Dudas ante el parto

Contracciones o gases: cómo diferenciarlos

Aunque las contracciones de parto son claras y evidentes, no dejando casi lugar para las dudas sobre todo cuando surgen a los pocos días de alcanzar la fecha probable de parto, es normal que a finales del segundo trimestre y comienzos del tercero surjan dudas, en especial cuando algunas molestias digestivas pueden hacer que se confundan.

Los problemas y las molestias digestivas suelen ser tremendamente comunes en el embarazo, lo que llegado el momento puede hacer que sea complicado averiguar si los dolores pueden ser causados por gases o por algo más grande, sobre todo en las últimas semanas de la gestación (esto es, al final del tercer trimestre).

No hay duda: el embarazo puede alterar enormemente el sistema digestivo. Primero surgen las náuseas matutinas; que pueden ser matutinas, o no. De hecho, es común que se puedan incluso sentir náuseas en cualquier momento del día, y no necesariamente por la mañana.

Posteriormente, a medida que las hormonas actúan ralentizando el proceso digestivo (a lo que se une el bebé en desarrollo y crecimiento, el cual empieza poco a poco a presionar todo el abdomen), es habitual que empiecen a surgir gases, indigestión y otros problemas digestivos desagradables.

En muchas ocasiones puede ser complicado determinar si esa sensación de incomodidad, o el dolor, puede ser a consecuencia de gases o si sería una señal del bebé de que su llegada es prácticamente inminente. Saber diferenciar los síntomas es tan fundamental como imprescindible.

Síntomas y señales de que se están teniendo contracciones

Cuando hablamos de contracciones, es imprescindible tener en cuenta algo fundamental: las contracciones relacionadas con el trabajo de parto siempre tienen un ritmo. Tiende a desarrollarse un patrón, en el que aparecen cada cuatro o cinco minutos, y poco a poco, se vuelven cada vez más fuertes. 

Además, es común que el vientre se tense. De hecho, los dolores de parto implican una gran contracción muscular a lo largo del abdomen. Se produce una tensión incómoda en el estómago durante el trabajo de parto, que hace que se sienta más duro.

Por tanto, si la barriga se endurece a la vez que se está experimentando dolor es probable que se trate de una contracción, en lugar de gases.

Además, es igualmente habitual que las contracciones vengan acompañadas de otros síntomas. Un cambio en la secreción vaginal, o la presencia de mucosidad con sangre, tienden a aumentar la probabilidad de que te encuentres originalmente ante un trabajo de parto real, y no una falsa alarma.

Principales síntomas de estreñimiento (y gases reales)

Cuando el dolor y las molestias digestivas son causadas por gases, o por estreñimiento, existen una serie de síntomas y señales que pueden ser de mucha ayuda a la hora de identificar los posibles motivos. A continuación, te explicamos algunos de los más comunes:

Cuando se tiene gases el dolor se caracteriza fundamentalmente por ser agudo e irregular. Esto significa que las molestias van y vienen, a un horario irregular, y el dolor es comúnmente mucho más agudo (que no intenso). Además, es habitual sentir hinchazón de estómago.

En estos casos, es posible que se hayan ingerido alimentos que provocan o producen gases. Debido a la presión que el bebé ejerce sobre el sistema digestivo, sobre todo en el último trimestre, cualquier alimento puede acabar siendo el culpable de inducir la producción de gases. Aunque, es cierto, existen algunos que pueden incidir más, como es el caso de las verduras crucíferas (entre las que se encuentran la coliflor o el brócoli), o los alimentos con alto contenido en fibra. Si los dolores por gases continúan, es necesario considerar eliminar de la dieta este tipo de alimentos, al menos hasta la llegada del bebé.

Por otro lado, cuando se tienen gases es habitual que ir al baño ayude a aliviar las molestias. De hecho, por lo general, los dolores por gases tienden a resolverse con bastante rapidez una vez se va al baño. Si esto ocurre, los dolores no han sido producidos por contracciones.

Tipos de contracciones

A diferencia de lo que habitualmente se piensa, las contracciones no solo surgen cuando se está efectivamente de parto. Existen diferentes tipos, y algunas pueden aparecer de forma temprana. A continuación, te indicamos cuáles son, y cómo identificarlas:

  • Contracciones tempranas. Es posible empezar a sentir cierta tensión y endurecimiento del estómago durante el embarazo. Es una señal de que el cuerpo se está preparando tanto para el trabajo de parto como para el parto en sí, y que el útero se encuentra ejercitándose para el nacimiento del bebé. ¿Las causas? El estiramiento de los diferentes ligamentos situados alrededor del útero, los dolores por gases, deshidratación y estreñimiento. En caso de que se acompañe de algún tipo de manchado, sangrado y / o dolor abdominal, es aconsejable consultar al médico de inmediato, para descartar un posible aborto espontáneo o un embarazo ectópico.
  • Contracciones de Braxton Hicks. Son contracciones “falsas” y esporádicas que se pueden comenzar a sentir a partir del segundo trimestre. Generalmente tienden a no ser dolorosas, durante entre 30 segundos a 2 minutos, y ocurren al azar. Indican que el útero se está preparando para el parto.
  • Contracciones prematuras. Antes de las 37 semanas de embarazo, las contracciones que ocurren con cierta regularidad (por ejemplo, cada 10 minutos o menos), pueden ser una señal de parto prematuro. Si esto ocurre, es conveniente informar al médico o a la matrona, para que pueda determinar qué es lo que está sucediendo.
  • Contracciones de parto. Las contracciones de parto auténtica pueden comenzar habitualmente como una punzada intensa, ocasional e incómoda en el estómago. Luego, a medida que avanza el tiempo, se convierten en algo más, como dolores por gases o calambres menstruales (pero realmente fuertes). Poco a poco, estas contracciones se hacen todavía más fuertes, intensas y cercanas. Una forma simple de saber si son verdaderas contracciones de trabajo de parto es acostarse y colocar una mano sobre el útero. Si todo el útero se siente duro durante los calambres, es bastante probable que se trate de una contracción.
Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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