Embarazo y luna llena

Cambio de luna y parto: ¿realidad o mito?

¿Sabías que existe la creencia de que los días de luna llena hay más probabilidades de ponerse de parto? Si quieres conocer en qué se basa esta suposición y por qué se piensa que nuestro satélite pueda influir en el cuerpo de la embarazada, te lo contamos aquí.

Se trata de una creencia que está muy extendida y que, de hecho, muchas embarazadas tienen en cuenta antes de dar a la luz. Viene a estar resumida en siguiente frase: “Hay más partos los días de luna llena”. Una frase que afirma que el cambio de luna o la fase lunar influye en el cuerpo de la mujer gestante y, por tanto, en el momento de ponerse de parto

Aquí, una vez leído esto, seguramente haya dos bandos: el de las personas que piensen que no hay absolutamente ninguna relación de una cosa y la otra. Y el de aquellas que creen que, efectivamente, sí que afecta y que, además, por esta razón se produce un aumento del número de partos las noches en las que la luna se ve al completo. Pero ¿qué es lo que hace pensar que sea así?

¿Por qué se piensa que puede influir?

La leyenda se basa en que, al igual que el satélite influye en las mareas, también lo podría hacer en nuestro cuerpo porque en gran proporción está compuesto de agua

Esto, llevado al caso de una embarazada, cuyos niveles de agua son superiores a otra etapa de su vida porque también cuenta con líquido amniótico en su interior, hace que, teóricamente, la luna pueda influir en su parto

Por este motivo, muchas son las mujeres embarazadas que, convencidas de que esto es así, se encargan de analizar a conciencia el calendario lunar para empezar a hacer sus suposiciones e intentar pronosticar cuando será la fecha probable en la que darán a luz. 

Frente a esto también se han realizado otros estudios que hablan de que la fase lunar no interviene en ningún momento en la gestación que vive una mujer. Y que, por tanto, se tienen las mismas posibilidades de que un niño nazca una noche con luna en cuarto menguante, que en cuarto creciente

Así que, con estos datos sobre la mesa, puede ser que pienses una cosa u otra, pero lo que sí es cierto es que existe un conjunto de factores que son factiblemente más desencadenantes del parto. Veámoslos. 

¿Qué es lo que puede desencadenar el parto?

Aunque actualmente no se sabe cuál es el principal motor desencadenante del parto y sigue siendo uno de los grandes misterios, sí que existen varias causas o factores que podrían intermediar en ello, por ejemplo: 

  • Factores musculares. Una de las principales causas que hacen que se origine el parto se da cuando se llega el final de la gestación, en este momento, las fibras musculares que se encuentran en el útero se distensionan, lo que lleva de la mano las consecuencias correspondientes. 
  • Factores hormonales. Aparecen tanto por parte del sistema nervioso de la madre como del feto. Por ejemplo, ambos producen oxitocina, que es la hormona que provoca las contracciones uterinas
  • Factores genéticos. La genética puede hacer que la experiencia materna influya en el embarazo, y es que, al igual que los ciclos menstruales de madre e hija son similares, también lo podrían ser los embarazos. 
  • Factores emocionales. No es habitual que suceda, pero algunas situaciones de nerviosismo o estrés, pueden hacer que se adelante el momento de dar a luz. 

 

 

 

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