Parto

Crear expectativas sobre el parto podría dificultar la conexión con el bebé

¿Sabías que crearse expectativas sobre el parto, antes de llegar a él, puede provocar frustración en la madre y, como consecuencia, dificultar la conexión con su bebé? Y es que, el parto puede no ir como las imaginabas en un principio.

Si estás embarazada por primera vez en tu vida, quizás pienses continuamente en cómo será tu parto. ¿Me dolerá?¿Mi bebé nacerá bien? ¿Qué pasará cuando sienta la primera contracción? ¿Sabré identificarla? ¿Y si no encuentro fuerzas suficientes para empujar? ¿Dolerá el posparto? Estas, entre otras, serán las preguntas que más se repitan en tu cabeza durante los nueve meses de gestación.

Por suerte, en la actualidad existe mucha información al respecto y, además de todo lo que se puede leer, están disponibles para todas las embarazadas las clases de preparación al parto en las que un profesional explica, paso a paso, qué es lo que ocurre en un parto común. Sin embargo, sabemos que cada mujer es un mundo y podría ser que, una vez llegue el momento en cuestión, nada se asemeje a la idea que teníamos preconcebida sobre dar a luz. ¿Qué podría pasar entonces?

“Continuamente se pinta una realidad de color de rosa en torno al parto que puede hacer mucho daño porque puede crear en la futura mamá discrepancias entre las expectativas y la realidad que viven” comenta M. Ángeles Cerezo, catedrática de Psicología de la Universitat de València y Directora científica del Instituto Psicológico de Infancia y Familia (IPINFA).

Y precisamente esas discrepancias entre lo que imagina una madre que pasará durante el parto y lo que pasa en realidad, pueden provocar que experimenten, en ocasiones, un sentimiento de frustración y de insatisfacción. “Ese sentimiento puede interferir en la conexión con el bebé”, comenta.

Además, va un paso más allá explicando que también podría influir en la relación posterior con nuestro hijo. ¿Por qué? Pues porque la madre se sentirá vulnerable y culpable y, por tanto, no estará cuidando de sí lo suficientemente como para poder cuidar a su hijo. “Para cuidar primero tenemos que cuidarnos a nosotros mismos”, nos contaba Isabel Cuesta en uno de nuestros directos en Instagram y este es el vivo ejemplo de la veracidad de esa cita.

La solución: dejarse llevar cuando llegue el parto

“Es fundamental que los profesionales que atienden el parto tengan cuáles son los miedos de la madre, qué le gustaría que pasara, qué le apetece en cada momento, qué va notando…” comenta Silvana Aniorte, ginecóloga en el Hospital de La Salud y directora, junto a la doctora Cerezo, del taller ‘Esperando a mi bebé: mis emociones frente a la maternidad’, en dicho hospital.

Para conseguir esa conexión con el equipo médico que atenderá en el momento, es buena idea comenzar escribiendo un plan de parto que les traspasaremos cuando llegue el momento. Igualmente, el papel de la pareja es fundamental: en los momentos de picos de dolor será nuestra voz y nuestros ojos y tendrá que hablar por nosotras, por lo que es importante que sepan qué queremos.

Un dato interesante

En el taller las doctoras dijeron algo en lo que nunca nos habíamos parado a pensar: cuando se produce una dificultad en el vínculo entre la madre y su bebé, a menudo suele ser consecuencia de una falta de preparación emocional por parte de la primera. ¿Entonces qué se puede hacer? Dejar que la madre se prepare emocionalmente para encontrarse con él por primera vez.

Si las madres tienen unas expectativas falsas sobre el parto y se frustran una vez han dado a luz porque la realidad no coincide con su idea preconcebida, podrían no estar lo suficiente disponibles emocionalmente como para encontrarse con su bebé y, por tanto, podrían no establecer un buen vínculo. “El encuentro es una actitud y la mamá solamente tiene que estar allí cuando sienta que está preparada para ello, sea en el parto o más adelante”, asegura la doctora Cerezo.

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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