La llegada del bebé

Inducir al parto: en qué consiste y técnicas para hacerlo

Te explicamos qué opciones médicas existen para hacer que el parto se ponga en marcha de forma controlada y segura y en qué consiste cada una de ellas.

Foto: iStock
Foto: iStock

Son varios los casos en los que se valora la inducción al parto. A excepción de la inducción electiva por parte de la madre, en todos los demás contextos se tiene que producir una situación clínica, bien de la gestante o del feto, que requiera poner en marcha el proceso del parto de forma inmediata. 

No vamos a profundizar en cuáles son las técnicas de las que disponen los profesionales médicos para inducir un parto, que no es otra cosa que “la estimulación de las contracciones uterinas durante el embarazo antes de que comience el trabajo de parto por sí solo para lograr un parto vaginal", tal y como lo definen desde Mayo Clinic.  

Cuando se realiza una inducción al parto, según explican desde el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona (HSJD), existe la posibilidad en primer lugar, si los condicionantes del caso lo permiten, de buscar la maduración cervical, que es “el procedimiento en el que se buscará facilitar el proceso de ablandamiento, borrado y dilatación cervical”. 

La maduración cervical

La maduración cervical consiste en administrar medicación y monitorizar durante 40-60 minutos. “Si la monitorización es correcta y no se han iniciado las contracciones, podrás subir a la planta de hospitalización”, indican desde el HSJD. En total es un proceso que dura entre 16 y 24 horas, tiempo tras el cual, si no se han iniciado las contracciones pero sí se ha completado el proceso de maduración cervical, habrá que inducir al parto a la paciente.

La duración habitual del proceso de maduración cervical es de 16-24 horas. Durante este tiempo, se realizará de forma periódica un registro cardiotocográfico de forma periódica: habitualmente uno o dos controles durante el proceso. Se realizarán más seguidos si inicias contracciones dolorosas o aparecen otros síntomas. Si no inicias contracciones después de completar el proceso de maduración cervical, se te instalará en una habitación de sala de partos para pasar a la inducción del parto.

Técnicas para inducir el parto

Para inducir directamente el parto, los profesionales médicos pueden tomar dos decisiones: administrar oxitocina a través de la vía periférica y romper el saco amniótico. En ambos casos se hace en la sala de partos para poder tener una monitorización fetal continua. Es más, puede que tengan que combinarse ambas medidas, si bien la rotura del saco solo se hace, según puntualizan desde Mayo Clinic, “si el cuello uterino está parcialmente dilatado y adelgazado, y la cabeza del bebé se encuentra en lo profundo de la pelvis”.

La técnica mediante la cual se lleva a cabo esta rotura del saco, cuyo nombre médico es amniotomía, consiste en “hacer una pequeña incisión en el saco amniótico con un gancho de plástico”, señalan desde Mayo Clinic. A continuación, añaden desde el centro médico, “Podrías sentir una pérdida de líquido tibio cuando se abre el saco”.

Por su parte, la administración de oxitocina por vía intravenosa consiste en proporcionar a la embarazada una versión sintética de oxitocina, que como sabes es la  hormona que hace que el útero se contraiga. “La oxitocina es más eficaz para acelerar (aumentar) el trabajo de parto que ya ha comenzado, en comparación con un agente de maduración del cuello del útero”, afirman el equipo de Mayo Clinic. Por ello, el proceso se acelera, siendo inferior el tiempo con respecto al de la maduración cervical.

Una vez se ha desencadenado el parto a través de la inducción, es cuestión un espacio corto de tiempo que el embarazo llegue a término bien con un parto vaginal, que es el objetivo deseado, o bien mediante una cesárea. En cualquier caso, durante todo este proceso el control de la salud tanto de la madre como del feto es exhaustivo y constante.

Continúa leyendo