Parto instrumental

Fórceps, ventosa o espátula en un parto, ¿en qué se diferencian y cuándo se usa cada una?

Alrededor de uno de cada cinco partos vaginales requieren la ayuda de instrumentos en la fase del expulsivo. Analizamos a continuación los matices que diferencian a los tres utensilios.

Bebé recién nacido (Foto: Unsplash)
Bebé recién nacido (Foto: Unsplash)

Alrededor de uno de cada cinco partos vaginales requieren la ayuda de instrumentos, ya sea el fórceps. las espátulas de Thierry o la ventosa obstétrica. Los tres se aplican, cuando el personal sanitario lo considera necesario porque detecta sufrimiento fetal o porque el expulsado se prolonga demasiado, sobre la cabeza del feto con el objetivo de facilitar la presentación de este ya sea mediante la tracción de la misma o ampliando el canal del parto -o ambas-. Analizamos a continuación los matices que diferencian a los tres utensilios.

Los dos más similares entre sí son el fórceps y las espátulas. El fórceps es una herramienta compuesta por “dos ramas articuladas agujereadas en el centro que se acoplan en la cabeza del bebé y ayudan en el descenso y la rotación si es necesario de la cabeza del bebé”, explican desde iNatal, web social interactiva de divulgación médica formada por profesionales médicos y hospitales de referencia. También son como dos ramas las espátulas, pero no tienen el agujero del fórceps al estar articuladas. Con esta forma, ayudan al descenso de la cabeza del bebé, como un calzador, sin necesidad de agarrar la cabeza del feto. Funcionan como una palanca.

Nada tiene que ver con estos la ventosa que, según el equipo de iNatal, “Es una pieza de metal, silicona o plástico, en forma de copa que se introduce en la vagina y se coloca sobre la cabeza fetal”. Para poder utilizarse, se conecta con una bomba que hace vacío y se tracciona con suavidad, facilitando así el descenso del bebé. La ventosa “No sirve para rotar la cabeza, a diferencia del fórceps”, añaden desde la página de divulgación médica. Tampoco las espátulas de Thierry.

Posibles riesgos

Más allá del contexto del uso, las recomendaciones médicas son claras: en general, es aconsejable que un parto instrumental se desarrolle bajo anestesia epidural. En los tres casos, además, “Antes de iniciar una instrumentación se le debe explicar a la paciente la indicación, los beneficios y los posibles riesgos, así como las alternativas (si las hay), de manera que quede constancia de un consentimiento verbal y se debe realizar una correcta evaluación del abdomen, pelvis materna, de la posición y variedad fetal, del bienestar fetal y de la dinámica uterina”, se puede leer en este informe que describe el protocolo de actuación en partos instrumentados firmado por el Centre de Medicina Fetal i Neonatal de Barcelona

Para conocer cuándo se recurre a cada uno de los tres elementos, este documento es realmente interesante aunque esté redactado con un lenguaje técnico porque refleja en qué situaciones se debe prioridad a cada instrumento. 

El fórceps, siempre según este documento que también está firmado por el hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y el hospital Clínic de la ciudad condal, es preferible utilizar en las mujeres que se ponen de parto entre la semana 34 y la 36. 

Uso en cada parto

Más allá de estos matices, la rigidez no es la nota predominante en la teoría sobre cuándo usar cada instrumento. Por lo general, eso sí, el fórceps se utiliza sobre todo cuando el bebé coloca mal la cabeza en el último tramo del parto -es el único que permite la rotación de los tres- o si le cuesta mucho salir por ser de gran tamaño. En el caso de las espátulas y de la ventosa depende de las circunstancias del parto y del personal sanitario que asista a la mamá y al feto en el parto, ya que ambas herramientas tienen como objetivo, como hemos visto antes, ayudar a que el bebé descienda por el canal del parto. 

Por otro lado, también hay diferencias en lo que respecta al número de intentos que se pueden llevar a cabo garantizando la seguridad de mamá y feto durante un parto instrumentado. En el caso del fórceps, por ejemplo, el protocolo médico citado alerta de que “se debe abandonar la instrumentación si no existe un progreso en el descenso de la cabeza fetal después de tres intentos”, mientras que la ventosa es segura “un máximo de hasta tres pérdidas de vacío”, explica. 

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