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Problemas tras embarazos

Diastasis abdominal, ¿cómo tratarla?

Ponerse en manos de un profesional especializado que diagnostique este problema vinculado especialmente a los embarazos, trace las líneas maestras del tratamiento activo no invasivo y lo supervise, es el paso fundamental para recuperarse de un problema que si es muy grave también puede resolverse con una cirugía.

Diastasis abdominal
Diastasis abdominal (Foto: iStock)

Cuando leas o escuches los términos diástasis abdominal y diástasis de rectos, ten en cuenta que ambos se refieren a la misma patología. Esta se produce cuando la separación de los músculos abdominales característica de los embarazos, la causa más habitual, pero no la única -puede producirse por un mal trabajo abdominal, cargando mucho peso en malas posturas-, no vuelve a su ser de forma natural tras el posparto. Se trata de un problema que no es solo estético, sino también de salud, ya que pueden verse afectados algunos órganos por el excesivo espacio que queda entre ellos.

No todas las distensiones del tejido conectivo son diástasis abdominales, de ahí que sea importante su diagnóstico, más allá de la sensación que la mamá tenga al verse en el espejo los días posteriores a dar a luz. “Cuando se presentan este tipo de problemas la madre nota una barriga prominente y problemas como el dolor de espalda o deterioro del suelo pélvico, por lo que es fundamental acudir a un fisioterapeuta especializado en esta materia”, señala Andrea Batlle, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y directora de la clínica ABfisioterapia de Barcelona.

Tratamiento de fisioterapia

La fisioterapia es, de la mano del ejercicio especializado y unos hábitos correctos en el día a día, la forma más efectiva de tratar la diástasis abdominal sin recurrir a la cirugía, la otra vía de tratamiento de esta patología, que suele quedar reservada para casos muy graves en los que no es eficaz el tratamiento no invasivo. Dentro de lo malo de este escenario, se trata de una cirugía sencilla en la que se cosen los músculos, por lo que llegado el caso, no presenta mayor riesgo para la paciente operada.

La diástasis de rectos, que suele aparecer más a menudo en mujeres que han experimentado embarazos consecutivos o múltiples, o que superan los 35 años de edad en el momento del mismo, se puede empezar a tratar después del parto o de que la cicatriz de la cesárea se haya curado, pero para que este sea efectivo y el ejercicio no genere un efecto contraproducente, debe estar guiado en todo momento por un profesional experto en la materia, de ahí que sea tan importante el diagnóstico, como hemos advertido anteriormente.

Eso sí, tal y como advierte Batlle, “debemos tener en cuenta que la mayor parte del tratamiento consiste en realizar ejercicio físico activo en casa y en la consulta de fisioterapia. Eso significa que la mujer tiene que estar dispuesta y con tiempo para poder realizar el tratamiento”.  Es fundamental, por lo tanto, que se den las circunstancias personales en la paciente para poder llevar a cabo el tratamiento de fisioterapia y gimnasia, ya que requiere compromiso, constancia y algunas limitaciones que no todas las mujeres se pueden permitir, como el hecho de no coger peso en su vida diaria en el caso de las mamás con varios niños pequeños a su cargo. “Si esto implica no poder empezar con el tratamiento específico de diástasis en el posparto inicial, no pasa nada, nunca es tarde.”, añade Andra Batlle.

Dicho esto, no todos los ejercicios son aptos para una mujer que sufre diástasis abdominal porque los músculos implicados, tanto la faja abdominal como el suelo pélvico, son estáticos y requieren un entrenamiento específico. “Hay que trabajar la faja abdominal de forma correcta respetando su fisiología. Eso, ¿qué significa? Pues que no se puede trabajar igual la musculatura abdominal que un cuádriceps por ejemplo”, advierten desde Fisiomovement Barcelona, centro especializado en pilates y fisioterapia. Por este motivo, tal y como especifican desde Intimina, marca especializada en productos de salud ginecológica, los abdominales hipopresivos, los ejercicios de suelo pélvico y los ejercicios para el core son los más indicados para tratar la diástasis de rectos, a lo que se debe añadir una restricción total de los abdominales convencionales, detalle que la mayoría de mujeres desconocen. A este trabajo físico que debe realizarse bajo la supervisión de un profesional cualificado en todo momento se puede sumar el tratamiento de fisioterapia si el diagnóstico lo requiere. 

Cambio de hábitos

Además, en cualquier caso, es necesario un esfuerzo extra por parte de la paciente para asimilar determinados hábitos en su día a día que son beneficiosos para superar la diástasis abdominal. Mantener una postura adecuada tanto sentada como de pie; contraer el abdomen aproximando el ombligo a la espalda de modo que la zona esté activa la mayor parte del día; evitar doblar el cuerpo hacia adelante como en el abdominal clásico; agacharse en bloque, no tirando de la espalda; o cambiar los pañales en posición erguida, son algunos de estos hábitos recomendables que permitirán al tratamiento activo no invasivo contra la diástasis de rectos ser mucho más eficaz.

“La mejora de la diástasis abdominal tras un seguimiento a base de ejercicios y control terapéutico es impresionante. La mujer verá un cambio notable no sólo a nivel estético, sino que también desarrollará una musculatura más fuerte y, sobre todo, fortalecerá su suelo pélvico”, concluye Andrea Batlle. 

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