Inducción al parto

¿En qué situaciones está recomendada la maniobra de Hamilton?

La maniobra de Hamilton para inducir el parto es una de las más conocidas. Debe hacerla un profesional pero, ¿cómo se hace exactamente?

Si es tu primer embarazo o si en los anteriores no has tenido ningún problema para ponerte de parto, quizás no sepas lo que es la ‘Maniobra de Hamilton’ aunque lo cierto es que es una maniobra que data, incluso, de la Antigua Grecia. Eso sí, aunque es muy antigua no fue hasta 1810 cuando fue nombrada por primera vez por el médico que le da nombre: James Hamilton.

Se trata de una maniobra que hace el ginecólogo y que provoca el parto entre las siguientes 24 o 48 horas. Aunque, como decimos, se lleva utilizando mucho tiempo, siempre ha estado envuelta en cierta polémica por temas que explicaremos a continuación.

La más conocida es que hasta hace unos años se ha venido utilizando sin el consentimiento de la embarazada o sin darle toda la información necesaria. Se ha convertido, así, en una de las formas más comunes de violencia obstétrica.

¿En qué consiste la maniobra de Hamilton?

Como decimos, es una de las prácticas más utilizadas para inducir el parto. Aunque es más natural que otras como la administración de medicamentos, sí puede llevar algunos riesgos asociados de los que conviene informar.

En la maniobra de Hamilton el ginecólogo (o en algunos casos la matrona, aunque no es lo recomendable) “despega del útero el polo inferior de la bolsa amniótica realizando un tacto vaginal”, explicaba el doctor Pedro de la Fuente. Lo hace pasando el dedo índice por el canal cervical de la mujer hasta que toca la bolsa y, a continuación, separa las membranas en la mayor extensión que pueda.

En el momento de llevarla a cabo la mujer no notará nada y, posiblemente, en las siguientes horas tampoco. Pero conforme pasen unas 24 o 48 horas, comenzarán las contracciones de parto. ¿Por qué ocurre esto? “La maniobra desencadena la síntesis de prostaglandinas, unas hormonas que provocan contracciones y que ponen en marcha el parto”, nos contaba el mismo profesional.

Antes de hacer la maniobra de Hamilton conviene tener en cuenta unas consideraciones médicas que, aunque el ginecólogo sabe, no tiene por qué saberlas la embarazada:

  • No se puede llevar a cabo si la bolsa amniótica no está completa
  • Solo es susceptible de practicarse a partir de la semana 39 y en condiciones especiales en las que es necesario inducir el parto de forma inminente: casos en los que la mujer de la madre o el bebé corran peligro, diabetes gestacional o sobrepasada la semana 40 y la fecha probable de parto

¿Qué debe saber la mujer antes de someterse a ella?

Lo principal que debe saber la embarazada es que el ginecólogo o la matrona no pueden realizar la maniobra de Hamilton sin su consentimiento, así que puede negarse a que se la hagan en caso de que así lo desee.

Para ello, el profesional que crea conveniente practicarla ha de informarle por qué estaría indicada en su caso, en qué consiste y, por ende, pedir el consentimiento escrito o hablado.

¿En qué casos está indicada la maniobra de Hamilton?

Cómo decimos, es una técnica que se utiliza para provocar el parto de manera inducida. Es menos agresiva que otras técnicas de inducción porque no utiliza medicamentos.

Para saber cuándo se contempla la necesidad de inducir el parto, acudimos a la Sociedad Española de ginecología y Obstetricia.

“Se considera la inducción al parto cuando los beneficios de finalizar la gestación para la salud de la madre y el feto son mayores que los beneficios de permitir que el embarazo continúe, siempre que no existan contraindicaciones y se cumplan las condiciones adecuadas para realizar dicha conducta”, exponen en su página web

 Algunos de los supuestos en los que es mejor inducir son:

  • Embarazo prolongado (más allá de la semana 41 o 42 de gestación)
  • Rotura prematura de las membranas sin que el parto comience en las siguientes 24 horas
  • Complicaciones médicas
  • Situaciones en las que se sospecha de que el feto no está recibiendo el suficiente oxígeno

Los riesgos de la maniobra de Hamilton

Hay muchos profesionales que se posicionan en contra de esta maniobra por los riesgos que puede llevar asociados. Aunque no conlleva coste económico, se realiza de forma ambulatoria y no supone riesgos de infecciones ni para la madre ni para el bebé, es cierto que algunos estudios han detectado algunos riesgos que conviene conocer.

Si se realiza antes de ser necesaria, puede llevar a una rotura prematura de la bolsa amniótica o, incluso, hemorragias o sangrados que pueden poner en riesgo la salud de los dos agentes implicados.

Además, las contracciones que provoca pueden llegar a ser intensas y muy dolorosas.

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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