Molestias frecuentes

Entuertos, ¿qué son y por qué duelen tanto?

Te contamos qué son estos fenómenos fisiológicos de los que se habla mucho menos de lo debido porque son una sorpresa muy desagradable cuando te pillan de sopetón.

Dolor posparto (Foto: iStock)
Dolor posparto (Foto: iStock)

Del embarazo y el posparto hace ya tiempo, afortunadamente, que hablamos sin tapujos de todo. De lo bueno y de lo malo. De lo bonito y de lo que no lo es tanto. De lo que duele y de lo que duele un poquito menos a nivel físico. Pero aún así cuesta trasladar determinados mensajes de divulgación a la población gestante, que se sigue encontrando con sorpresas desagradables por desconocimiento. Es el caso de los entuertos.

Habrás oído y dicho esta palabra en numerosas ocasiones, en distintos contextos, para hacer referencia a “un lío”, ¿verdad? Sin embargo, un entuerto también hace referencia a un fenómeno fisiológico muy bien descrito por la medicina que ocurre después del parto. 

No dejan de ser otra cosa los entuertos que las  contracciones involuntarias del útero en el posparto, que de esta forma evita hemorragias donde antes se ubicaba la placenta e infecciones. Además, es la forma natural en la que la matriz vuelve a su lugar, a la altura del ombligo, y también es una manera que el útero tiene de deshacerse de restos del embarazo que hayan podido quedar en él.

Contracciones posparto

El problema es que este movimiento natural que se produce en todas las mujeres que acaban de ser madres puede provocar mucho dolor, sobre todo en los partos gemelares y en los partos de mamás no primerizas -también en partos de bebés muy grandes-. En ambos casos es habitual, así lo indican todos los expertos, que el dolor sea más intenso que en los partos de madres primerizas porque la matriz es más elástica y se estira más que en el caso de un primer parto.

Por lo tanto, no siempre duelen mucho, pero pueden sí que es frecuente que lo hagan. Insistimos en ello para que no te confíes cuando alguien te diga que ella no los sintió apenas. Esto es como el parto, cada uno tiene su propia historia. Lo imprescindible es estar bien informada para saber qué ocurre en tu cuerpo y por qué durante esta larga fase de cambios fisiológicos.

Cómo actuar

De esta manera no notarás menos el dolor, evidente y desgraciadamente, pero por lo menos no te cogerá a pie cambiado ya que enseguida sabrás a qué puede deberse. En lo psicológico ayuda, lo cual es importante teniendo en cuenta que no es un momento donde la estabilidad emocional prima, y también evita que se enciendan las alarmas y aparezcan los nervios o las decisiones inadecuadas. 

Solamente es conveniente acudir al médico en caso de que los entuertos se prolonguen mucho en el tiempo o el dolor sea insoportable. Nada que no sea excepcional lo recomienda porque los entuertos son una reacción completamente normal del organismo. ¿Y qué es excepcional, te estarás preguntando? Para que tengas una referencia con la que comparar, se producen entre 24 y 48 horas después del parto y pueden durar, aproximadamente, una semana, pero ten en cuenta que el útero puede tardar entre 20 y 40 días en contraerse completamente hasta su posición y tamaño original.

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