Se acerca la llegada del bebé

Cómo saber cuándo ir al hospital si estás de parto

Aprender a reconocer las señales y a identificar las contracciones de parto te será muy útil para decidir si es el momento de acudir al centro médico

Aunque ni el embarazo ni el parto son enfermedades, ambos son procesos fisiológicos y no patológicos, es común que se hable sobre los “síntomas” que indican que el momento de dar a luz se está acercando. Por lo general, si no es necesario ningún tipo de intervencionismo médico, el parto suele comenzar de manera espontánea tras una serie de contracciones del útero que favorecerán la dilatación del cuello del mismo abriendo el paso al bebé, que descenderá hacia la vagina para llegar al mundo. 

Muchas mujeres deciden acudir al hospital tras romper aguas, pero hay casos en los que este hecho ocurre durante la dilatación e incluso apenas instantes antes del nacimiento del bebé. Aunque esto no afecta a la salud de la madre ni tampoco en la del niño, es conveniente que los profesionales valoren la situación cuanto antes para corroborar que todo está bien y que el proceso está siguiendo el curso correctamente. Por eso, identificar el momento en el que se está de parto puede ser de vital importancia y las contracciones sin duda son lo más determinante.

Reconocer las contracciones de parto

Las contracciones de parto suelen ser inconfundibles, ya que van aumentando de intensidad cada cierto tiempo hasta que la mujer siente una fuerte presión en el área pélvica. Es importante diferenciarlas de las de Braxton Hicks, un tipo de contracciones muy comunes durante el tercer trimestre de embarazo, que a diferencia de las de parto no van incrementándose ni se dan de forma regular y que suelen desaparecer después de un par de horas. Solamente son una pequeña preparación para el útero antes del gran esfuerzo que va a suponer el alumbramiento. En ocasiones, el vientre puede endurecerse al realizar movimientos que requieran algún tipo de esfuerzo físico o con los propios movimientos del bebé. 

La regularidad es la principal característica de las contracciones de parto, cada tres o cuatro minutos, ya que deben serlo para que el cuello uterino se dilate; así como su fuerte intensidad. Además, se mantienen en el tiempo durante más de tres o cuatro horas. Se suele estimar que el proceso de dilatación dura entre seis y doce horas en madres primerizas, reduciéndose aproximadamente a la mitad en mujeres que ya han dado a luz. Dentro de ese intervalo, el momento adecuado para ponerse en marcha y acudir al hospital será en el que la futura madre sienta que necesitaría analgesia. Eso sí, siempre que se encuentre en una situación normal en la que no haya ninguna patología previa, rotura de bolsa y se sigan notando los movimientos del bebé.

Las contracciones durante el parto

En el transcurso del parto las contracciones aumentarán su intensidad, por lo que es importante que la mujer cuente con recursos que le ayuden a manejar el dolor según lo va necesitando. Desde el movimiento libre, para el que se puede utilizar una pelota de pilates o calor local mediante la aplicación de un saco térmico. Cuando ya está preparado el canal de parto, comienza la fase expulsiva en la que las contracciones se sentirán muy diferentes, como una gran presión que empuja al bebé. La mujer puede sentir dolor en la zona rectal, ya que es donde apoya la cabeza al bajar hacia la pelvis y es posible que en este momento las contracciones supongan cierto alivio del dolor. En esta última etapa, que culmina con el nacimiento del niño, se caracteriza por la enorme producción de adrenalina que permite a la mujer empujar durante horas si fuera necesario.

Las contracciones pueden seguir ocurriendo incluso después de dar a la luz, ya que es necesario que también se produzca la expulsión de la placenta. Son mucho menos intensas y, además, en este punto ya es posible tomar medicación para reducir y aliviar esas molestias.

 

 

También te puede interesar:

Continúa leyendo