Secuelas

¿Es normal que no me atreva a mirar y tocar la cicatriz del parto?

Claro que lo es, y al igual que a la falta de deseo sexual o miedo retomar las relaciones sexuales, poco a poco se le va dando la visibilidad que este tipo de cuestiones merecen.

En la segunda temporada de la serie Vida perfecta, escrita, dirigida y protagonizada por Leticia Dolera, su personaje, de nombre María, pone voz y cara a todas las mujeres que sufren depresión posparto y todo lo que esto conlleva. Desde la ausencia de vínculo con su bebe hasta un desencuentro permanente con su propia imagen física.

Entre las cosas que le suceden a este personaje de ficción (Dolera no es madre es la vida real) de una serie premiada y aplaudida por crítica y público, está el miedo y el rechazo a mirarse sus genitales después del parto. No ya a tocar, sino simplemente a mirar. 

Se habla mucho del miedo a retomar las relaciones sexuales, de la inseguridad que conlleva en la mujer en este sentido tener el parto todavía en la retina, y en cambio apenas se da voz a algo todavía más básico como es el temor a ni siquiera tocar o mirar de nuevo la zona genital. Esto es algo que ocurre más a menudo de lo que puede parecer. De hecho, es posible que hayas llegado a estas líneas porque te está ocurriendo o te ha ocurrido a ti después de ser madre. 

Y no necesariamente tiene que haber una episiotomía (se produce por el desgarro del perineo, el área de piel comprendida entre la vagina y el ano, o por el corte producido por el personal sanitario que atiende el parto) detrás; puede ocurrir también después de un parto natural sin complicaciones ni cicatriz alguna. No debes sentirte mal en ningún caso por sentir esta sensación de rechazo. 

Qué puedo hacer

La primera persona que debe acometer un primer acercamiento a sus genitales después del parto, cuando esté preparada para ello, es la propia mujer. Y es esencial que no lo haga por sentirse presionada para retomar las relaciones sexuales ni otra circunstancia por el estilo. Debe hacerlo única y exclusivamente porque se siente preparada para ello. Cuando consideres que es el momento, hazlo. 

Antes de tocarte, puedes hacer uso de un espejo para mirarlos. No es raro, ni extraño ni tienes que pedir permiso a nadie. Solo faltaba. Es un momento íntimo como otro cualquiera y como tal debes afrontarlo si crees que te puede ayudar a nivel emocional para adquirir seguridad y alimentar un poco tu dañado autoestima. Quizá después de mirarlo estimes que no es el momento de dar el siguiente paso, o por el contrario, puede que te ayude a naturalizarlo y a sentirte mejor en caso de que te sirva para quitarte un peso de encima. 

No dudes, además, en pedir ayuda a una especialista en psicología si eres incapaz de romper este muro invisible que te separa de tu propio cuerpo, sobre todo de tu zona íntima. No ya por poder disfrutar de nuevo de tu vida sexual en algún momento, sino por algo más importante: la necesidad de sentirte mejor. A menudo somos incapaces de dar pasos adelante en este sentido por nosotras mismas, y más si cabe durante el posparto, con todos los cambios físicos y emocionales que se han producido en nuestro cuerpo en los últimos meses. 

De todos modos, y aunque pueda ser insuficiente y seguramente lo sea, sin ánimo de hacer spoiler, te recomendamos que disfrutes de Vida perfecta (en Movistar+) porque el proceso por el que pasa María en su segunda temporada puede ayudarte. Desde luego, te demuestra que existen más casos como el tuyo a tu alrededor.

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