pero sí existe acerca de la cuestión de la reducción del dolor durante el proceso de parto. Un testimonio valioso en este sentido es del neonatólogo del Hospital General Universitario Santa Lucía (Cartagena), José Ramón Fernández, que en sus redes sociales se muestra habitualmente crítico, siempre en base a la evidencia disponible, con respecto a las formas alternativas de parto, incluido el parto en el agua.

Fernández reconoció recientemente en un hilo de Twitter, sin embargo, que los estudios han demostrado que “mejora la comodidad de la gestante en la primera fase del trabajo de parto” si este se realiza en el agua. Eso sí, también advierte que “no ha demostrado beneficios para la segunda fase del parto” y recuerda “las posibles infecciones neonatales asociadas con el parto en el agua: “Legionella y Pseudomonas, son raras pero graves”, dice. 

Las otras fases del parto

En cualquier caso, conviene puntualizar que el uso de la bañera de dilatación no supone completar el parto en agua obligatoriamente. De hecho, es necesario recalcar que los beneficios descritos se limitan, en base a la evidencia científica disponible, únicamente a la primera parte del trabajo de parto; no al expulsivo. 

Nuestra recomendación, aunque ya conozcas a grandes rasgos en qué consiste y cómo se utiliza la bañera de dilatación, es que si tienes interés por conocer más acerca de ella, consultes al ginecólogo o ginecóloga que esté llevando el control y evolución de tu embarazo antes de tomar decisión alguna al respecto.

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